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De paria a aliado regional: Erdogan quiere ser el muro de la OTAN, pero sus armas rusas son un problema | elmundo.es

📅 🕐 hace 5 min🔗 Fuente: elmundo.es🕑 11 min de lectura
De paria a aliado regional: Erdogan quiere ser el muro de la OTAN, pero sus armas rusas son un problema
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«¡No te hagas el duro! ¡No seas tonto!», advirtió Donald Trump a su homólogo turco, Recep Tayyip Erdogan, en una carta en la que amenazó con «destruir» la economía del país euroasiático si no acataba sus exigencias. Era el año 2019 y ambos líderes chocaban en varios frentes: el apoyo de Washington a las fuerzas kurdas en Siria, el encarcelamiento de un pastor estadounidense en Turquía y sanciones impuestas contra Ankara por la compra de sistemas de Defensa rusos S-400, una amenaza para la seguridad de la OTAN. Las relaciones entre Turquía y los socios europeos no eran mejores. Erdogan amenazaba constantemente con abrir la frontera a Europa a millones de refugiados y estuvo a punto de expulsar a embajadores europeos por pedir la liberación de un filántropo encarcelado.

Las tensiones diplomáticas parecen haber caído en el olvido y Turquía ya no es vista como un aliado incómodo que juega a dos bandas, acercándose a Rusia mientras llama a la puerta de socios europeos. Ankara ha pasado a ser un pilar fundamental de la defensa atlántica a las puertas de Oriente Próximo y el mar Negro, así como un socio estratégico en materia de Defensa. Trump lo certificó hace unas semanas, cuando confirmó su asistencia a la próxima cumbre de la OTAN -que tendrá lugar la semana que viene en Ankara- a petición de su «amigo» Erdogan. El líder republicado ha sugerido que podría sorprender a su aliado turco con la venta de motores de reacción claves para el desarrollo de los cazas que Turquía persigue desde hace años.

La industria de drones turcos se ha convertido en uno de los pilares de la defensa de Ucrania, un éxito que ha llamado la atención de los socios de la OTAN, que buscan un cambio de estrategia ahora que Trump amenaza con reducir sus tropas en Europa. Los datos evidencian el acercamiento, con más de la mitad de los 10.000 millones de dólares en exportaciones de Defensa turcas de 2025 para socios de la OTAN. «Es una estrategia muy lógica. Turquía no tiene petróleo, ni gas, ni energía, pero tiene su geopolítica, que es bastante importante y tiene que buscar alternativas para instrumentalizar su importancia, en este caso, ser un socio importante en materia de defensa», explica a EL MUNDO Ahmet Erdi Öztürk, lector en la Universidad Metropolitan de Londres.

El secretario general de la OTAN, Mark Rutte, lo bautizó como «la revolución industrial de la defensa» de Turquía, al referirse a Arca, una de las empresas que se han adentrado en el mercado del este de Europa. «Turquía quiere establecer colaboraciones con Italia, crear vínculos con el sector privado, programas de defensa conjuntos con España. Busca utilizar vías alternativas para entrar en estos mercados», explica Öztürk. «Turquía ya no es solo un país que protege las fronteras de la OTAN, sino un aliado fundamental en prácticamente todos los asuntos relacionados con la Alianza», señaló el responsable de comunicación de la presidencia turca, Burhanettin Duran.

El giro tras las últimas presidenciales

Esta realineación de la política de Ankara, apuntan los expertos, empezó tras las elecciones presidenciales de 2023, cuando en medio de una grave crisis inflacionaria, Turquía quiso remendar relaciones con países de la región, al tiempo que intentó tomar una posición mediadora en la guerra en Ucrania y conflictos en Oriente Próximo. Este giro le aportó éxitos diplomáticos, como el pacto con Kiev, Moscú y Naciones Unidas para exportar grano del mar Negro.

El presidente Donald Trump saluda al presidente de Turquía, Recep Tayyip Erdogan, durante una cumbre sobre Gaza en Sharm El Sheikh, el pasado octubre.Evan VucciAp

Sin embargo, en este recorrido Ankara seguía teniendo una piedra en el zapato, con los sistemas antiaéreos rusos S-400 que la OTAN considera incompatibles con la Alianza por el grave riesgo de espionaje electrónico por parte de Moscú. Tras gastar 2.500 millones de dólares en esta tecnología, Turquía nunca ha llegado a usar su artillería y las baterías permanecen almacenadas en un lugar oculto. Su poca utilidad se hizo aún más evidente durante la guerra de Estados Unidos e Israel contra Irán, cuando cuatro misiles entraron en el espacio aéreo turco y fueron interceptados por la OTAN. En los últimos meses, Italia ha desplegado sistemas de Defensa aérea en Konya, en el centro de Anatolia, en el marco de los planes de defensa de la OTAN. La Alianza ha mostrado su compromiso de reforzar las fronteras de Turquía con el despliegue de una segunda batería de sistemas Patriot en la base sureña de Incirlik.

Para desvincularse del asunto y lograr que Washington levante las sanciones que pesan sobre el país, los medios turcos especulan sobre la posibilidad de que Turquía despliegue los sistemas S-400 en Somalia, país con el que Ankara mantiene fuertes vínculos de comercio en materia de Defensa. Según Bloomberg, Erdogan ha planteado la posibilidad de devolverlos a su homólogo ruso, Vladimir Putin, en un encuentro en Turkmenistán hace unos días. El Kremlin sin embargo, ha negado tal petición. «Según lo estipulado en la ley estadounidense, Turquía no debe operar ni poseer los sistemas S-400 para regresar al programa (de cazas) F-35», declaró el embajador estadounidense en Turquía, Tom Barrack.

Durante su primer mandato, Trump excluyó a Ankara del consorcio internacional que fabrica este tipo de cazas, después de que Turquía adquiriera el primer lote de baterías ruso. El objetivo de lograr los aviones de combate parece aún lejos con las sanciones vigentes, pero Turquía parece dispuesta a conseguir por lo menos los motores de reacción claves para el desarrollo de las aeronaves. «(La concesión) es la solución más obvia», describe Gonul Tol, analista del Instituto de Oriente Próximo. «Ahí reside la verdadera prueba de si Washington y Ankara pueden abrir un nuevo capítulo en sus relaciones bilaterales».

El complicado equilibrio

En Estados Unidos, algunos funcionarios han empezado a suavizar su tono: «Debemos recordar que las acciones individuales de Estados, son propensas a la sobreinterpretación. La compra de S.400 distorsionó la realidad, porque en ese momento había aliados de la OTAN desplegando baterías para proteger a Turquía de Rusia en la guerra siria. No creo que la relación con Moscú fuera tan estrecha como se dice, sino, mirad la cooperación tan pragmática entre Turquía y Ucrania», declaró el ex embajador estadounidense en Turquía, John Bass, en un reciente debate sobre la postura de Ankara en la OTAN. «Turquía ha transformado su papel en la OTAN en muchos aspectos, especialmente con su acercamiento a la nueva Administración de Estados Unidos. Pero sigue manteniendo una posición de neutralidad y tiene relación con Rusia y China. ¿Es sencillo ese equilibrio? Por supuesto que no», explica el analista Öztürk.

Los expertos, sin embargo, ven claros indicios de un alejamiento entre Ankara y Moscú, especialmente desde la caída del régimen de Bashar Asad en Siria -apoyado por Rusia-, del que surgió un gobierno afín a los intereses de Turquía. Si bien Turquía se benefició económicamente del aislamiento ruso durante los primeros años de la ofensiva militar en Ucrania, Ankara ha ido reduciendo su dependencia energética de Moscú en los últimos meses, forjando acuerdos bilaterales con países vecinos, al tiempo que cerraba el grifo a permitir que empresas e individuos rusos en el extranjeros evadan las sanciones internacionales a través de su territorio.

Para Öztürk, este alejamiento no se trata solamente de una nueva política exterior de Ankara, sino que forma parte de un paquete de exigencias de Trump para lograr un acercamiento con Washington. «Después de la última visita de Erdogan a la Casa Blanca en octubre de 2025, fue después de ese encuentro, no sabemos qué se habló a puerta cerrada, pero Turquía empezó a diversificar sus recursos energéticos, prescindiendo poco a poco de Rusia», describe. Se desconoce si el acercamiento de Ankara a la OTAN inquieta a Putin, pero lo cierto es que el mandatario no ha visitado Turquía desde hace casi seis años. Ankara continúa presentándose como mediadora entre Moscú y Kiev en Ucrania, pero cada vez se ve más afectada por los ataques rusos, que golpearon un buque metanero en Odesa y la base de drones Bayraktar cerca de la capital ucraniana.

Con el desarrollo de la industria de Defensa como bandera, Turquía busca reafirmar su compromiso con la OTAN, especialmente con los socios europeos, en un momento de crisis en el que se cuestiona el futuro y forma de la Alianza. «Evaluamos el período que estamos atravesando no como una crisis, sino como un proceso de adaptación al cambiante entorno de seguridad», declaró esta semana el ministro de Defensa turco, Yasar Güler, en una entrevista con Reuters. Ankara no cree que Washington tenga «intención de retirarse» de la Alianza, sino que desea que aliados europeos asuman una mayor responsabilidad en la seguridad europea, una cuestión por la que Turquía ofrece su propia industria de defensa. Funcionarios turcos revelaron recientemente un plan de la OTAN para establecer un cuerpo multinacional en Turquía, además de una iniciativa de seguridad del Mar Negro, una misión de desminado vinculada a la OTAN junto con Bulgaria y Rumania.

«Dentro de esta paradoja, creo que Europa y la OTAN necesitan a Turquía, pero en términos de Defensa y geoestrategia. No creo que instituciones como la Unión Europea permitan fácilmente que Turquía tenga más acceso a sus iniciativas», señala Öztürk sobre Turquía, eterna candidata a la UE. Por el momento, Europa mantiene cierto grado de desconfianza con Ankara, a pesar de los crecientes lazos en materia de defensa y el enfriamiento de las relaciones entre Erdogan y Putin. Hace unos meses, la presidenta de la Comisión Europea, Ursula von der Leyen, advirtió que Europa corría el riesgo de caer bajo la influencia de Rusia, China y Turquía, que, según ella, haría la vida más «difícil» a los europeos. Erdogan replicó tajantemente: «Europa necesita a Turquía más de lo que Turquía necesita a Europa».



Fuente de TenemosNoticias.com: www.elmundo.es

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