Trump suspendió el viernes los ataques a Irán para tratar de negociar una vez más

Donald Trump anunció este lunes que decidió detener el viernes pasado los ataques estadounidenses contra Irán para dar una nueva oportunidad a la negociación, pero advirtió de que las operaciones militares pueden reanudarse con mayor intensidad si Teherán no acepta rápidamente un acuerdo. Trump … sostuvo que la reciente campaña estadounidense ha debilitado seriamente las capacidades militares iraníes y aseguró que fueron los propios dirigentes de Teherán quienes pidieron a Washington que detuviera los bombardeos y retomara las conversaciones.
A bordo del avión presidencial, camino a Michigan, Trump confirmó que EE.UU. está hablando directamente con Irán y dijo que existe «una buena posibilidad» de que las negociaciones produzcan algún resultado. El presidente combina así una amenaza militar inmediata con la impresión de que Teherán, después de semanas de ataques y represalias, podría estar dispuesto a hacer concesiones.
Según avanzó al medio ‘Axios’ en una entrevista previa, Trump rechazó el viernes un nuevo plan de ataque que le habían presentado sus asesores y ordenó a las Fuerzas Armadas que no bombardearan objetivos iraníes. La decisión interrumpió una serie de 13 jornadas consecutivas de operaciones estadounidenses contra posiciones militares, radares, sistemas de defensa aérea, embarcaciones y capacidades utilizadas para amenazar la navegación en el estrecho de Ormuz.
El presidente explicó que los Gobiernos mediadores le pidieron tiempo. Omán dirige el principal canal de negociación con Teherán, con la participación de Qatar, Pakistán y Egipto. También intervienen los enviados especiales presidenciales Steve Witkoff y Jared Kushner. Trump resumió su decisión de detener los ataques con una frase: «Nada ganado, nada perdido». Considera que la pausa permite comprobar si Irán quiere realmente negociar sin renunciar a la capacidad de atacar de nuevo.
El objetivo inmediato es alcanzar un arreglo para reabrir completamente el estrecho de Ormuz y garantizar el paso de los buques comerciales para aliviar la presión sobre los mercados. Después, Washington quiere retomar las conversaciones sobre un acuerdo nuclear más amplio que impida a Irán desarrollar armas atómicas.
Una de las fórmulas estudiadas permitiría que Irán, Omán y otros países costeros cobraran cantidades limitadas por servicios concretos de seguridad marítima, protección medioambiental o asistencia a la navegación. No sería, al menos formalmente, un peaje iraní por atravesar el estrecho. Los mediadores han mencionado como posible referencia el estrecho de Malaca, donde los Estados costeros cobran por determinados servicios.
Trump también confirmó que pretende utilizar los activos iraníes controlados por EE.UU. para compensar los daños causados por los ataques contra barcos, mercancías e instalaciones comerciales. El presidente ya había amenazado con recurrir a esos fondos después de las agresiones contra la navegación en el Golfo. Teherán ha rechazado la propuesta y la considera una confiscación ilegal.
El mandatario norteamericano añadió otro elemento de tensión al referirse a las informaciones según las cuales Rusia habría proporcionado a Irán imágenes de satélite de bases estadounidenses en el Golfo. Trump dijo en el avión de viaje a Michigan que preguntará directamente al presidente Vladímir Putin por esas acusaciones. La denuncia procede del presidente ucraniano, Volodímir Zelenski, que acusa a Moscú de facilitar información de inteligencia utilizada por Irán para mejorar la precisión de sus ataques. Trump expresó dudas sobre la utilidad real de esa ayuda, porque considera que las capacidades militares iraníes han quedado muy degradadas.
Netanyahu y Trump
Las decisiones sobre Irán dominarán la reunión que Trump mantendrá este martes en la Casa Blanca con el primer ministro israelí, Benjamin Netanyahu. Será el primer encuentro cara a cara entre ambos desde la última escalada militar.
Trump aseguró que él y Netanyahu están «bastante cerca» en su posición sobre Irán, aunque admitió que existe «una pequeña diferencia». El presidente estadounidense quiere explorar un acuerdo que reabra Ormuz y recupere la negociación nuclear. Netanyahu, por el contrario, insiste en mantener una vigilancia permanente sobre Irán y teme que cualquier tregua permita al régimen reconstruir sus capacidades militares y nucleares.
La relación entre ambos dirigentes ha sufrido varios altibajos recientes. Trump ha frenado en distintas ocasiones planes israelíes de represalia para impedir que Netanyahu arruine las conversaciones con Teherán. En junio llegó a pedirle directamente que no respondiera a un ataque iraní, con el argumento de que una nueva ronda de bombardeos podía destruir un acuerdo que Washington consideraba cercano.
Netanyahu ha defendido una presión militar más prolongada. Trump, por su parte, considera que Irán ha resistido más de lo previsto y que la campaña no ha producido con la rapidez prometida por la inteligencia israelí todos los efectos políticos que algunos esperaban. La Casa Blanca busca ahora convertir el daño militar acumulado en concesiones diplomáticas.
Otro posible punto de fricción es Turquía. Preguntado por las objeciones israelíes a una eventual venta de cazas F-35 a Ankara, Trump calificó a Turquía de «aliado extraordinario» y elogió al presidente Recep Tayip Erdogan, al que describió como un amigo que ha desempeñado un papel importante, especialmente en Siria.
Trump dejó claro que Israel no decidirá qué armamento puede vender EE.UU. Washington expulsó hace años a Turquía del programa F-35 e impuso sanciones después de que Ankara adquiriera sistemas rusos S-400, pero el presidente anunció este mes que quiere levantar esas medidas y estudiar el regreso turco al proyecto. La operación todavía afronta obstáculos legales y resistencia en el Congreso. Israel teme que los cazas reduzcan su ventaja militar cualitativa en la región.
El presidente también respondió a las dudas sobre las reservas de munición estadounidenses por ventas a Ucrania y la guerra de Irán. Afirmó que los arsenales siguen siendo importantes, aunque acusó a la Administración Biden de haber enviado a Ucrania cantidades sin precedentes. Aseguró que la producción de municiones y sistemas defensivos Patriot se está acelerando, aunque reconoció que quiere aumentar las existencias de las armas más avanzadas.
Fuente de TenemosNoticias.com: www.abc.es
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