CUBA MENDIGOS DISFRAZADOS | Dimite la ministra cubana que afirmó que los mendigos son personas «disfrazadas» | elperiodico.com

La implosión cubana tuvo por estas horas uno de sus capítulos más lacerantes. En medio de la ola de apagones y la escasez que no cesan, Marta Elena Feitó Cabrera se vio obligada a abandonar su cargo como ministra de Trabajo y Seguridad Social después de asegurar que en la isla no hay mendigos sino personas “disfrazadas” como tales. La ola de indignación social fue tan profunda y extendida que el Gobierno temió que el malestar pase de las redes sociales a la calle a cuatro años de la gran protesta popular que puso en aprietos al presidente Miguel Díaz-Canel.
“Ninguno de nosotros puede actuar con soberbia, puede actuar con prepotencia, desconectado de las realidades que vive nuestro pueblo”, dijo Díaz-Canel, convertido en bombero del propio incendio oficial. Sostuvo además sin nombrar a su ministra que las opiniones sobre los llamados “deambulantes” revelan un enfoque “superficial” y “desconectado” de la complejidad de un fenómeno que atraviesa a ese país hasta hacerlo irreconocible.
Feitó hizo gala de esa “desconexión” con palabras que han sido comunes a los regímenes dictatoriales latinoamericanos y las administraciones de derecha. No solo habló de disfraces, como si se tratara de un carnaval: recomendó a los cubanos no premiarlos con limosnas porque se gastan ese dinero en bebidas que toman “en la esquina”. Los que dan dinero “deforman” al mendicante.
“Si no hay sensibilidad, si no te vibra el corazón con los problemas que tenemos, no se encuentra la energía para enfrentarlos”, y mucho menos en condiciones tan adversas, tan duras en las que todos los días hay que batallar contra el recrudecimiento del bloqueo y contra el odio con que nos tratan. La intervención de Díaz-Canel, y su presunta certeza de que el Gobierno “no oculta sus problemas” sino que los enfrenta con “ética y justicia social”, incluso en medio de circunstancias extremas, no hizo más que profundizar el enojo en el único espacio donde puede manifestarse: el virtual.
Negación de la pobreza
El límite del post castrismo es semántico: la palabra “pobreza” no figura en el diccionario de las autoridades. Por eso los mendigos se llaman “deambulantes”, una figura que se aproxima a los personajes de la serie The Walking Dead. La pobreza es una realidad tangible en un país donde la canasta mínima de supervivencia es mayor a los 12000 pesos, y el salario mínimo no supera los 2400.
El deterioro social es para los especialistas consecuencia del derrumbe del sistema de seguridad, especialmente a partir de la pandemia y la reforma monetaria. La red de salud, educación y los subsidios que garantizaban en el pasado reciente una cobertura mínima ha colapsado.
Feitó Cabrera se ha convertido en el rostro más visible de una época. Según el portal La Joven Cuba, la gravedad de sus dichos, los de una funcionaria designada para mitigar la desigualdad, “habla de la política de cuadros de un sistema que coloca a personas incapaces de comprender la complejidad económica y social en puestos clave”. Y añade: “cuando declaraciones tan lesivas no cuestan un cargo, el mensaje es que la insensibilidad en los altos directivos se tolera, o incluso se premia”.
El Gobierno ha oscilado en los últimos tiempos entre criminalizar a los pobres que ya no tienen a dónde ir, recordar el impacto de las sanciones económicas norteamericanas y, además, la exaltación de sus propias medidas para contener la crisis social. “Una obra de amor, por la dignidad de quienes más lo necesitan”, rezaba meses atrás una propaganda oficial en referencia a un Centro Comunitario de Santiago de Cuba, en el oriente de la isla, abocado al trabajo con personas en situación de vulnerabilidad. Las personas “rescatadas”, señaló el mensaje estatal, ahora “cantan y sonríen” en celebraciones colectivas por sus cumpleaños.
“Conducta deambulante”
El discurso autoindulgente se da de bruces con las escenas cotidianas. Poco antes de que Feitó Cabrera hablara sobre “disfraces”, un video que circuló en redes sociales provocó fuerte impacto al mostrar a un hombre recogiendo con sus manos un yogurt derramado en plena vía pública frente a una tienda de alimentos que se pagan en dólares.
La definición de “conducta deambulante” ha sido acuñada por el propio Estado para referirse a quienes piden dinero, no comida, en las calles o no tienen respaldo familiar. El propio Consejo de Ministros sostuvo en abril que se trata de “un trastorno del comportamiento humano multicausal” que implica “la inestabilidad y la inseguridad en el hogar, carencia de autocuidado y autonomía económica, de atención o amparo familiar, así como de un proyecto de vida favorable”.
El choque entre las explicaciones oficiales y la ciudadanía es cada vez más intenso. El comediante Ulises Toirac reaccionó a través de las redes: “tendremos ropa que no es de mendigos y manos que no son de mendigos, pero de nuestro sudor no vivimos la mayoría. Debo ser uno disfrazado que evade impuestos, pero no llegaría a fin de mes si no me ayudan. En Cuba muy pocos pueden”.
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