Marco Rubio defiende la acción estadounidense en Venezuela

El secretario de Estado de Estados Unidos, Marco Rubio, ha minimizado las críticas internacionales a la intervención militar realizada en Venezuela a inicios de 2026. Durante una reciente rueda de prensa conjunta, Rubio declaró: «A muchos países no les gustó lo que hicimos en Venezuela. No pasa nada. Era por el interés nacional».
Esta frase resume la postura firme de la administración Trump respecto a la operación del 3 de enero de 2026, que resultó en la captura del entonces presidente Nicolás Maduro y su esposa, Cilia Flores, en una acción calificada por Washington como una “operación de aplicación de la ley” contra un “narcoterrorista”, en lugar de una invasión militar tradicional.
Contexto de la intervención
La acción estadounidense se produjo tras meses de designaciones como organización terrorista extranjera al Cartel de los Soles, liderado según EE.UU. por Maduro, y acusaciones de vínculos con el narcotráfico, grupos armados y amenazas a la seguridad hemisférica. La operación involucró fuerzas especiales que lograron la detención del mandatario en Caracas, sin una ocupación prolongada ni tropas en suelo venezolano de manera permanente, según lo enfatizado por Rubio en comparecencias ante el Congreso.
Posteriormente, se instaló un gobierno interino encabezado por figuras como Delcy Rodríguez, con quien Washington ha mantenido contactos para avanzar en una “transición” que incluya estabilidad, levantamiento gradual de sanciones petroleras y eventuales elecciones. Rubio ha defendido que la acción eliminó una amenaza directa para EE.UU. y la región, argumentando que Venezuela hoy está “mucho mejor” y tiene “una oportunidad y un futuro que antes no existía”.
Reacciones internacionales y críticas
La declaración de Rubio refleja una postura de soberanía nacional que prioriza los intereses estadounidenses por encima del consenso multilateral. Varios gobiernos latinoamericanos y aliados tradicionales expresaron rechazo a la medida, considerándola una violación del derecho internacional y una injerencia en asuntos soberanos. Organismos como la ONU y expertos han cuestionado la legalidad de la captura, mientras que países como Rusia y China minimizaron su impacto pero condenaron la acción unilateral.
En audiencias ante el Senado estadounidense, Rubio insistió en que no se trató de una guerra ni de una ocupación, y descartó acciones militares adicionales “por ahora”, aunque dejó abierta la posibilidad si el gobierno interino no coopera plenamente. Críticos demócratas han señalado que la intervención podría haber reemplazado “un dictador por otro”, manteniendo estructuras del antiguo régimen y sin resolver la crisis económica y humanitaria de fondo.
Implicaciones para la región y EEUU
La frase de Rubio —”No pasa nada. Era por el interés nacional”— encapsula la doctrina de la administración actual: decisiones unilaterales cuando se perciben amenazas directas, como el flujo de drogas, migración masiva o alianzas con actores hostiles. Para sus defensores, representa pragmatismo y resolución; para detractores, un retorno al intervencionismo del siglo XX que podría erosionar la credibilidad de EE.UU. en el hemisferio.
Mientras Venezuela transita hacia una nueva fase política bajo supervisión indirecta estadounidense (incluyendo mecanismos de control sobre ingresos petroleros), la declaración de Rubio deja claro que Washington no se disculpará por priorizar su seguridad. El tiempo dirá si esta estrategia genera estabilidad duradera o nuevos focos de conflicto en América Latina. Por ahora, el mensaje es inequívoco: el interés nacional prevalece.
Fuente de TenemosNoticias.com: puntodecorte.net
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