El 96% de los judíos europeos siguen siendo víctimas del antisemitismo

«Inconcebible», le parece a Naomi que los judíos sigan sintiendo temor en las calles europeas. Como hija de superviviente de Auschwitz, recuerda haber protestado en su adolescencia por los muchos fines de semana que su madre dedicaba a la memoria del Holocausto. Hoy, … sin embargo, entiende hasta qué punto «todo esfuerzo es poco».
La Agencia Europea de Derechos Fundamentales (FRA) ha publicado, en coincidencia con el 81º aniversario de la liberación de Auschwitz, un informe que denuncia que el 96% de los judíos europeos siguen sintiéndose discriminados en sus propios países.
Los encuestados en los 27 Estados miembros de la UE, así como los candidatos a adhesión Albania, Macedonia del Norte y Serbia, afirman casi en su totalidad haber experimentado al menos una forma de antisemitismo en el año anterior a la realización del sondeo. «Los judíos de toda Europa siguen enfrentándose a un antisemitismo persistente», lamenta el director de la FRA, Sirpa Rautio.
Naomi se considera a sí misma un «milagro». Es lo que le repetía a menudo su madre, víctima de los experimentos de Carl Clauberg en el Bloque 10 de Auschwitz-Birkenau. Como ginecólogo, Clauberg había ganado prestigio antes de la guerra con terapias hormonales de fertilidad. En 1942, envió una solicitud a Himmler para probar con las prisioneras su «nuevo método de esterilización sin operación de mujeres inferiores», en una carta publicada en el libro ‘Macht ohne Moral’ (Poder sin moral), de Reimund Schnabel, en 1957.
El ovario derecho de su madre quedó totalmente destruido durante las pruebas que darían como resultado final la comercialización de la píldora anticonceptiva en agosto de 1960, en Estados Unidos. La investigación de Clauberg contribuyó de forma decisiva al desarrollo del fármaco Enovid, de la empresa Schering, que en su día financió sus experimentos. Después fue absorbida por Bayer, que sigue vendiendo el producto.
«Antes participaba en actos conmemorativos, pero ahora prefiero no ir. Es una cuestión de seguridad»
Tim Kurockin
Joven judío
«Mi madre fue muy exigente conmigo, en mi educación, era su forma de prepárame para todo lo que pudiera venir», ha declarado Naomi, a quien le fue inculcada la importancia de rememorar el Holocausto y toda sus consecuencias, como se hace este martes en los actos del 81º aniversario.
«Tras el 80º aniversario de la liberación, que resonó ampliamente en todo el mundo, todos podemos ver que la memoria es un gran regalo que nos han dejado los supervivientes, una que a menudo se subestimó en el pasado. Es en la memoria donde podemos encontrar los puntos de referencia tan necesarios, las advertencias sabias, las salvaguardas esenciales y la guía que va más allá de nuestro propio tiempo. Por eso este y futuros aniversarios se centrarán cada vez más en las palabras de los supervivientes, tanto de quienes aún están con nosotros como de quienes, en el pasado, registraron sus experiencias, recuerdos, testimonios y advertencias», explica el director del Museo de Auschwitz, Piotr M. A. Cywiński.
Patrocinado por la Presidencia de Polonia
Los actos conmemorativos están patrocinados por la Presidencia de Polonia, por lo que entre los invitados figura el presidente Karol Nawrocki, pero no pronunciará ningún discurso, una decisión apoyada por unanimidad por el Consejo Internacional de Auschwitz.
«Antes participaba en actos conmemorativos, pero ahora prefiero no ir. Es una cuestión de seguridad», dice Tim Kurockin, que no lleva kipá ni una Estrella de David cuando camina por las calles de su ciudad, Berlín. «No soy visiblemente judío», reconoce el joven de 21 años, que tiene varios amigos que «han sido atacados físicamente porque se reconoció que son judíos».
En la Facultad de Economía y Derecho, Kurockin participa discretamente en el Movimiento Hillel, que busca conectar a estudiantes judíos de todo el mundo, y en la Unión de Estudiantes Judíos de Alemania (JSUD). Y admite: «Pero no lo voy diciendo por ahí y cuido que mi apariencia sea muy neutral, porque se que tendría consecuencias».
Espacios públicos blindados
Desde el otoño de 2023, la situación en la capital alemana se ha vuelto aún más peligrosa para los judíos. El pasado diciembre, la Pariser Platz hubo de ser protegida como una fortaleza durante la celebración del Janucá, a la que asistían diputados del Bundestag como gesto de apoyo institucional. Muchos berlineses solían acercarse a contemplar el «Festival de Luces» en torno a la celebración, pero desde el ataque de Hamás ha sido necesario instalar barreras antiterrorismo, controles policiales en las entradas e incluso agentes armados en las azoteas circundantes.
«La amenaza surge desde los extremos y se está haciendo una pinza. Tenemos la situación de que un partido extremista de derechas ocupa el segundo lugar en las elecciones del Bundestag y a la vez vemos cómo se desata el extremismo de izquierdas, el antisemitismo relacionado con Gaza, sin que nadie haga nada«, justifica Kurockin su pesimismo.
«Por eso esta celebración es importante», concluye Cywiński, que recuerda que, tras la liberación de Auschwitz, quedaron vivos unos 7.000 prisioneros, en el mismo campo en el que los nazis asesinaron a aproximadamente 1,1 millones de personas, en su mayoría judíos, pero también polacos, gitanos, homosexuales y prisioneros políticos o de guerra.
Fuente de TenemosNoticias.com: www.abc.es
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