Polémica en el Reino Unido por la orden de la Policía para beneficiar a los detenidos de las minorías

La muerte de Henry Nowak ha colocado bajo los focos una guía policial polémica. El estudiante de 18 años murió en diciembre después de ser apuñalado en Southampton por Vickrum Digwa, quien acusó falsamente a su víctima de haberle dirigido insultos racistas. Las imágenes difundidas … esta semana, en las que puede verse a los agentes esposando a Nowak mientras se desangraba, han desencadenado una enorme conmoción pública. Además, han desatado violentas protestas en las que resultaron heridos al menos once policías y una intensa controversia política sobre el papel que pudieron desempeñar determinadas políticas policiales en la toma de decisiones de los agentes.
En el centro del debate se encuentra un documento elaborado por el Consejo Nacional de Jefes de Policía (National Police Chiefs’ Council, NPCC). Dicho organismo forma parte del denominado ‘Plan de Acción Policial para la Igualdad Racial (‘Police Race Action Plan’), impulsado tras años de preocupación por la escasa confianza de algunas minorías étnicas en las fuerzas de seguridad.
La guía define la «equidad racial» como el objetivo de reducir las diferencias existentes entre grupos étnicos en relación con las actuaciones policiales, respondiendo a «individuos y comunidades» de acuerdo con sus «necesidades, circunstancias y experiencias específicas». El documento añade expresamente que ello «no significa tratar a todo el mundo igual» ni adoptar una aproximación «daltónica» respecto a la raza. Es precisamente esa formulación la que ha desencadenado la polémica.
Para sus críticos, el documento supone reconocer explícitamente que la Policía debe tratar de manera diferente a las personas en función de su origen étnico. Algunos dirigentes ‘tories’, de Reform UK y otros sectores, consideran que el lenguaje empleado contradice el principio fundamental de igualdad ante la ley y puede favorecer que determinadas acusaciones relacionadas con el racismo reciban un peso desproporcionado en la actuación policial.
La controversia se amplifica por otros pasajes de la guía. El documento advierte a los agentes del riesgo de que la Policía «criminalice» a determinados colectivos y plantea como objetivo reducir las diferencias existentes entre grupos étnicos en aspectos como arrestos, acusaciones y otros resultados policiales. Los detractores interpretan ese planteamiento como un intento de igualar estadísticamente resultados entre comunidades distintas, independientemente de otros factores.
La propia Policía de Hampshire e Isla de Wight, encargada del caso Nowak, dispone además de orientaciones complementarias que animan a los agentes a comprender el «impacto, trauma e historia» de la relación entre la Policía y las minorías étnicas. Esas recomendaciones fueron desarrolladas tras el asesinato del afroamericano George Floyd en Estados Unidos a manos de un policía en mayo de 2020, un acontecimiento que las autoridades describieron como un «momento decisivo» para la reflexión policial también en el Reino Unido.
Tras la muerte de George Floyd a manos de un agente en EE.UU. en 2020, la Policía británica revisó su protocolo para impedir el racismo y tener en cuenta las «necesidades, circunstancias y experiencias» de cada comunidad
La responsable de Policía en el Gobierno, la laborista Sarah Jones, reconoció que el lenguaje utilizado en el documento «es erróneo» y «da una impresión equivocada». Jones defendió, no obstante, que la preparación policial debe incluir el conocimiento de la historia del racismo dentro de las instituciones británicas y de las diferencias existentes en la relación entre determinadas comunidades y las fuerzas de seguridad.
El Consejo Nacional de Jefes de Policía ha anunciado ya una revisión de la guía. Su presidente, Gavin Stephens, aseguró que la organización está escuchando las «preocupaciones legítimas» sobre la redacción del documento y se mostró dispuesto a introducir cambios.
La creciente controversia ha incomodado también a la propia familia de Henry Nowak, que ha pedido insistentemente que la muerte del joven no se convierta en un arma política. A la salida del tribunal el lunes, tras conocerse la condena de Digwa, su padre, Mark Nowak, expresó su deseo de que la tragedia sirva para impulsar cambios que eviten que algo similar vuelva a ocurrir, pero rechazó que su hijo sea utilizado para alimentar divisiones raciales o ideológicas. «No queremos que su muerte se utilice para crear más división, odio o tensión. Queremos que su historia haga nuestras calles más seguras para todos», afirmó.
Ese llamamiento ha sido citado repetidamente por el Gobierno, especialmente después de que las protestas organizadas en Southampton derivaran en graves altercados. La tensión ha aumentado además por la presencia en Southampton de figuras de la derecha radical británica como Tommy Robinson, que participó en las concentraciones celebradas en la ciudad.
Por otro lado, Alexis Boon, jefe de la Policía de Hampshire e Isla de Wight, emitió una inusual disculpa pública tras la difusión de las imágenes y reconoció que el arresto de Henry Nowak mientras agonizaba fue «una tragedia absoluta». «Lo sentimos por haber esposado y arrestado a Henry», declaró.
Para sus críticos, la directriz supone reconocer explícitamente que la Policía debe tratar de manera diferente a las personas en función de su origen étnico
El primer ministro, Keir Starmer, rechazó las acusaciones de que exista una «policía de dos niveles» en el Reino Unido, denuncia que Nigel Farage, líder de Reform UK, ha convertido en uno de los principales argumentos de su ofensiva política contra el Gobierno. El líder de Reform UK sostuvo en el Parlamento que la muerte de Henry Nowak demuestra que existe una cultura policial en la que «algunos grupos reciben una mayor protección que otros» y alertó de que la situación podría agravarse «si la población pierde la confianza en que será tratada de forma justa por la Policía». Starmer respondió que «explotar esta tragedia para crear agravios y división sería incorrecto en cualquier circunstancia. Pero hacerlo cuando la familia está diciendo expresamente «por favor, no lo hagan», es imperdonable», añadió.
También Kemi Badenoch, líder del Partido Conservador, calificó el vídeo de los últimos minutos de vida de Henry Nowak como «horrible» y aseguró que el caso debería servir de «llamada de atención para todo el país y nuestras instituciones».
Fuente de TenemosNoticias.com: www.abc.es
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