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Humor y Curiosidades

descubren que crea ritmos musicales con herramientas, abriendo una inquietante pregunta sobre el origen de la música

📅 🕐 02 Abr 2026🔗 Fuente: TenemosNoticias.com🕑 6 min de lectura
descubren que crea ritmos musicales con herramientas, abriendo una inquietante pregunta sobre el origen de la música
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La escena podría parecer cotidiana para cualquier visitante distraído: un recinto tranquilo, un entorno controlado, una rutina aparentemente predecible. Sin embargo, en ese mismo espacio, algo comenzó a suceder que rompía con todas las expectativas que durante décadas han marcado la frontera entre lo humano y lo animal.

Porque hay gestos que, cuando se observan con detenimiento, revelan algo más profundo que una simple conducta. Movimientos repetidos, patrones que se repiten con cierta cadencia, una aparente intención detrás de cada acción. No es la primera vez que la ciencia se enfrenta a este tipo de comportamientos en primates, pero en esta ocasión había un elemento distinto, difícil de encajar en los marcos tradicionales.

Los investigadores llevaban años estudiando cómo los chimpancés utilizan herramientas, cómo interactúan entre ellos y cómo expresan sus emociones. Pero había una pregunta persistente, casi incómoda: ¿hasta qué punto esas expresiones podían parecerse a las nuestras? ¿Dónde termina la conducta instintiva y empieza algo más cercano a lo cultural?

Durante mucho tiempo, el origen de la música ha sido uno de los grandes enigmas de la evolución humana. A diferencia de otras habilidades, como el lenguaje o el uso de herramientas, la música no deja fósiles. No hay registros directos de cuándo comenzó ni de cómo se desarrolló en sus primeras fases. Solo hipótesis, comparaciones y pequeñas pistas dispersas.

Y es precisamente en ese vacío donde ciertos comportamientos animales han empezado a cobrar un nuevo significado.

Un comportamiento que desconcertó a los científicos

Tal y como ha revelado un estudio reciente publicado en Annals of the New York Academy of Sciences, los investigadores observaron durante más de dos años una serie de conductas que, en un primer momento, podían parecer simples juegos o actividades exploratorias. Sin embargo, al analizarlas en detalle, comenzaron a emerger patrones que no encajaban con lo esperado.

Los científicos descompusieron cada acción en elementos básicos: golpes, arrastres, lanzamientos. Analizaron cómo se encadenaban estos movimientos, si respondían al azar o seguían algún tipo de estructura. Y lo que encontraron fue, cuanto menos, sorprendente.

Las secuencias no eran aleatorias. Existía una organización interna, una repetición de patrones que recordaba, en cierto modo, a las estructuras rítmicas. Incluso los intervalos entre los golpes mostraban una regularidad notable, manteniendo un tempo constante.

Pero había más. Cuando estos comportamientos se realizaban utilizando objetos, la estabilidad del ritmo aumentaba. Es decir, el uso de herramientas no solo ampliaba las posibilidades de acción, sino que mejoraba la precisión de la secuencia. Este detalle, aparentemente técnico, es clave para entender la magnitud del hallazgo.

Científicos observan algo insólito en un chimpancé que golpea tablones con ritmo
Científicos observan algo insólito en un chimpancé que golpea tablones con ritmo. Recreación artística. Foto: ChatGPT-4o/Christian Pérez

La clave estaba en la emoción

A medida que avanzaba el análisis, los investigadores comenzaron a fijarse en otro aspecto fundamental: la expresión emocional. No solo importaba lo que se hacía, sino cómo se hacía.

Durante estas secuencias, el chimpancé mostraba expresiones faciales asociadas al juego y a estados emocionales positivos. Algo que, tal y como indica el estudio, no es habitual en contextos puramente vocales dentro de esta especie.

Este dato llevó a los científicos a plantear una hipótesis que, hasta ahora, había sido difícil de demostrar: la posibilidad de que ciertas expresiones emocionales, originalmente vocales, puedan trasladarse a formas instrumentales.

Es decir, que lo que en un principio se comunica mediante sonidos producidos por el cuerpo —gritos, llamadas— pueda evolucionar hacia sonidos generados con objetos externos. Una idea que conecta directamente con una de las grandes teorías sobre el origen de la música.

Cuando todo encaja: ritmo, herramientas y expresión

No fue hasta analizar el conjunto completo de datos cuando los investigadores comprendieron la verdadera dimensión de lo que estaban observando. Tal y como ha adelantado el equipo responsable del estudio, se trataba de algo más que un comportamiento curioso.

El protagonista de estas observaciones era Ayumu, un chimpancé de 26 años que, de forma espontánea, comenzó a retirar tablones del suelo para utilizarlos como instrumentos de percusión. No solo golpeaba: combinaba acciones, alternaba movimientos y, al mismo tiempo, emitía vocalizaciones.

En total, los científicos registraron cerca de 90 episodios de este tipo entre 2023 y 2025. Cada uno de ellos aportaba nuevas pistas sobre un fenómeno que hasta ahora no se había documentado con este nivel de complejidad.

Lo más llamativo no era solo la coordinación entre sonido y acción, sino la estructura interna de las secuencias. Algunas de ellas recordaban a patrones presentes en las vocalizaciones naturales de los chimpancés, como si existiera una continuidad entre ambos sistemas de comunicación.

Este hallazgo refuerza la idea de que la música humana podría tener raíces mucho más profundas de lo que se pensaba, vinculadas a comportamientos presentes en nuestros parientes evolutivos.

Un hallazgo que reabre el debate sobre el origen de la música

La importancia de este descubrimiento va más allá del caso concreto de Ayumu. Tal y como han señalado los investigadores, este tipo de comportamiento sugiere que la capacidad de externalizar emociones a través de sonidos instrumentales no es exclusiva del ser humano.

En otras palabras, los cimientos de lo que hoy entendemos como música podrían haber comenzado mucho antes de la aparición de nuestra especie.

Además, este estudio aporta una pieza clave a un puzzle difícil de reconstruir: el de los primeros instrumentos musicales. Muchos de ellos estaban fabricados con materiales perecederos, como madera o piel, lo que hace prácticamente imposible encontrarlos en el registro arqueológico.

Por eso, observar comportamientos similares en primates actuales ofrece una ventana única al pasado. Aunque la pregunta ahora es inevitable: si estos comportamientos ya existen en otras especies, ¿hasta qué punto la música es realmente humana? ¿O estamos ante una capacidad compartida que evolucionó de forma paralela?

El equipo de investigación ya ha adelantado que el siguiente paso será analizar cómo reaccionan otros chimpancés ante estas “actuaciones”. Porque, si existe una respuesta social, el fenómeno podría ser aún más complejo de lo que se pensaba. Y entonces, la historia de la música podría tener que reescribirse desde sus cimientos.

Referencias

  • Yuko Hattori et al. 2026. Combinatorial Instrumental Sound-Making in a Captive Chimpanzee: Evolution of Vocal Externalization. Annals of the New York Academy of Sciences 1557 (1): e70239; DOI: 10.1111/nyas.70239

Fuente de TenemosNoticias.com: muyinteresante.okdiario.com

En la sección: Muy Interesante

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