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Humor y Curiosidades

Un análisis de 10.000 megalitos descubre el sistema oculto que ordenaba el territorio prehistórico ibérico

📅 🕐 18 Abr 2026🔗 Fuente: TenemosNoticias.com🕑 8 min de lectura
Un análisis de 10.000 megalitos descubre el sistema oculto que ordenaba el territorio prehistórico ibérico
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Son testimonios de piedra de un pasado prehistórico que aún perduran en el paisaje. Los miles de túmulos y dólmenes que salpican el noroeste de la península ibérica se han interpretado como vestigios aislados de comunidades prehistóricas, pero ¿y si su distribución espacial respondiese a un patrón bien establecido? Una investigación reciente, publicada en 2026 en la revista científica Journal of Archaeological Science: Reports, ha propuesto una lectura radicalmente distinta del megalitismo peninsular basándose en la arqueología del paisaje.

El trabajo analiza más de 10.000 estructuras megalíticas mediante herramientas digitales avanzadas, como los sistemas de información geográfica (SIG), los modelos digitales del terreno y los análisis estadísticos. Su objetivo ha sido comprender cómo las sociedades prehistóricas estructuraron el espacio y dotaron de significado al paisaje. Los resultados no han podido ser más sorprendentes: según la arqueóloga Denise Lima e Silva y sus colaboradores, estos monumentos se integrarían en una red espacial compleja y coherente.

El trabajo analiza más de 10.000 estructuras megalíticas mediante sistemas de información geográfica (SIG), modelos digitales del terreno y análisis estadísticos.

Megalitos
Recreación fantasiosa. Fuente: Midjourney/Erica Couto

Un paisaje saturado de memoria: más de 10.000 monumentos

El noroeste peninsular constituye una de las regiones europeas con mayor densidad de monumentos megalíticos. Se han documentado más de 10.000 túmulos y dólmenes, que se concentran sobre todo en áreas como la Serra do Laboreiro, la Baixa Limia o la Costa da Morte. Según el estudio publicado en Journal of Archaeological Science: Reports, esta acumulación no sería fruto del azar, sino el resultado de una larga tradición de construcción funeraria que se remonta al V milenio a. C.

A pesar de esta abundancia, el conocimiento disponible sobre muchos de estos yacimientos sigue siendo limitado. La mayoría no se han excavado, lo que dificulta tanto su datación precisa como el análisis de sus estructuras internas. Esta carencia ha obligado a los investigadores a cambiar de escala, pasando del estudio individual al análisis del paisaje en su conjunto.

En este contexto, el territorio se convierte en la principal fuente de información. Así, la distribución de los monumentos en el espacio, su relación con el relieve o su visibilidad adquieren un valor interpretativo clave. El paisaje deja de ser un mero escenario para convertirse en un elemento activo en la construcción de la memoria colectiva.

En la arqueología del paisaje, el territorio se convierte en la principal fuente de información. La distribución de los monumentos en el espacio, su relación con el relieve o su visibilidad adquieren un valor interpretativo clave.

Megalitos del noroeste
A Mota Grande (A), Outeiro do Ferro Penagache y Outeiro do Ferro Penagache M5 (C). Fuente: Goreti Sousa

La revolución metodológica: SIG, LiDAR y estadística espacial

El aspecto más innovador del estudio es su metodología. Los investigadores han empleado tecnologías como el LiDAR, que permite generar modelos digitales del terreno mediante la eliminación digital de la vegetación y, en consecuencia, consigue revelar estructuras ocultas. Este procedimiento ha sido fundamental para detectar túmulos apenas visibles en la superficie.

A partir de estos datos, se ha trabajado con múltiples variables espaciales: la altitud, la pendiente, la visibilidad, la distancia a las crestas, la proximidad a los cursos de agua o a los afloramientos rocosos. Estas variables se han analizado mediante simulaciones estadísticas, entre ellos, los modelos de Monte Carlo y los tests no paramétricos, para determinar si la ubicación de los monumentos responde a patrones significativos.

Según los investigadores, los resultados no admiten dudas: la distribución de los megalitos no es aleatoria. Por el contrario, existe una correlación estadísticamente significativa entre su ubicación y determinados rasgos del paisaje. La construcción y el emplazamiento de los megalitos, por tanto, habría respondido a una planificación consciente del territorio.

Según los investigadores, los resultados no admiten dudas: existe una correlación estadísticamente significativa entre la ubicación de los megalitos y determinados rasgos del paisaje.

Dolmen
Recreación fantasiosa. Fuente: Midjourney/Erica Couto

Altitud y prominencia: los ejes del patrón espacial

Entre todas las variables analizadas, la altitud destaca como el factor más determinante. Los monumentos se concentran sobre todo entre los 800 y 1.200 metros sobre el nivel del mar, con una segunda franja relevante entre los 400 y 600 metros . Esta preferencia indica una elección deliberada de espacios elevados, quizás vinculada con su visibilidad o con su valor simbólico.

La prominencia topográfica también juega un papel clave. Los túmulos tienden a situarse en crestas, espolones o zonas destacadas del relieve, lo que refuerza su carácter monumental. Este patrón sugiere que los megalitos funcionaban como marcadores territoriales. Su ubicación estratégica permitía delimitar espacios, señalar rutas o incluso establecer jerarquías dentro del paisaje. En este sentido, la arquitectura funeraria se convierte en una herramienta al servicio de la organización social.

Los monumentos se concentran sobre todo entre los 800 y 1.200 metros sobre el nivel del mar y en crestas, espolones o zonas destacadas del relieve.

Megalitos
Recreación fantasiosa. Fuente: Midjourney/Erica Couto

Más allá de la visibilidad: redes invisibles en el territorio

Uno de los resultados más sorprendentes del estudio es que la visibilidad total (es decir, la cantidad de territorio visible desde un punto específico) no resulta estadísticamente significativa. Esto contradice la idea tradicional de que los megalitos se construían para ser vistos desde grandes distancias.

En cambio, los investigadores han detectado redes locales de intervisibilidad, en las que ciertos monumentos se relacionan visualmente entre sí. Estas redes, por tanto, no abarcan todo el territorio, sino que se concentran en áreas específicas. Además, se ha observado que algunos monumentos parecen actuar como nodos estructurantes de los conjuntos megalíticos locales. Es decir, las primeras construcciones habrían condicionado la ubicación de las posteriores y, en consecuencia, habrían generado procesos de satelitización en los que nuevos túmulos se agrupaban en torno a los más antiguos.

Los investigadores han detectado redes locales de intervisibilidad, en las que ciertos monumentos se relacionan visualmente entre sí.

El paisaje como construcción social

Más allá de los datos cuantitativos, el estudio plantea que el paisaje megalítico es el resultado de una interacción constante entre los seres humanos y su entorno. Los megalitos no crean el paisaje, sino que lo materializan. Según los autores, estos monumentos refuerzan estructuras espaciales preexistentes, haciendo visibles relaciones ya presentes en el territorio . En este sentido, la arquitectura funeraria actúa como un lenguaje simbólico que lee el espacio en términos sociales. Este enfoque permite entender los megalitos no solo como tumbas, sino como elementos de comunicación. Así, su ubicación, su forma y su relación con el entorno transmiten información sobre la identidad, la pertenencia y el control del territorio.

Este enfoque permite entender los megalitos como elementos de comunicación. Su ubicación, su forma y su relación con el entorno transmiten información sobre la identidad, la pertenencia y el control del territorio.

Negalitismo
Variables que manejaron los investigadores responsables del estudio. Fuente: Lima e Silva et al. 2026

Un paisaje dinámico: límites de la interpretación

A pesar de la importancia de estas primeras conclusiones, el estudio reconoce las limitaciones de este enfoque. La principal deriva del carácter diacrónico del fenómeno megalítico. Estos monumentos fueron construidos y reutilizados durante milenios, lo que dificulta establecer relaciones cronológicas precisas entre ellos.

El uso de herramientas digitales, además, tiende a tratar el paisaje como una realidad estática. Esto puede silenciar aspectos como la diversidad y la evolución de las prácticas humanas a lo largo del tiempo. Por ello, los autores insisten en la necesidad de combinar estos métodos con datos arqueológicos más tradicionales.

Algunos de los monumentos analizados, por otro lado, no siguen los patrones generales al situarse en zonas sin visibilidad ni prominencia. En última instancia, trabajos como este demuestran el potencial de las herramientas digitales para abordar viejos problemas desde nuevas perspectivas, pero también nos recuerdan que, detrás de los modelos y las estadísticas, perviven las decisiones humanas, con toda su complejidad y riqueza.

Referencias

  • Lima e Silva, D., Carrero-Pazos, M., Lara-Piñera, F., Fonte, J. y Vilas-Estévez, B. 2026. «Spatial insights of the tumular phenomenon in Serra do Laboreiro region (NW Iberian Peninsula)». Journal of Archaeological Science: Reports. DOI: https://doi.org/10.1016/j.jasrep.2026.105730

Fuente de TenemosNoticias.com: muyinteresante.okdiario.com

En la sección: Muy Interesante

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