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Los accidentes del capitán del Titanic y la historia de “Miss Inhundible”, la enfermera argentina que sobrevivió a tres naufragios

📅 🕐 27 Ene 2026🔗 Fuente: TenemosNoticias.com🕑 6 min de lectura
Los accidentes del capitán del Titanic y la historia de “Miss Inhundible”, la enfermera argentina que sobrevivió a tres naufragios
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Foto del capitán Edward John Smith publicada en el New York Times poco después de su muerte durante el naufragio del Titanic (Wikipedia)

 

“Cuando alguien me pregunta cómo puedo describir mejor mi experiencia de casi cuarenta años en el mar, yo simplemente digo sin incidentes. Claro que hubo tempestades de invierno, vendavales, nieblas y cosas de ese tipo… Sin embargo, en toda mi experiencia nunca estuve en cualquier tipo de accidente del que valga la pena hablar. Solo en una ocasión vi una embarcación en peligro en todos mis años en el mar. Yo nunca vi un naufragio o estuve en un naufragio, ni estuve en cualquier situación que amenazase con acabar en un desastre de algún tipo. Ya lo ve, yo no soy un material muy bueno para una historia”, le dijo el capitán Edward John Smith a un periodista neoyorquino luego de cruzar el Atlántico al mando del viaje inaugural del RMS Adriatic, el barco estrella de la prestigiosa compañía naviera White Star. Corría mayo de 1908 y faltaban cinco años para que se hundiera con el Titanic.

Por infobae.com

Cuando dio esa entrevista Edward Smith ya era un marino famoso, tanto que se lo conocía como “el capitán de los millonarios” por estar siempre al mando de los transatlánticos más lujosos de la compañía, cuyos pasajes costaban una fortuna. Además, era un tipo con muy buena imagen pública que se llevaba muy bien con los medios de comunicación, un plus que White Star aprovechaba para hacer la publicidad de sus viajes. Por eso le daban el mando de sus mejores barcos en sus viajes inaugurales, antes y después de los cuales acostumbraba a dar conferencias de prensa en las que emitía juicios tan contundentes como este: “No puedo imaginar ninguna condición por la que un barco actual pueda hundirse”.

Había llegado a la cima de su profesión desde un origen muy humilde. Sus padres eran alfareros cuando llegó al mundo en el pequeño pueblo de Hanley, Staffordshire, en Inglaterra, el 27 de enero de 1850. Creció en un barrio pobre donde pocos de sus habitantes conseguían llevar una carrera profesional de éxito. Para evitar ese destino frustrante, a los 17 años se trasladó a Liverpool y se enroló en la marina mercante como grumete. Ingresó a White Star en 1880, a los 30 años, como cuarto oficial del SS Celtic y desde entonces su carrera siempre había ido en ascenso.

Por su personalidad, reconfortante y tranquila, era muy apreciado en el ambiente marítimo. No solo se llevaba bien con los adinerados pasajeros de los barcos que capitaneaba, sino que era querido y respetado por los marineros, los oficiales y el personal de servicio que trabajaba a sus órdenes, entre los que se contaba una joven camarera de origen argentino llamada Violeta Jessop, a la que años más tarde se la conocería como “Miss Inhundible”.

Para 1910 ya era el capitán mejor valorado de la compañía, que comenzó a encargarle los viajes inaugurales de los grandes barcos. Su reputación se disparaba al tiempo que ascendía en la escala social. Antes de capitanear el Titanic, comandó el Republic, el Coptic, el Majestic, el Balticel Adriatic y el Olympic. Vivía con su mujer y su hija en una imponente mansión en Southampton y ganaba unas 1.250 libras al año más 200 dólares de un premio por no sufrir accidentes.

Pero no todo lo que reluce es oro, porque para entonces la trayectoria del capitán Smith en White Star tenía varias máculas, claro que muy poco conocidas. En 1889, al mando del Coptic, encalló el barco frente a Río de Janeiro, y más tarde le pasó lo mismo con el Adriatic en el puerto de Nueva York. Protagonizó su peor accidente en 1911, al mando del Olympic, un “tropiezo” que debió poner en alerta a los directivos de White Star antes de entregarle la capitanía del Titanic.

El choque del Olympic

Botado en mayo de 1911 con una ceremonia espectacular, el Olympic fue presentado como el barco de pasajeros más grande de su tiempo. Medía treinta metros más que su rival más cercano. El 20 de septiembre de 1911, en su sexta travesía transatlántica hacia Nueva York, la nave capitaneada por Smith chocó con el buque de guerra británico HMS Hawke. El enorme buque de pasajeros navegaba por el Solent en la isla de Wight paralelo al Hawke, cuando viró para el lado de estribor, sorprendiendo al capitán del Hawke y dejándolo sin tiempo hábil para reaccionar. La succión de las hélices del transatlántico atrajo al Hawke, que chocó por proa con el lado de estribor de la popa del Olympic y le abrió un enorme agujero por encima y debajo de la línea de flotación y dañó el eje de una de las hélices.

El choque abrió una enorme vía de agua en la zona de los camarotes de tercera clase y desató el pánico entre los pasajeros. Con dos de sus compartimentos estancos inundados, el Olympic consiguió llegar por su cuenta al puerto de Southampton. La investigación concluyó que el accidente había sido responsabilidad del Olympic, pero los peritos no recomendaron ninguna sanción para Smith.

En febrero de 1912, el Olympic sufrió un nuevo incidente, debido a la pérdida de una pala de la hélice de estribor y tuvo que retornar de nuevo a los astilleros en Belfast para reparaciones. Smith continuó al mando del barco hasta el 30 de marzo de 1912, cuando fue sustituido por el capitán Herbert Haddock.

De manera difícil de explicar, en lugar de mandar a Smith a cuarteles de invierno después del choque, los directivos de la White Star Line, le ofrecieron un destino que era todo un premio: capitanear el Titanic, un transatlántico en construcción que sería el más grande y lujoso del planeta. El barco había sido diseñado para ser lo máximo en opulencia y comodidad: tenía gimnasio, pileta cubierta, biblioteca, restaurantes de lujo y amplios camarotes para los viajeros de primera clase. También contaba con recursos excepcionales para la época, como con una potente estación de telegrafía a disposición de los pasajeros y los tripulantes.

A la camarera argentino-británica Violeta Jessop también le ofrecieron integrar la tripulación del Titanic. Cuenta en sus memorias que en un primer momento dudó, porque quería seguir en el Olympic cuando fuera reparado, pero no pudo rechazar la oferta, porque significaba un paso muy grande en su carrera. Ella tampoco desconfiaba del capitán Smith, que después de cargarse un buque de guerra y casi destruir su propio barco, iba camino a estrellar contra un iceberg al transatlántico más caro del mundo. Así, a los 24 años, pasó a ser una de sólo 23 mujeres que formaron parte de la tripulación en el trágico viaje inaugural del Titanic.

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