70 % de vehículos son viejos y usuarios migran a plataformas
📅 🕐 23 Ago 2025🔗 Fuente: eltiempo.com🕑 5 min de lectura
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Sacar la mano en las calles de Barranquilla para pedir un taxi es una escena que cada día se ve menos. Hoy, la mayoría de usuarios prefieren abrir el celular y, con un par de toques, solicitar el servicio a través de una aplicación que les garantiza control de la tarifa, seguridad y una idea clara de la calidad del servicio que están contratando.
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El taxi, que durante décadas fue un servicio de lujo en la ciudad, con conductores educados, conversadores, agradables y con vehículos en buen estado, parece ser parte de un pasado cada vez más lejano.
El panorama del transporte público en Barranquilla atraviesa un momento de alta tensión. La competencia entre el gremio de taxistas y las plataformas digitales ha generado un escenario de complejidad, con consecuencias tanto para los conductores tradicionales como para los usuarios que buscan opciones más cómodas y seguras.
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De acuerdo con un informe publicado por El Heraldo, el deterioro del parque automotor, la caída en los ingresos del gremio y las constantes quejas de los pasajeros han abierto una brecha cada vez más difícil de cerrar. El presidente del Sindicato de Taxistas de Barranquilla (Sinchotaxis), Jorge Guerrero Zuleta, reconoció que cerca del 70 % de los taxis que circulan en la ciudad y su área metropolitana presentan un avanzado estado de envejecimiento.
“Hoy tenemos entre 12.000 y 13.000 taxis rodando en Barranquilla, pero más de dos tercios ya están por fuera del rango permitido. La reducción de ingresos, que ronda entre un 40 % y 50 % en los últimos años, ha impedido renovar los vehículos”, aseguró el dirigente gremial en diálogo con el diario baranquillero.
Una crisis de ingresos y confianza
Según Guerrero, la disminución en las ganancias responde en gran medida a la expansión del transporte ilegal en vehículos particulares y a la operación de aplicaciones de movilidad digital, que han capitalizado los vacíos dejados por el gremio. Estas plataformas ofrecen carros más nuevos, tarifas transparentes y un servicio que muchos usuarios califican como más seguro y confiable.
“La reducción de ingresos ha impedido que muchos propietarios puedan renovar sus vehículos. Eso ha generado que gran parte del parque automotor permanezca con modelos viejos y en condiciones que no son las más adecuadas para un servicio público”, agregó el presidente de Sinchotaxis.
Taxistas reclamando contra las plataformas. Foto:Vanexa Romero EL TIEMPO
A este panorama se suman quejas recurrentes de los pasajeros: negativas de los conductores a llevarlos a ciertos destinos, cobros arbitrarios sin taxímetro y tratos descorteses. Estas prácticas, se han convertido en un factor decisivo en la pérdida de confianza del servicio taxi en Baranquilla.
«El servicio de taxi en Barranquilla está desmejorado, antes subirse a un taxis era poder hablar con el taxistas de todo lo que pasa en la ciudad; el Junior, el alza de la carne, la salsa, los chismes, estos tipos sabían de todo y era agradable entablar conversación con ellos. Hoy muchos de estos señores solo dirigen la palabra para cobrar», cuenta Oscar López, pensionado barranquillero.
‘Taxi Chévere’ una propuesta local
Con el propósito de enfrentar el deterioro del parque automotor, la Alcaldía de Barranquilla lanzó el programa ‘Taxi Chévere’, mediante el cual se otorgan créditos de hasta ocho millones de pesos a los propietarios para el arreglo y mejora de sus vehículos.
Guerrero destacó esta iniciativa, aunque advirtió que el problema no se resuelve solo con cambios mecánicos: “He visto conductores mal arreglados, en bermuda y con mal olor en el carro, aunque también hay otros que brindan un servicio de calidad”, contó el dirigente al medio local.
Viejas prácticas que golpean al gremio
La falta de modernización del parque automotor no es el único problema que enfrenta el gremio. En los últimos años han salido a la luz escándalos relacionados con el cobro de tarifas abusivas y la prestación de un servicio deficiente.
Estas conductas han alimentado la desconfianza de los pasajeros, quienes cada vez más prefieren las aplicaciones que les permiten conocer la tarifa antes de iniciar el viaje, calificar al conductor y tener una trazabilidad de sus desplazamientos.
Pese a la crisis, existe un grupo de taxistas que apuesta por mantenerse vigente sin recurrir a las plataformas. Para ellos, la clave está en ofrecer un buen servicio, con carros limpios, tarifas justas y amabilidad.
Luis Miguel, un conductor con 40 de sus 50 años en Barranquilla al volante de un taxi, lo resume así: “La competencia más grande no es con las aplicaciones, sino entre nosotros mismos. Debemos ofrecer un mejor servicio, con carros bien cuidados. Hoy cualquiera que esté varado quiere manejar taxi como rebusque, y así no son las cosas”.
La calle 72 es una de las vías con mayor circulación de taxis-colectivos. Foto:Archivo/EL TIEMPO
Caro insiste en que la disciplina, la atención y el mantenimiento de los vehículos pueden marcar la diferencia frente a la competencia, aunque reconoce que la presión de las aplicaciones digitales ha cambiado el mercado de forma irreversible.
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La sostenibilidad del taxi en la ciudad está en juego, y su recuperación pasa por una fórmula compleja: combinar mejores condiciones de servicio, una renovación del parque automotor y un control más estricto al transporte ilegal.
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