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El análisis del cálculo dental demuestra que se usaron sustancias extremadamente tóxicas para tratar la lepra en el medievo

📅 🕐 26 Ene 2026🔗 Fuente: TenemosNoticias.com🕑 6 min de lectura
El análisis del cálculo dental demuestra que se usaron sustancias extremadamente tóxicas para tratar la lepra en el medievo
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Durante la Edad Media, la lepra fue una de las enfermedades más temidas y estigmatizadas socialmente en Europa. Considerada una dolencia crónica asociada a la impureza moral, su diagnóstico resultaba impreciso y a menudo se confundía con otras patologías cutáneas. Se solía apartar de la vida comunitaria a las personas afectadas recluyéndolas en leproserías, instituciones asistenciales situadas en los márgenes de las ciudades.

Entre los tratamientos contra la lepra usados por la medicina medieval se encuentran remedios agresivos a base de sustancias minerales. El mercurio, también conocido como azogue, ocupó un lugar destacado por sus supuestas propiedades purgantes y regeneradoras. Aunque hoy se reconoce su extrema toxicidad, en el medievo se consideró un recurso terapéutico útil, sobre todo en el tratamiento de enfermedades cutáneas persistentes. Un nuevo estudio publicado en Journal of Archaeological Science analiza las huellas que estos tratamientos dejaron en el cálculo dental de los enfermos.

Lepra y mercurio
Contexto geográfico del estudio. Fuente: Fiorin et al. 2026

El cálculo dental como archivo biográfico

En las últimas décadas, la bioarqueología ha confirmado que el cálculo dental (la placa mineralizada que se forma en los dientes) es una fuente excepcional de información sobre la vida en el pasado. Este material puede atrapar y conservar restos microscópicos de alimentos, contaminantes ambientales y sustancias medicinales ingeridas o inhaladas a lo largo de la vida. A diferencia del hueso, el cálculo dental registra las exposiciones directas a estos componentes.

El estudio analizó las concentraciones de mercurio presentes en el cálculo dental de individuos enterrados entre los siglos XI y XVI. Para ello, se tomaron muestras de los restos humanos de dos leproserías medievales, St Leonard’s, en Peterborough (Inglaterra) y St Thomas d’Aizier, en Normandía (Francia), así como de dos cementerios sin casos de lepra a modo de referencia comparativa.

Cinabrio
Cinabrio, un mineral rico en mercurio. Fuente: Parent Géry/Wikimedia

Dos leproserías y cuatro contextos funerarios

La leprosería de St Leonard’s se fundó en 1125 bajo el patronazgo de la abadía de Peterborough y se mantuvo en activo hasta el siglo XVI. Las excavaciones arqueológicas identificaron dos fases principales de uso funerario, entre los siglos XI y XIII y entre los siglos XIV y XVI.

Por su parte, la leprosería de St Thomas d’Aizier, vinculada a la abadía de Fécamp, permaneció abierta desde finales del siglo XI hasta que se abandonó en el siglo XVI. Tanto su cementerio como su capilla románica muestran un excepcional estado de conservación.

Como comparación, se estudiaron individuos procedentes del cementerio de St Pierre de Thaon, en Normandía, y del cementerio urbano de St Michael, en Leicester. Ninguno de los cuerpos presentes en estos dos contextos presentaba evidencias osteológicas de lepra, lo que permitió establecer una línea base para evaluar las concentraciones de mercurio en individuos que no recibieron tratamientos médicos específicos.

Mercurio y lepra
Concentración de mercurio en las muestras analizadas. Fuente: Fiorin et al. 2026

¿Cómo se mide la presencia de mercurio en restos humanos?

El análisis empleó 76 muestras de cálculo dental y 45 muestras de suelo asociadas a las sepulturas. El mercurio del cálculo dental se midió mediante espectroscopía de fluorescencia de vapor frío, una técnica extremadamente sensible, mientras que el mercurio del suelo se analizó mediante espectrometría de absorción atómica. Este doble enfoque permitió descartar que las concentraciones detectadas fueran el producto de la contaminación postdeposicional.

Los valores obtenidos mostraron una variabilidad muy elevada, con concentraciones de mercurio en el cálculo dental que oscilaban entre 0,11 y 9,7 mg/kg. Sin embargo, la diferencia más significativa se detectó al comparar los distintos contextos. Así, los individuos enterrados en las leproserías presentaban concentraciones de mercurio claramente superiores a las de los individuos procedentes de los cementerios no vinculados a la enfermedad.

Enfermo
Recreación fantasiosa. Fuente: Midjourney/Erica Couto

Resultados inequívocos: la relación entre el mercurio y la lepra

El análisis estadístico confirmó que las concentraciones medias de mercurio en el cálculo dental de individuos procedentes de leproserías eran mucho más altas que en los grupos de control. Además, la relación entre el mercurio presente en el cálculo dental y el detectado en los suelos descartó que este último fuese la fuente principal de contaminación. El mercurio, por tanto, se había asumido en vida.

Los valores más extremos se documentaron en aquellos individuos con lesiones óseas claramente atribuibles a la lepra lepromatosa. En la leprosería de St Thomas d’Aizier, dos individuos enterrados en la capilla (un espacio reservado a personas de mayor estatus) presentaban las concentraciones más altas de todo el conjunto. Este dato sugiere que los individuos con mayores recursos económicos tuvieron un acceso preferente a los tratamientos más costosos.

La elevada variabilidad de la concentración de mercurio en los cuerpos indica que no todos los enfermos recibieron el mismo tratamiento. Factores como la gravedad de la enfermedad, la duración de la estancia en la leprosería o el estatus social pudieron influir en la administración del mercurio.

Mercurio líquido
Mercurio líquido. Fuente: Bionerd/Wikimedia

Un mal estigmatizado y difícil de tratar

El trabajo publicado en Journal of Archaeological Science ofrece, a través del análisis del cálculo dental, la primera evidencia directa del uso de mercurio como tratamiento médico contra la lepra. Demuestra así que la bioarqueología puede reconstruir las prácticas terapéuticas tanto descritas en el registro escrito como invisibles en la documentación textual.

El análisis del cálculo dental de individuos medievales, por tanto, demuestra de forma concluyente que el mercurio se utilizó como tratamiento contra la lepra entre los siglos XI y XVI. Las concentraciones detectadas en los restos no pueden explicarse por la contaminación ambiental. Al contrario, reflejan una exposición intensa y continua durante la vida de los pacientes, compatible con las prácticas médicas documentadas en la época.

Al mismo tiempo, los resultados obligan a replantear la experiencia cotidiana de los enfermos de lepra. La cura, en muchos casos, pudo ser casi tan dañina como la propia enfermedad.

Referencias

  • Fiorin, E., Perrot, V., Roberts, C. A., Chapelain de Séréville-Niel, C., Gao, Y., Snoeck, C. y Cristiani, E. 2026. «Mercury treatment in late medieval European leprosaria? New data from human dental calculus». Journal of Archaeological Science, 185, 106444. DOI: https://doi.org/10.1016/j.jas.2025.106444

Fuente de TenemosNoticias.com: muyinteresante.okdiario.com

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