La presidenta de la Comisión Europea, Ursula von der Leyen. / Agencias
Los líderes de los Veintisiete acordaron en la cumbre extraordinaria del 6 de marzo un rápido aumento de los presupuestos de defensa para reforzar su seguridad y fijaron la primera lista de objetivos prioritarios para subsanar sus actuales déficits en capacidades militares. La nueva soberanía y autonomía en defensa no aspira a transformar la Unión Europea en una gran potencia geopolítica independiente, a pesar de la imprevisibilidad y la poca fiabilidad mostrada por su aliado Estados Unidos desde que Donald Trump asumió de nuevo la presidencia. Las conclusiones de la cumbre subrayan que este reforzamiento militar de la UE es para «complementar la OTAN, que continúa siendo el fundamento de su defensa colectiva». La propuesta del presidente francés, Emmanuel Macron, de extender la protección del paraguas nuclear francés al conjunto de la UE fue excluida de la agenda de la cumbre.
Tras concluir la reunión, la cuestión esencial de la financiación de este salto cualitativo en defensa, que requerirá cientos de miles de millones de euros adicionales a nivel global de la UE durante muchos años, sigue poco detallado y con muchas incógnitas. La presidenta de la Comisión Europea, Ursula von der Leyen, habla de movilizar 800.000 millones. Pero el único dinero fresco son los 150.000 millones en préstamos de la línea de financiación respaldada por el presupuesto de la UE, considerados insuficientes por Francia, España, Italia y Polonia, entre otros.
Los gobiernos no pueden ampliar el gasto militar a costa de deteriorar aún más la sanidad, la educación y la vivienda, ni de recortar el gasto social y de infraestructuras, si quieren evitar que el malestar social ya existente dé un mayor empuje electoral a la ultraderecha. Pero algún líder, como Macron, quieren aprovechar la nueva priorización de la defensa para recortar ese gasto social. Macron destacó en su mensaje a la nación sobre «la amenaza rusa» del 5 de marzo que es «indispensable» reorientar el presupuesto y que «harán falta reformas, escoger y coraje«.
La misma falta de concreción afecta a los planes para potenciar la industria militar europea y evitar que las cuantiosas inversiones previstas en equipos y material sirvan fundamentalmente para financiar la economía y la industria militar de otros países, como EEUU, Israel, Reino Unido y Corea del Sur. Actualmente, el 63% de los suministros militares adquiridos por los Veintisiete proceden de EEUU y otro 15% es comprado a otros países de fuera de la UE, según la Comisión Europea y el informe sobre las deficiencias económicas de la UE del expresidente del Banco Central Europeo (BCE), Mario Draghi. En la conclusiones del Consejo Europeo no aparece ni siquiera la mención a una posible preferencia europea en la compra de equipo y suministros militares para desarrollar la industria de la UE, por oposición de Polonia y otros estados.
Los Veintisiete respaldaron excluir los gastos de defensa del cómputo de los rígidos límites del déficit y la deuda públicos del pacto de estabilidad, como propuso Von der Leyen. Pero el redactado de las conclusiones de la cumbre disimula las divergencias de los líderes sobre la amplitud, las condiciones, la duración y los detalles para aplicar esa flexibilidad en cada estado, delegando esa tarea en el Consejo de Ministros de Economía y Finanzas de la UE.
La propuesta de Von der Leyen de crear un instrumento financiero de la UE de 150.000 millones para préstamos a los estados para financiar sus inversiones en defensa tuvo una acogida más fría, ya que muchos líderes creen la Comisión Europea se otorga un poder desmedido para decidir qué estado tiene derecho, en qué cantidad y bajo qué condiciones. Los líderes se limitaron a «tomar nota», pidieron más concreciones y encargaron un examen detallado al Consejo de Ministros de la UE.
Por el contrario, los Veintisiete reclamaron a la Comisión Europea medidas adicionales para facilitar el aumento significativo de la gasto nacional en defensa para «todos los estados» y que proponga fuentes de fondos adicionales a nivel de la UE para defensa. El desvío de los fondos de cohesión para defensa propuesto por Von der Leyen fue rechazado por Italia y Polonia, entre otros. Las conclusiones evitan cualquier mención a una emisión de deuda común europea, que apoyan España, Francia, Italia y Polonia y que permitiría financiar con rapidez el reforzamiento de la capacidad militar de la UE. Pero choca con la oposición de Alemania, Austria, Países Bajos, Suecia y Dinamarca.
Fuente de TenemosNoticias.com: www.elperiodico.com
Publicado el: 2025-03-07 06:36:00
En la sección: El Periódico – internacional