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Arqueólogos descubren en 266 carbones de 780.000 años el motivo por el que nuestros antepasados siempre volvían al mismo lugar

📅 🕐 18 Abr 2026🔗 Fuente: TenemosNoticias.com🕑 5 min de lectura
Arqueólogos descubren en 266 carbones de 780.000 años el motivo por el que nuestros antepasados siempre volvían al mismo lugar
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En el norte de Israel, un yacimiento célebre entre los especialistas acaba de ofrecer una pista inesperada sobre uno de los grandes cambios de la historia humana. Hace unos 780.000 años, grupos de homínidos regresaron una y otra vez al mismo enclave, y ahora los investigadores creen haber entendido por qué.

El lugar es Gesher Benot Ya’aqov, asentado junto al antiguo lago Hula. Allí aparecieron herramientas de piedra, restos de animales cazados, semillas, frutos y señales repetidas de fuego controlado. Pero el nuevo estudio, publicado en Quaternary Science Reviews, se ha fijado en algo mucho más modesto: pequeños fragmentos de carbón.

A simple vista parecen restos menores. Sin embargo, en los yacimientos tan antiguos el carbón vegetal rara vez se conserva. Precisamente por eso, tal y como indica el equipo internacional que firma la investigación, esta colección resulta excepcional. Son vestigios directos de las hogueras que acompañaron la vida cotidiana de aquellos grupos humanos.

Durante décadas, la gran pregunta sobre el fuego prehistórico ha sido si nuestros antepasados sabían producirlo o solo aprovechar incendios naturales. En Gesher Benot Ya’aqov ya existían indicios sólidos de uso habitual del fuego: zonas quemadas, útiles alterados por calor y restos de peces cocinados. Ahora aparece una dimensión nueva: la logística necesaria para mantenerlo encendido.

Un paisaje lleno de recursos

Los investigadores analizaron 266 fragmentos de carbón con técnicas microscópicas para identificar la madera original. El resultado dibuja un entorno rico y diverso. Había fresnos propios de áreas húmedas, sauces, vid silvestre, adelfa, olivo, robles y pistachos. Incluso apareció granado, cuya presencia sería la evidencia más antigua conocida de esta especie en el Levante.

Ese mosaico vegetal habla de una orilla lacustre rodeada de bosques abiertos mediterráneos. No era un territorio vacío ni hostil, sino una zona capaz de ofrecer agua dulce, fauna abundante, plantas comestibles y materias primas para fabricar herramientas.

En una de las capas excavadas surgieron además restos espectaculares: el cráneo y huesos de un elefante de colmillos rectos, una especie gigantesca hoy extinguida. La disposición de los huesos sugiere que el animal fue procesado allí mismo. Todo apunta a campamentos organizados, no a visitas esporádicas.

Los antiguos habitantes del yacimiento de Gesher Benot Ya’aqov, en Israel, probablemente emplearon algún tipo de horno de tierra capaz de mantener temperaturas inferiores a los 500 grados centígrados para cocinar pescado
Los antiguos habitantes del yacimiento de Gesher Benot Ya’aqov, en Israel, probablemente emplearon algún tipo de horno de tierra capaz de mantener temperaturas inferiores a los 500 grados centígrados para cocinar pescado. Fuente: Ella Maru / Universidad de Tel Aviv

Eso hace más interesante la cuestión del combustible. Una comunidad que cocina pescado, procesa grandes animales y mantiene actividades alrededor del fuego necesita leña constante. No de forma puntual, sino cada jornada.

La clave estaba en la orilla

Y aquí llega la conclusión principal del trabajo. Tal y como ha revelado el estudio, aquellos homínidos no parecen buscar maderas selectas ni desplazarse grandes distancias para conseguirlas. Aprovechaban sobre todo la madera arrastrada por el agua y acumulada en la ribera.

Troncos y ramas transportados por corrientes, crecidas o tormentas quedaban depositados junto al lago como una reserva natural de combustible. Era una solución práctica, eficiente y segura. El paisaje trabajaba para ellos.

Hace 780.000 años, elegir un campamento con leña abundante quizá era tan importante como encontrar agua.

La composición del carbón coincide de manera notable con la madera disponible en la zona, lo que refuerza esa interpretación. Más que escoger “la mejor leña”, escogieron el mejor lugar para encontrarla siempre.

Esa idea cambia el enfoque habitual. Mantener el fuego no dependía solo de saber encenderlo, sino de instalarse donde resultara fácil alimentarlo. En otras palabras: el campamento se elegía también por razones energéticas.

Vista general de la excavación del yacimiento achelense de Gesher Benot Ya’aqov
Vista general de la excavación del yacimiento achelense de Gesher Benot Ya’aqov. Foto: GBV Expedition

El fuego organizaba la vida

El análisis espacial añade otro detalle llamativo. Las mayores concentraciones de carbón aparecen cerca de acumulaciones de dientes de grandes carpas, restos que investigaciones previas relacionaron con la cocción de peces a temperaturas controladas.

Eso sugiere hogares utilizados para cocinar, quizá también para reunirse, trabajar herramientas o compartir tareas. El fuego no era un accidente ocasional, sino el centro del espacio doméstico.

Mientras la caza de elefantes o la talla de piedra exigían planificación compleja, recoger combustible pudo convertirse en una rutina diaria integrada en la vida del grupo. Ir a la orilla, escoger troncos secos, regresar al campamento y mantener las brasas vivas.

Fragmento de carbón observado bajo un microscopio ESEM
Fragmento de carbón observado bajo un microscopio ESEM. Fuente: M. Moncusil, PHES

El dominio del fuego no dependía solo de la técnica, sino de comprender el territorio.

Mucho más que unas brasas antiguas

Gesher Benot Ya’aqov muestra así una inteligencia menos espectacular, pero decisiva: comprender el territorio y sacar partido de él. Elegir un lugar donde no faltaran agua, comida y leña pudo ser tan importante como fabricar hachas de mano o dominar la caza.

Hace 780.000 años, aquellos grupos no solo sobrevivían. Tomaban decisiones estratégicas sobre energía, movilidad y asentamiento. Y quizá esa forma de pensar —anticipar necesidades y organizar recursos— fue una de las verdaderas chispas que encendieron la historia humana.

Referencias

  • Ethel Allué et al. 2026. Paleoenvironmental and behavioral insights into firewood selection by early Middle Pleistocene hominins. Quaternary Science Reviews 38: 109973; doi: 10.1016/j.quascirev.2026.109973

Fuente de TenemosNoticias.com: muyinteresante.okdiario.com

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