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Las primeras horas en La Guaira tras los fuertes terremotos: “Estamos solos»

📅 🕐 hace 2 min🔗 Fuente: TenemosNoticias.com🕑 8 min de lectura
Las primeras horas en La Guaira tras los fuertes terremotos: “Estamos solos"
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Muchos creen que la tragedia que está viviendo La Guaira supera los terribles momentos del deslave de 1999, al menos en términos de infraestructura. Hasta ahora no se ha terminado de rescatar a todas las víctimas —que podrían elevarse a miles— que permanecen, más de 24 horas después, bajo los escombros de los edificios que colapsaron en cuestión de segundos.

Hay personas que sienten la necesidad de hablar y reclamar a las autoridades por la respuesta tardía para comenzar los rescates de las personas, vivas y muertas, pero prefieren no declarar ante las cámaras.

El jueves, más de 20 horas después de los sismos de magnitud 7.2 y 7.5 que sacudieron a Venezuela, la presencia de equipos de rescate y de maquinaria pesada para remover las toneladas de escombros seguía siendo escasa en la entidad. Ante la magnitud del desastre, cualquier despliegue de uniformados resultaba insuficiente.

Habitantes de La Guaira —entre ellos sobrevivientes—, familiares y voluntarios que incluso se movilizaron desde Caracas utilizaban sus manos y cualquier tipo de herramienta con la que pudieran mover los escombros que mantenían sepultadas a cientos de víctimas.

En todos los sectores es imposible remover los escombros sin equipo especializado debido a la complejidad de la tragedia.

El ambiente es tan impactante y desolador que, a pesar de que algunos sostienen que la fe “es lo último que se pierde”, otros ya daban por hecho que sus familiares habían fallecido. 

Mario Córdoba, quien viajó desde Caracas con su esposa hacia La Guaira para ayudar en las labores de rescate, expresó a El Nacional que, en una situación así, hay que ser solidarios. 

“Soy venezolano y me duele lo que sucedió”, manifestó.

Narró que, durante los terremotos, él y su esposa se ubicaron bajo el marco de la puerta de su casa en la capital mientras veían cómo se agrietaban las paredes. Pensaron que iban a morir y, estando ahora en el lugar del desastre, entendieron que muchas personas no lograron salvar sus vidas.

Córdoba, mientras reclamaba a los curiosos que dejaran de tomar fotografías y grabar videos con sus teléfonos y les exigía que colaboraran, intentaba despejar los escombros con la esperanza de encontrar sobrevivientes.

“Es el amor por la vida, eso mueve montañas; tenemos que usar más las manos, por lo menos un bloque que alguien mueva es bastante. Todos nuestros hermanos venezolanos, todos los que puedan venir, acérquense”, pidió.

María José Anrichie, esposa de Córdoba, también retiraba escombros con sus manos.

“Vengo a solidarizarme con las personas que necesitan ayuda porque hay muchos muertos y quizá haya gente viva; con la esperanza de que saquemos a alguien que esté vivo”, manifestó la mujer, quien afirmó que “solo Dios” la motivó a colaborar con esta población devastada.

Anrichie cree que Dios le dio “otra oportunidad” de vida a ella y a su esposo.

Aseguró que escuchó, en la profundidad de los escombros, a alguien pedir ayuda, pero luego solo hubo silencio. “Como las hormigas, entre todos, vamos a levantar esto para sacar a las personas porque es mucha infraestructura aquí en La Guaira”, manifestó.

La mujer dijo que vio a rescatistas desplegados en el estado, pero consideró que la capacidad de respuesta es insuficiente. Además, consideró que hace falta mucho conocimiento médico y de rescate, así como maquinaria especializada.

“Unas manos no van a levantar todo esto”, manifestó.

“Peor que la tragedia de Vargas”

Yaneth Paredes estaba sentada al lado del cadáver de su nieto de 15 años de edad, que permanecía cubierto con una sábana. Sin la posibilidad de trasladarlo de inmediato a la morgue, esperaba la llegada de ayuda.

El menor falleció mientras sus padres —quienes ahora se recuperan en centros de salud— intentaban protegerlo. Murió por asfixia.

“Todo fue tan rápido”, lamentó la mujer.

Paredes todavía no podía asimilar que había salido con vida porque el edificio donde habitaba quedó prácticamente destruido.

“La tragedia de Vargas, honestamente, no es ni la cuarta parte de esto. Esto fue peor que la tragedia de Vargas. Nosotros la vivimos, pero no algo como esto, con esta cantidad de edificios derribados por completo. Aquí ni siquiera sabemos la cantidad de muertos que hay”, expresó.

Las autoridades de Venezuela han reportado al menos 235 muertos y más de 4.000 heridos en todo el país, una cifra que podría aumentar a medida de que avancen las labores de remoción de escombros.

Aunque el discurso oficial aseguraba el despliegue de más de 100 equipos de maquinaria pesada para el rescate, durante la cobertura de este reportaje, pasado el mediodía del jueves, se constató que los equipos no se encontraban en la zona. Incluso, para recuperar a los fallecidos de entre los escombros, civiles recurrían a su propia experiencia y recursos disponibles.

En la Residencias Auro, ciudadanos lograron sacar de un edificio que colapsó el cadáver de un hombre, a quien sostuvieron con un mecate para evitar que cayera al vacío, y eso no evitó que el cuerpo sufriera más lesiones por las condiciones. “Así es como estamos trabajando, con las uñas”, declaró uno de los vecinos que se encontraban en el sitio, sentado frente a los cadáveres de dos personas tapados con sábanas manchadas de sangre.

En ese mismo sitio estaba Óscar Salazar, con vendas improvisadas en la cabeza y en su pierna derecha, donde sufrió severas heridas que hasta ese momento no había podido tratarse. “Estaba con mi mamá, que estaba en casa de un vecino. Como a las 6:00 pm yo estaba viendo el juego y comenzó a moverse todo. Parecía que se iba a calmar, pero vino algo más fuerte que picó el apartamento como en tres partes”, relató.

“No encuentro a mi mamá. Están buscando. Mi mamá está atrapada ahí y yo obviamente temo lo peor porque ustedes pueden ver. Esa es la realidad. Yo gracias a Dios estoy vivo, porque eso era para no sobrevivir”, expresó.

Daniel Madera, sobreviviente, permanecía junto a grupos de familias en las adyacencias de un edificio de la Gran Misión Vivienda Venezuela en Caraballeda. Tenían con ellos algunos enseres y artículos que pudieron recuperar, como cilindros de gas, colchones y ropa.

“Lo que pedimos es ayuda para toda esta comunidad de Caribe, aquí no ha llegado nadie. Estamos solos, desamparados, esperamos que lleguen a ayudarnos”, declaró.

En cada torre del urbanismo, explicó el sobreviviente Jesús Torres había más de 90 apartamentos. Ambos aseguraron a El Nacional que todavía quedaban “bastantes personas” atrapadas entre los escombros. A simple vista, el edificio presentaba graves daños en su estructura, lo que generaba temor ante un posible colapso.

“Pudimos salir muchos, pero en otras torres no pudo salir nadie; nosotros mismos nos hemos ayudado”, afirmó Madera. “No hay ayuda de nadie, ni de la guardia ni de la policía, aquí no ha llegado nadie. No ha llegado nadie a preguntar sobre la familia y los niños que estaban aquí. No se han preocupado por nada”, añadió Flores.

La Guaira es el estado más afectado por los sismos, con más de 100 edificios colapsados, pero hasta el momento no se dispone de un reporte desglosado sobre el número de víctimas en la región.

“¿El gobierno dónde está? ¿Pintado en la pared?”

En la localidad de Tanaguarena, varios edificios colapsaron y otros sufrieron daños. 

Un joven, que no se identificó, indicó a El Nacional que desde las 6:00 de la tarde del miércoles, cuando aproximadamente ocurrió la tragedia, hasta casi las 3:00 pm de este jueves, no se habían reportado funcionarios de seguridad ni de rescate para ayudar a las víctimas.

En el sitio, aseguró, hay muertos “por cantidades”.

“Nada más con una simple foto se ve que necesitamos ayuda. Pido un equipo de rescate porque hay personas vivas. Eso es lo que se pide. Un equipo de rescate bien preparado, con maquinaria, para que venga a sacar a las personas que están vivas. ¿El gobierno dónde está? ¿Pintado en la pared?”, reclamó.

“Desde las 6:00 de la tarde no aparecía un policía. ¿Y nosotros somos qué? ¿Unos animales? Somos unos seres humanos al igual que todos ellos. Porque mientras nosotros estamos aquí buscando a nuestras amistades, a nuestros familiares, ellos están en sus casas. Tampoco las cosas son así”, añadió.

El joven vive en Caraballeda, pero acudió al sitio para intentar ver a sus amigos que, comentó, vivían en los edificios desplomados.

“Todas mis amistades son de aquí. Todas. Este gobierno no está preparado para esto. No tienen maquinaria, no tienen la capacidad para sacar a una persona. Lo único que saben hacer es venir, dar vueltas, tomar fotos e irse”, manifestó.

Desde Caracas, a medida que se avanzaba hacia el este de La Guaira, los daños eran cada vez mayores. Las carreteras levantadas y agrietadas dificultaban el traslado de las personas. En el recorrido, también se observaba a la multitud que intentaba salir del estado llevando solo lo poco que logró conservar.

Fuente de TenemosNoticias.com: www.elnacional.com

En la sección: EL NACIONAL

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