Wilfredo González, sj: “La paz no es solo una palabra, sino un profundo anhelo que debe ser cultivado”
En un mundo tan globalizado, los vientos de violencia soplan cada vez con más fuerza debido al conflicto en Oriente Medio entre Israel e Irán, sumado a la reciente intervención de Estados Unidos al destruir instalaciones nucleares iraníes.
En ese sentido, el sacerdote jesuita (sj) Wilfredo González, miembro de la dirección de Identidad y Misión de la Universidad Católica Andrés Bello, destacó la importancia central de la paz, especialmente en un contexto global tan conflictivo.
“La paz no es solo una palabra, sino un profundo anhelo que debe ser cultivado. No es meramente un término, sino que debe ir acompañado de un deseo profundo y de la educación de ese deseo para llevarlo a la práctica. Sin embargo, la paz parece estar desapareciendo del vocabulario y del deseo radical de las personas”, aseguró González en el programa De Primera Mano de Radio Fe y Alegría Noticias.
Geopolítica: Un juego de alto riesgo
El sacerdote jesuita reconoce la complejidad del panorama geopolítico y advierte sobre los peligros inherentes.
“Estás jugando con candela. Y aquí cualquier cultura puede reconocer ese jueguito peligroso con candela. Basta con que alguien en esa ingenuidad, en esa razón humana, por decirlo un poco aquí cinematográficamente, apriete el botón que no es o el que resultó que es, que es altamente peligroso”, explicó González.
Asimismo, subrayó la gravedad de la situación actual en Oriente Medio, instando a priorizar las vidas humanas por encima de todo.
“Hay vidas humanas. Esa es la primera consideración que hay que tener presente. Estás jugando con vidas humanas. No solamente territorios o minas potencialmente ricas (…) La guerra es la estupidez humana. Eso es un retroceso de nuestra humanización”, indicó.
Lecciones para el futuro, según propone Wilfredo González, sj
El padre Wilfredo González sj. propone tres pilares fundamentales para preparar a las futuras generaciones ante los inevitables conflictos, destacando la necesidad de un enfoque renovado y consciente.
Un mundo interconectado e interdependiente:
En primer lugar, el padre Wilfredo enfatizó la profunda interconexión de nuestro mundo, una realidad innegable en la contemporaneidad.
Como él mismo explicó: “Lo que es la diferencia en este tiempo que vivimos nosotros, ahora, en esta contemporaneidad, es que es clarísimo que vivimos en un mundo interconectado e interdependiente”.
Esto implica que ningún problema puede ser abordado de forma aislada, rechazando los modelos antiguos que separaban soluciones económicas de las políticas o viceversa. Para él, “no es posible más ese modelo que entonces creía que podía poner unos remedios en términos económicos y todo lo demás en política podía seguir siendo igual. O al revés, poner unos remedios en política sin que se tocaran las lógicas y dinamismos económicos”.
La solución debe ser integral, enfatizó.
La memoria y la historia: antídotos contra la repetición
En segundo lugar, el sacerdote resaltó la imperiosa necesidad de la memoria y la historia como herramientas esenciales para el aprendizaje y la evolución humana.
“No es posible vivir sin memoria y sin historia. El que no hace memoria, repite; el que no cultiva la historia, también tiende a repetir lo que ha ocurrido”, advirtió.
Por ello, instó a una decisión consciente y activa de cultivar esta memoria, lejos de la espontaneidad. “Tenemos que decidirnos a ello. Ya no es por generación espontánea, ya no es por atmósfera… tengo que decidirlo”, sentenció, subrayando la responsabilidad individual y colectiva.
Agotamiento de viejos modelos e instituciones
Finalmente, el jesuita Wilfredo González argumentó que muchos de los modelos e instituciones actuales han alcanzado sus límites, volviéndose insuficientes para los desafíos contemporáneos.
“Hay maneras de hacer las cosas que han mostrado ya sus límites”, afirmó.
Para esto, utilizó una analogía futbolística muy ilustrativa: el patadón (un despeje sin estrategia) ya no es una opción viable.
“Se agotó el modelo del patadón y entró el modelo de detener el balón, levantar las miradas y pensar: ‘¿a quién voy a pasar la pelota para salir con la pelota dominada?‘”.
Esta idea se extiende a las estructuras organizativas: “Hay instituciones que ya dieron de sí… que tienen que abrirse y dar lugar a otras instituciones y que esas van a surgir solo de un nuevo entendimiento humano”. Es un llamado a la innovación y a la creación de nuevas formas de entendimiento y colaboración.
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Fuente de TenemosNoticias.com: www.radiofeyalegrianoticias.com
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