Nueva Venecia, atrapada entre el agua y la maleza: el pueblo palafito que podría desaparecer
📅 🕐 04 Sep 2025🔗 Fuente: eltiempo.com🕑 5 min de lectura
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En medio de la Ciénaga Grande de Santa Marta, Nueva Venecia se erige como el pueblo palafito más grande del Caribe colombiano. Allí, sobre pilotes de madera y rodeados de agua, viven cerca de 3.000 personas que dependen de la pesca y el turismo para subsistir. Sin embargo, el lugar que durante siglos ha sido refugio y sustento, hoy se está convirtiendo en una trampa mortal.
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La proliferación de plantas invasoras —la Hydrilla verticillata y la taruya (Eichhornia crassipes)— ha cubierto más de 700 hectáreas del complejo lagunar, bloqueando los caños de acceso, asfixiando la fauna y contaminando el agua. Los pobladores aseguran que la crisis ambiental los está llevando a un punto de no retorno.
“Necesitamos ayuda. Nunca hemos existido para el gobierno. Nosotros nos hemos ingeniado para vivir tranquilos, pero este problema nos obliga a pedir auxilio. No queremos volver a desplazarnos”, dijo uno de los líderes comunitarios durante la protesta que paralizó la Troncal del Caribe la semana pasada.
La proliferación de plantas invasoras que alteran el equilibrio del ecosistema. Foto:Cortesía Maxdrone
Cuando la historia amenaza con repetirse
No es la primera vez que Nueva Venecia enfrenta la incertidumbre del desplazamiento. En el año 2000, la presión de los grupos paramilitares obligó a cientos de familias a abandonar sus casas flotantes. Dos décadas después, la amenaza no viene de las armas, sino de una crisis ambiental que sigue sin solución.
El agua ha cambiado de color, los peces mueren por falta de oxígeno y los pobladores se ven forzados a consumir el líquido estancado que rodea sus viviendas. “El agua tiene olor fétido y color oscuro. Ya hay niños con enfermedades gastrointestinales y de la piel”, advirtieron los líderes comunitarios.
La pesca artesanal, base de la economía local, también se ha visto golpeada. “Antes uno podía llevar $50.000 o $70.000 diarios, hoy apenas $10.000 o $20.000. El hambre se metió a nuestras casas”, contó un pescador que participó en el bloqueo.
Emergencia declarada, soluciones pendientes
Frente a la presión de la comunidad, la Alcaldía de Sitionuevo anunció la declaratoria de emergencia para destinar ayudas alimentarias y agua potable. No obstante, los líderes aseguran que las medidas son insuficientes si no se define una ruta clara de intervención para erradicar la maleza.
Corpamag, la autoridad ambiental del Magdalena, confirmó que las condiciones del ecosistema favorecen la proliferación masiva de la planta invasora. En un diagnóstico reciente, alertó que el fenómeno podría agravarse si no se suman esfuerzos del Gobierno Nacional.
En la Ciénaga Grande se declarará la emergencia para destinar ayudas inmediata a la población. Foto:Redes sociales
“Hoy solicitamos acciones a corto, mediano y largo plazo. No basta con reuniones. Necesitamos compromisos reales y presupuesto para atender esta crisis”, señaló la diputada Linda Cabarcas, quien participó en la mesa intersectorial convocada en la Gobernación.
Un pueblo atrapado
El bloqueo de los caños ha dejado a Nueva Venecia literalmente atrapada. Los motores de las canoas se enredan en la maleza, impidiendo la movilidad. Transportar enfermos, acceder a mercados o simplemente moverse entre comunidades se volvió una odisea.
“Estamos aislados. No podemos entrar ni salir. Ya hemos visto casos de dengue y paludismo, pero el puesto de salud no tiene ni vendas”, denunciaron los habitantes durante la protesta.
El líder comunitario Andrés Felipe Gil Lozano interpuso una acción de tutela en representación de los niños y jóvenes de Nueva Venecia. Un juez ya admitió la demanda y ordenó medidas cautelares para garantizar el suministro de agua potable y acciones inmediatas. Sin embargo, los pobladores aseguran que, pese al fallo judicial, la presencia estatal sigue siendo nula.
El clamor de los palafitos
Los habitantes de Nueva Venecia y de otros pueblos palafitos como San Sebastián de Buenavista mantienen el bloqueo en la Troncal del Caribe hasta lograr un acuerdo. Su pliego de peticiones incluye el suministro inmediato de agua potable, brigadas médicas, un corredor humanitario navegable, la instalación de plantas móviles y la declaratoria de calamidad pública.
Más allá de las demandas, la comunidad insiste en algo fundamental: no quieren abandonar sus casas ni sus raíces. “Aman su hábitat, aman el lugar donde viven, pero la maleza les está robando su forma de vida”, expresó la diputada Cabarcas.
En Nueva Venecia crece el temor de un nuevo desplazamiento masivo, ahora por una amenaza ambiental. Foto:Roger Urieles
Una cuenta regresiva
La crisis de Nueva Venecia es también un reflejo de los problemas históricos de la Ciénaga Grande de Santa Marta, un humedal Ramsar reconocido internacionalmente que enfrenta sedimentación, contaminación y pérdida de biodiversidad. Expertos coinciden en que sin una intervención coordinada del Gobierno Nacional y las autoridades ambientales, no solo se perderá un ecosistema vital, sino también una cultura centenaria.
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Mientras tanto, los habitantes resisten entre la incertidumbre y la esperanza. “No queremos que la historia se repita. Ya fuimos desplazados una vez y no queremos vivirlo de nuevo. Solo pedimos que nos escuchen”, concluyó un líder comunitario, mirando el agua oscura que rodea su casa palafito.
La cuenta regresiva para salvar a Nueva Venecia ya comenzó.
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Por Roger Urieles, para EL TIEMPO Santa Marta. En X @rogeruv