Trump ordena «disparar y aniquilar» a cualquier barco iraní que coloque minas en Ormuz

Donald Trump ha exigido a su ejército «disparar y matar» a cualquier barco que coloque minas marítimas en el Estrecho de Ormuz, en la última escalada del enfrentamiento entre EE.UU. e Irán por el control de este paso de navegación clave para la economía … mundial.
«He dado la orden a la Armada de EE.UU. de disparar y matar a cualquier barco, por muy pequeños que sean que esté poniendo minas en Ormuz. Que no haya ningún titubeo», escribió este jueves en su red social. El presidente de EE.UU. detalló que la Armada iraní está destrozada: «Todos sus buques, los 159 que tenían, están en el fondo del mar», celebró.
Pero su mensaje es, a la vez, un reconocimiento de que Irán mantiene capacidades militares para ahogar el flujo marítimo en Ormuz, su gran carta militar y estratégica en esta guerra. Los iraníes operan una llamada ‘flota mosquito’, con barcos y lanchas rápidas, que les ha bastado por el momento para tener bajo control la mayoría del tráfico marítimo en Ormuz. El miércoles, sus fuerzas apresaron tres petroleros que trataban de atravesar el estrecho. Era una forma de respuesta a los abordajes estadounidenses de dos barcos iraníes a comienzos de semana: un carguero en Ormuz y un petrolero en el Océano Índico, de los que el Pentágono ha compartido imágenes de la operativa militar.
Esa ha sido, en parte, la dinámica en los casi dos meses de guerra de Irán. Pese a la superioridad militar abrumadora de EE.UU. e Israel, los iraníes han sido capaces de mantener de seguir atacando objetivos en toda la región, pese a la destrucción masiva provocada en sus capacidades militares.
El anuncio de Trump eleva ahora la tensión en Ormuz y añade incertidumbre sobre el futuro de las negociaciones entre EE.UU. e Irán. Esta semana estaba previsto que se celebrase una segunda ronda de conversaciones directas en Pakistán, pero por ahora han quedado suspendidas. Mientras tanto, ambos países se fajan por mantener el control en el paso marítimo.
Un cerco marítimo mutuo
Después de semanas con Ormuz cerrado al tráfico, donde Irán solo permitía el paso de sus propios barcos y de aquellos que pagaran un peaje desorbitado, Trump reaccionó con su propio bloqueo naval del estrecho. El objetivo: impedir la llegada o salida de barcos iraníes, como forma de presión económica para llevar a lo que queda del régimen de Teherán a un acuerdo nuclear.
La semana pasada, en medio del impulso diplomático que propició la tregua de diez días en el otro gran frente de la guerra, los enfrentamientos entre Israel y Hizbolá en el Líbano, Irán anunció que reabría Ormuz. Pero Trump mantuvo su bloqueo naval y, desde entonces, la situación se ha deteriorado en el estrecho, por donde pasa una quinta parte del petróleo y del gas mundiales.
Ni EE.UU. ni Irán quieren desprenderse de su control de Ormuz. Para Teherán, es la baza militar y estratégica de mayor peso. La Administración Trump, por su parte, ve en el bloqueo una de las pocas formas de asfixiar a los iraníes para forzarles al acuerdo.
Irán considera el bloqueo de EE.UU. como una vulneración de la tregua que Trump concedió hace dos semanas y que ahora ha extendido de forma indefinida en un esfuerzo por mantener los puentes diplomáticos abiertos.
Pero si del abordaje de barcos extranjeros en Ormuz se pasa a los ataques entre los dos actores bélicos, como amenaza Trump, la posibilidad de un acuerdo se alejará y se abrirá un nuevo escenario en la guerra.
Por el momento, Trump ha exigido a su Armada que refuerce su operación de retirada de minas marítimas en Ormuz. «He ordenado que continúe, pero multiplicado por tres», aseguró.
Liderazgo fracturado
En un mensaje posterior, el presidente de EE.UU. insistió en una idea que defiende desde que se suspendió la segunda ronda de conversaciones en Irán: que el Gobierno Irán está fracturado y por eso no es capaz de sentarse a negociar con una voz unificada.
«¡A Irán le está costando mucho decidir quién es su líder! ¡No lo saben!», escribió. Trump aseguró que hay peleas internas entre el «ala dura» y los «moderados», que dejó claro que son su opción preferida para la negociación («están ganando respeto»).
«Tenemos control total sobre el Estrecho de Ormuz», defendió Trump, en algo que apunta más a un anhelo que a una realidad. «Queda cerrado por completo hasta que Irán sea capaz de llegar a un acuerdo», dijo.
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