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las vallas del último tramo

📅 🕐 18 Ene 2026🔗 Fuente: dw.com🕑 5 min de lectura
las vallas del último tramo
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«Esto no es un punto de llegada, es un punto de partida. Es un logro extraordinario, mucho más a la luz del mundo que nos ha tocado vivir», dice a DW Ernesto Talvi, investigador principal del Instituto Elcano y exministro de Exteriores de Uruguay.

«En un mundo donde campean las relaciones de poder y la competencia entre bloques, a quienes todavía creemos en un mundo basado en la cooperación, en el consenso y en las reglas, se nos posibilita ponernos de acuerdo por esta vía», afirma Talvi, poco antes de la firma del Acuerdo entre la Unión Europea y los países del Mercosur.

Han tenido que pasar casi tres decenios para llegar a este momento de un acuerdo que, como suelen recalcar sus defensores, crea la mayor zona de libre comercio del mundo.

«Se suelen confundir estos acuerdos con tratados meramente comerciales; no lo son. Tienen 30 capítulos que definen un marco de normas acordado entre partes iguales para decisiones de comercio, inversión, cooperación y resolución de diferendos. Definen también estándares ambientales, sociales, digitales, laborales; estos son una apuesta muy concreta a un modelo de desarrollo sostenible, con trabajo decente y protección social», afirma.

Lo que le toca enfrentar aún al acuerdo UE-Mercosur

No obstante, la situación sigue siendo escarpada para este acuerdo de asociación. Por cuestiones pragmáticas y estratégicas, fue dividido en dos: uno provisional ( iTA,,solo comercial) de más fácil aprobación; y el definitivo (EMPA, comercial, de cooperación y diálogo político), que tiene aún muchos obstáculos por salvar.

 Como fuere, pasado el momento festivo se impondrá la realidad y el enfrentamiento con las últimas y difíciles vallas que tendrá que sortear el acuerdo, comenzando por el Parlamento Europeo en Estrasburgo.

Previendo esto y con la experiencia de acuerdos anteriores, la Comisión Europea creó estos dos acuerdos: el provisional que, según lo aprobado por mayoría cualificada (no por unanimidad) en el Consejo de la Unión Europea, podría entrar en vigor tan pronto uno de los parlamentos de los países del Mercosur lo aprobara; entraría en vigor provisionalmente, hasta más ver.

Cabe recordar que la parte comercial del Acuerdo con los países de América Central entró en vigor provisionalmente en 2012 y los parlamentos nacionales de la UE necesitaron una década para aprobarlo en su conjunto.

«El voto de aprobación en el Consejo Europeo fue agridulce, porque se evidenció que todavía existe oposición en países importantes y grandes como Francia y Polonia, también en Hungría, Irlanda y Austria», explica a DW Pablo Rúperez, director de asuntos europeos de la consultora internacional LLYC.

En el reciente informe de LLYC se resalta, especialmente, los efectos positivos a corto plazo que podría tener el acuerdo a ambos lados del Atlántico, sobre todo para el sector privado.

No obstante, «dado que el debate ha estado centrado en el impacto en el sector agrícola y, dada la oposición de ciertos gobiernos, es posible que el voto en el Parlamento se dé en clave nacional. Aún no está todo hecho», subraya Rúperez

Con todo, «la percepción del acuerdo ha ido cambiando. Si bien persiste la idea de que es un acuerdo comercial, el segundo mandato de Trump, la crisis con Rusia y Ucrania, el creciente asertividad China han ido incrementando su percepción como de cuestión geopolítica e imprescindible», subraya Rúperez. 

Los perdedores del acuerdo UE-Mercosur

Efectivamente, no faltan los informes sobre los impactos nocivos del incremento de áreas dedicadas al gran agronegocio que impactarán en el medioambiente, en la Amazonía y en las comunidades locales; también de los efectos de esas importaciones en los pequeños agricultores europeos.

No faltan tampoco las advertencias de los sindicatos del Mercosur en cuanto a los impactos laborales negativos en su sector industrial. Y menos están ausentes las advertencias sobre la desregulación por la que ha optado la propia Comisión Europea. Esta tendrá su impacto tanto en las relaciones con el Mercosur como con otros socios latinoamericanos, que entretanto irían desde el Río Bravo hasta Patagonia.

Necesidad de optimismo

¿Qué responden sus defensores a los perdedores de este acuerdo? «No son acuerdos ingenuos, por algo se han tardado tanto en concretarse», responde a DW el investigador Ernesto Talvi. Hace alusión a previstos períodos de desgravación, cuotas máximas, salvaguardas, cooperación para la adaptación.

«Claro que hay sectores sensibles, se intenta tenerlos en cuenta e incluso compensarlos en aras de un bien mayor: este acuerdo genera un beneficio muy grande, tanto económico como geopolítico para la Unión Europea y el Mercosur en su conjunto», responde Talvi.

Viendo los pros y los contras,¿no es esta una visión muy optimista? «No es un tema de optimismo, sino de mirada estratégica», responde Ernesto Talvi.

«Cuando este acuerdo se ratifique, tanto en el caso menos problemático de los países del Mercosur como del Parlamento Europeo y los Estados miembros de la UE, Europa va a tener acuerdos con el 95 por ciento del PIB latinoamericano. Superando obstáculos técnicos, esto podría crear un área económica integrada de 1100 millones de personas. Este es un planteo estratégico; la firma del acuerdo UE-Mercosur permite una plataforma para objetivos más ambiciosos», concluye Ernesto Talvi.

(ms)

 

 

 

 

Fuente de TenemosNoticias.com: www.dw.com

En la sección: Deutsche Welle: DW.COM – Internacional

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