El presidente de Colombia Gustavo Petro se retractó este lunes de sus acusaciones contra funcionarios y congresistas de Estados Unidos por, supuestamente, ser parte de un complot internacional para derrocarlo.
La situación había ocasionado que el Departamento de Estado llamara el jueves pasado a “consultas urgentes” al Encargado de Negocios en Colombia, Jhon T. McNamara, para discutir lo que llamó “declaraciones infundadas y reprensibles de los más altos niveles del Gobierno de Colombia”.
En la misiva que Petro envió a Trump y se dio a conocer este lunes, el mandatario colombiano, dijo que en las pasadas semanas «se dio un intercambio de opiniones entre el despacho de la Secretaría de Estado y esta Presidencia que alcanzó una notoriedad pública que merece una reflexión serena y franca».
«Como representantes electos de nuestros pueblos, compartimos la responsabilidad de cuidar las palabras y los gestos, particularmente en tiempos de agitación y desinformación», explicó Gustavo Petro,
«Deseo aclarar que cualquier expresión mía que haya sido interpretada como una acusación directa sobre la participación en un supuesto golpe de Estado en Colombia, no tenía la intención de señalar a nadie de manera personal ni de cuestionar sin fundamentos el papel de los Estados Unidos», dijo el mandatario colombiano.




