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Las primeras «redes sociales» humanas existían hace 57.000 años: descubren que la cooperación entre cazadores-recolectores fue clave para sobrevivir en un entorno cambiante

📅 🕐 hace 3 min🔗 Fuente: TenemosNoticias.com🕑 8 min de lectura
Las primeras "redes sociales" humanas existían hace 57.000 años: descubren que la cooperación entre cazadores-recolectores fue clave para sobrevivir en un entorno cambiante
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Durante décadas, la Prehistoria se ha contado como una historia de adaptación al medio. Las glaciaciones, los cambios de temperatura o la disponibilidad de recursos parecían explicar, por sí solos, por qué unas poblaciones prosperaban mientras otras desaparecían. Sin embargo, una nueva investigación invita a mirar más allá del paisaje y sitúa a las relaciones humanas en el centro de la supervivencia.

Tal y como ha revelado un estudio publicado en la revista Quaternary Science Reviews, los grupos de cazadores-recolectores que ocuparon el sur del Cáucaso entre hace 57.000 y 27.000 años lograron mantenerse durante un largo periodo de cambios ambientales gracias a una intensa red de contactos sociales, intercambio de conocimientos y desplazamientos a gran escala. El trabajo, liderado por el investigador Ariel Malinsky-Buller junto a un amplio equipo internacional, plantea una visión mucho más compleja de cómo vivían estas comunidades prehistóricas.

El escenario de esta investigación comprende los actuales territorios de Armenia, Georgia y otras zonas vecinas, una región que desde hace miles de años constituye un auténtico puente entre Europa y Asia. Su compleja geografía, formada por montañas, valles y corredores naturales, convirtió este espacio en una vía de paso para diferentes poblaciones humanas y en un laboratorio excepcional para comprender la evolución de nuestra especie.

Durante mucho tiempo se pensó que los pequeños grupos humanos que habitaban estas tierras permanecían relativamente aislados unos de otros. Las bajas densidades de población parecían apuntar en esa dirección. Sin embargo, las nuevas evidencias arqueológicas dibujan un panorama completamente distinto.

Una red humana mucho más extensa de lo que se imaginaba

Los investigadores han combinado información procedente de excavaciones arqueológicas, análisis geológicos y reconstrucciones paleoambientales para reconstruir cómo se movían estas poblaciones y cómo interactuaban entre sí.

Uno de los indicios más reveladores procede de las herramientas de piedra y, especialmente, de los objetos fabricados con obsidiana. Este vidrio volcánico actúa como una especie de huella geológica, ya que cada yacimiento posee una composición química característica. Gracias a ello, los arqueólogos pueden determinar el lugar exacto del que procedía la materia prima utilizada para fabricar las herramientas.

Los resultados muestran que muchos de estos materiales viajaban enormes distancias. En algunos casos, las comunidades recorrían entre 40 y 200 kilómetros para obtener determinados recursos o mantener el contacto con otros grupos. Para sociedades que se desplazaban a pie y dependían completamente de los recursos naturales, estas cifras resultan extraordinarias.

Pero los desplazamientos no eran únicamente una cuestión de abastecimiento. Tal y como indica la investigación, detrás de esos recorridos existía una compleja red de relaciones personales que favorecía el intercambio de conocimientos, técnicas y probablemente también alianzas familiares o sociales. En otras palabras, aquellas comunidades mantenían vínculos estables mucho más allá de su territorio inmediato.

La presencia de técnicas muy similares para fabricar herramientas de piedra en distintos yacimientos del Cáucaso indica que los cazadores-recolectores prehistóricos compartían conocimientos a través de amplias redes de contacto, pese a vivir en grupos pequeños y muy dispersos
La presencia de técnicas muy similares para fabricar herramientas de piedra en distintos yacimientos del Cáucaso indica que los cazadores-recolectores prehistóricos compartían conocimientos a través de amplias redes de contacto, pese a vivir en grupos pequeños y muy dispersos. Foto: Ariel Malinsky-Buller

La similitud encontrada en las técnicas de fabricación de herramientas entre yacimientos muy alejados entre sí refuerza esta interpretación. No se trataba simplemente de coincidencias tecnológicas, sino del reflejo de personas que compartían formas de trabajar, transmitían conocimientos y mantenían tradiciones comunes durante generaciones.

Según los investigadores, la capacidad de mantener contactos entre comunidades pudo ser tan importante para la supervivencia como la adaptación al propio entorno.

El conocimiento también era una herramienta de supervivencia

Cuando se habla de supervivencia en la Prehistoria suele pensarse en la caza, el fuego o la fabricación de armas. Sin embargo, este estudio propone incorporar otro elemento igual de importante: la información.

En un mundo sometido a constantes cambios climáticos, conocer dónde encontrar recursos, qué rutas utilizar, qué técnicas funcionaban mejor o cómo fabricar determinadas herramientas podía marcar la diferencia entre sobrevivir o desaparecer.

Las redes sociales permitían precisamente esa circulación del conocimiento. Un grupo que descubría nuevas formas de aprovechar un recurso o de adaptarse a un cambio ambiental podía transmitir esa experiencia a otras comunidades conectadas con él. De este modo, las innovaciones no quedaban aisladas, sino que se difundían por buena parte del territorio.

Este intercambio también habría contribuido a reforzar la cohesión cultural. Aunque los distintos grupos vivían dispersos en un espacio muy amplio, compartían elementos tecnológicos y probablemente también parte de sus costumbres, favoreciendo una identidad cultural más amplia de la que tradicionalmente se había supuesto para estas sociedades paleolíticas.

Lejos de la imagen de pequeñas bandas completamente independientes, emerge un panorama en el que las relaciones personales desempeñaban un papel fundamental para afrontar la incertidumbre del entorno.

Las excavaciones han revelado desplazamientos a larga distancia y tecnologías compartidas que evidencian los vínculos entre las comunidades prehistóricas del sur del Cáucaso
Las excavaciones han revelado desplazamientos a larga distancia y tecnologías compartidas que evidencian los vínculos entre las comunidades prehistóricas del sur del Cáucaso. Foto: Ariel Malinsky-Buller

Una transición mucho más lenta entre dos grandes periodos de la Prehistoria

La investigación también aporta nuevos argumentos sobre uno de los episodios más debatidos de la evolución humana: la transición entre el Paleolítico Medio y el Paleolítico Superior.

Durante años, numerosos modelos interpretaron este proceso como un cambio relativamente rápido, asociado en muchos casos a la sustitución de unas poblaciones por otras o a la aparición de nuevas culturas que reemplazaban a las anteriores.

Sin embargo, el análisis realizado en el sur del Cáucaso dibuja una realidad bastante más matizada. Las evidencias arqueológicas indican que distintas tradiciones culturales convivieron durante miles de años, compartiendo el mismo territorio e incluso interactuando entre ellas.

Este escenario sugiere que los cambios culturales no siempre fueron consecuencia de desapariciones bruscas o reemplazos completos. En muchos casos pudieron producirse mediante contactos prolongados, intercambios de conocimientos y procesos graduales de transformación cultural.

La región del Cáucaso adquiere así un papel especialmente relevante para comprender la evolución humana, ya que funcionó como un corredor donde diferentes grupos pudieron encontrarse, influirse mutuamente y desarrollar nuevas formas de organización.

La sofisticada talla de estas herramientas de piedra demuestra que las comunidades prehistóricas compartían técnicas y conocimientos en todo el sur del Cáucaso
La sofisticada talla de estas herramientas de piedra demuestra que las comunidades prehistóricas compartían técnicas y conocimientos en todo el sur del Cáucaso. Foto: Boris Gasparyan

El estudio propone revisar la visión tradicional de la Prehistoria, otorgando a la cooperación un papel mucho más relevante del que se le había atribuido hasta ahora.

La cooperación pudo ser tan importante como el clima

Una de las principales conclusiones del trabajo es que ningún factor por sí solo explica la supervivencia de estas comunidades durante aproximadamente 30.000 años.

Hasta ahora, muchos estudios habían concedido un protagonismo casi exclusivo al clima o a la movilidad. Sin embargo, los investigadores defienden que la verdadera capacidad de adaptación surgía de la combinación de múltiples elementos: el entorno natural, los desplazamientos, el tamaño de las poblaciones y, sobre todo, la existencia de amplias redes sociales.

Esta perspectiva modifica la manera en que entendemos la resiliencia de nuestros antepasados. En lugar de imaginar pequeños grupos luchando en solitario contra un entorno hostil, la investigación propone una imagen mucho más cercana a la cooperación. Incluso con poblaciones reducidas y dispersas, las personas permanecían conectadas mediante relaciones que facilitaban el intercambio de información y el mantenimiento de tradiciones comunes.

En cierto modo, estas redes funcionaban como un mecanismo de seguridad colectiva. Si un territorio sufría cambios ambientales, escasez de recursos o cualquier otra dificultad, mantener contacto con comunidades vecinas podía ofrecer nuevas oportunidades de supervivencia.

Aunque separan decenas de miles de años a aquellos cazadores-recolectores de las sociedades actuales, el estudio recuerda que la capacidad humana para colaborar, compartir conocimientos y construir redes de apoyo constituye una de las herramientas más poderosas de nuestra historia evolutiva. Mucho antes de la agricultura, de las ciudades o de la escritura, la cooperación ya podía estar desempeñando un papel decisivo en el éxito de nuestra especie.

Referencias

  • A. Malinsky-Buller et al, Investigating population dynamics in the Southern Caucasus: Current progress and future steps, Quaternary Science Reviews (2026). DOI: 10.1016/j.quascirev.2026.109877

Fuente de TenemosNoticias.com: muyinteresante.okdiario.com

En la sección: Muy Interesante

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