Trump desata la furia de Meloni: «Italia no suplica»

El presidente de Estados Unidos ha aprovechado una entrevista con una televisión italiana para insultar con desprecio a Giorgia Meloni. «Me suplicó que nos hiciéramos una foto tras el G-7 y me dio pena», ha asegurado Donald Trump. La primera ministra italiana, teóricamente … su principal aliada en la UE, ha reaccionado pocos minutos después con un contundente vídeo en Instagram en el que dice que la versión de Trump está «completamente inventada» y apela al patriotismo: «Hay algo que debe recordar: Italia y yo nunca suplicamos», asegura.
La relación entre Trump y Giorgia Meloni se había agrietado a mediados de abril, cuando la líder italiana salió en defensa del Papa León XIV después de que el inquilino de la Casa Blanca lo acusara de ser «débil con el crimen», «terrible en política exterior» y de estar a favor de que Irán tenga la bomba nuclear.
En pleno ataque a Irán y bloqueo de Ormuz, un día más tarde, Donald Trump añadió que no se explicaba por qué a los italianos les gustaba Giorgia Meloni pues «no está haciendo nada para que su país tenga petróleo». La acusó de ser una persona «inaceptable» y confesó que había creído «que tenía valor, pero me equivoqué».
La situación se tensó aún más cuando Italia negó la autorización al Ejército de EE.UU. para que aterrizaran aviones militares en la base de Sigonella, en Sicilia, para repostar combustible, en el marco de los ataques a Irán. Washington solicitó el permiso cuando ya estaban en vuelo, intentando la política de hechos consumados y Roma no podía dar el consentimiento sin consultar al Parlamento.
Después fue la visita de Marco Rubio a Italia, que incluyó un frío encuentro con la italiana. Parecía que pronto se habría pasado página y que se retomaría esa relación especial entre Roma y Washington.
«¿Volveréis a ser amigos?», preguntó António Costa a Giorgia Meloni y a Donald Trump en el G7 de Évian
Esta semana, durante el G-7 hubo dos escenas que lo confirmaban. En uno de los vídeos que circularon de las conversaciones informales de los líderes, se escuchaba al portugués António Costa, presidente del Consejo Europeo, que preguntaba cándidamente a Donald Trump y a Giorgia Meloni: «¿Volveréis a ser amigos?». «Siempre lo hemos sido», respondía la italiana. Por su parte, Trump decía: «Me han abandonado», a lo que entre incómodas sonrisas Giorgia Meloni aseguraba que «no es cierto».
También estos días, la oficina de Giorgia Meloni difundió otro vídeo en el que Meloni y Trump hablaban distendidamente sentados en un sofá en el Hotel Royal de Évian, después de la reunión del G-7 con propietarios de inteligencias artificiales. «Hemos tenido varias ocasiones para intercambiar opiniones en estos dos días, la última hace unos minutos», explicó a continuación Giorgia Meloni durante una rueda de prensa.
«No ha habido recriminaciones entre nosotros»
Meloni aseguró que su relación con Trump no había cambiado y, refiriéndose a los desacuerdos de los últimos meses, precisó que «ni siquiera ha hecho falta que habláramos». «No ha habido recriminaciones entre nosotros. Donald y yo tenemos un carácter bastante fuerte; somos dos personas que defendemos con determinación nuestros intereses nacionales. No hace falta que aclaremos las cosas cuando no estamos de acuerdo en algo», aseguró. Sin embargo, era solo un espejismo.
Lo demuestra la entrevista explosiva, de menos de un minuto, que ha emitido este viernes la televisión italiana La7, en la que su corresponsal en Washington, Daniele Compatangelo, habla por teléfono con Donald Trump. La idea era preguntarle sobre Hizbolá y Ucrania, aunque el presidente lo despacha con una sola frase. «No tengo nada que ver con este asunto. Solo queremos la paz», responde. Luego, como en otras ocasiones, el presidente interroga al periodista para poder hablar de Meloni: «¿Cómo está vuestra primera ministra?».
Trump ataca a Meloni
Compatangelo le recuerda que se reunió con ella esta semana en el G-7 de Évian, y le pregunta por esa conversación. Trump responde con otra pregunta: «¿Qué dijo ella cuando me vio?». El periodista sale al paso: «Supongo que se alegró de conocerle y de tener un amigo como usted, ¿no?». Y entonces, estalla la tormenta.
«Probablemente (Giorgia Meloni) esté contenta de que yo le haya hablado. Yo no estaba obligado a hablar con ella», explica Donald Trump. «¿Cómo fue el encuentro?», insiste el corresponsal. «No sé qué decir. Me suplicó que nos hiciéramos una foto. Quería una foto conmigo a toda costa. No me la habría hecho, pero me dio pena», responde el presidente de EE.UU.
Poco después de que se difundiera el contenido de la breve entrevista, la primera ministra ha publicado una dura intervención en redes sociales, en la que evita responder con insultos, pero usa un tono más severo del habitual. Dura sólo 30 segundos, pero refleja perfectamente la latente frustración de Italia con la Casa Blanca.
«Italia no suplica» dice Meloni
«Sinceramente, estoy atónita; no sé por qué el presidente de Estados Unidos se comporta así con sus aliados. Solo puedo decir que lamento que no muestre la misma determinación con los enemigos de Occidente, con los enemigos de Estados Unidos, con unos líderes con los que, en cambio, se muestra mucho más complaciente. Pero hay algo que (Donald Trump) debe recordar: Italia y yo nunca suplicamos», concluye. Solo horas antes, parecía que Roma era el principal aliado de Washington en la UE.
Las palabras tienen consecuencias, y la primera es que el ministro de Exteriores de Italia, Antonio Tajani, ha cancelado una visita oficial a Miami, prevista para este domingo y lunes. «Las graves y ofensivas palabras del presidente Trump dirigidas a la presidenta del Consejo, Giorgia Meloni, ofenden a toda Italia», ha justificado.
«Me apostaría comerme un pollo vivo antes que creer que Giorgia Meloni suplica algo a alguien»
Ignazio La Russa
Presidente del Senado
En Italia se han multiplicado las muestras de solidaridad de todos los partidos hacia Giorgia Meloni, a quien también ha llamado por teléfono el presidente de la República, Sergio Mattarella, para expresarle su apoyo. El presidente del Senado, Ignazio La Russa, compañero de partido de Meloni, considera lo ocurrido «un intento evidente de vengarse de la primera ministra italiana por no haberse plegado a los deseos del magnate». «La conozco muy bien, y me apostaría comerme un pollo vivo antes que creer que Giorgia Meloni suplica algo a alguien», asegura.
La cuestión ya no es si Italia ha pedido o no esa foto de Trump con Meloni, sino qué líder europeo se arriesgará a construir una relación de confianza con el presidente de Estados Unidos. No es una buena noticia para Bruselas, que ahora ha perdido una de sus cartas para templar gaitas en la Casa Blanca.
Fuente de TenemosNoticias.com: www.abc.es
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