Caracas quedó en silencio tras los ataques de EEUU: Se esperaba

En la ciudad de Caracas se sentía tensa calma este sábado 3 de enero, luego de que EEUU extrajera del país a Nicolás Maduro y a su esposa, Cilia Flores, para presentarlos ante la justicia estadounidense. En la ciudad había escasa presencia de cuerpos de seguridad, mientras que en el 23 de Enero los colectivos sí controlaban la zona con armas en mano
Los caraqueños no salieron a respaldar a Nicolás Maduro como el oficialismo esperaba, luego de que la administración de Donald Trump lo extrajera del país junto a su esposa, Cilia Flores, la madrugada del 3 de enero. En las cercanías del Palacio de Miraflores, los ciudadanos no llenaron ni un cuarto de cuadra. Ese fue todo el apoyo visible.
Caracas amaneció y quedó sola, silenciosa, con una calma aparente que escondía tensión. De oeste a este, la ciudad lucía prácticamente vacía. No hubo estampidas ni protestas masivas, pero sí una reacción clara: la gente salió a abastecerse. Supermercados, farmacias, bodegas y cualquier local que vendiera comida registraron movimiento desde temprano, como respuesta a la incertidumbre sobre lo que pueda ocurrir en los próximos días.
Mientras algunos intentaban hacer vida normal —llevar a los niños a los parques, sentarse en una plaza, caminar sin prisa— otros optaron por el silencio: «En boca cerrada no entran moscas», dijo a TalCual un hombre de la tercera edad que conversaba con otros tres sobre los ataques estadounidenses registrados durante la madrugada.
Felida Palacios, habitante de Petare, relató que escuchó aviones y explosiones alrededor de las 2:00 a.m. «Me enteré casi amaneciendo, estaba averiguando qué era lo que pasaba», contó, dijo que decidió trasladarse al centro de Caracas para ver cómo se desenvolvía la situación y subrayó que, pese a lo ocurrido, el país debe mantener la normalidad.
«El Estado debe seguir con normalidad porque el pueblo es el que lleva del bulto (pasa necesidades). No se puede desestabilizar un país», afirmó. Palacios hizo un llamado a que se devuelva a Maduro y a Cilia Flores y a que «todo siga en paz y en tranquilidad».
En las calles, los puntos policiales y de la Guardia Nacional parecían desatendidos. Aunque había funcionarios presentes, permanecían sentados, conversando o revisando el celular, sin hacer revisiones a los pocos vehículos y motos que circulaban por la ciudad.
El contraste se hizo evidente en el 23 de Enero, una zona históricamente afecta al oficialismo. Allí, los colectivos sí estaban atentos: pistolas en la cintura, armas largas en las manos y autobuses atravesados interrumpían el paso hacia el sector.
En la Base Aérea Generalísimo Francisco de Miranda, conocida como La Carlota, dos funcionarios encapuchados y armados custodiaban la reja que colinda con la autopista y que fue impactada por los ataques militares de la administración de Donald Trump. En el lugar, un vehículo militar quedó calcinado.

Charlet Bompar, habitante de Carapita, se encontraba en una reunión familiar cuando ocurrieron las explosiones. Condenó la acción estadounidense y la calificó como «la manera que tiene el imperio de atacarnos. Es una forma vil y despiadada de tratar de arrollar al pueblo», afirmó.
Dijo que los estruendos los alertaron y que «jamás había oído algo así». Al revisar las redes sociales entendieron que se trataba de «una cosa seria». Aun así, aseguró que no siente miedo porque «Hugo Chávez nos preparó para esto», sostuvo.
Para Bompar, la extracción de Maduro y Flores fue un «secuestro» y pidió a la comunidad internacional que «levante la voz en favor de Venezuela». Aseguró que no pierde la esperanza de que, mediante concentraciones, logren que Estados Unidos devuelva a Maduro al país. Sus seguidores anunciaron que permanecerán en vigilia la noche de este sábado y la madrugada del domingo 4 de enero.
Ángel Hernández, vecino de San Bernardino, contó que cuando comenzaron las explosiones se estaba alistando para ir a trabajar. «Me imaginé que era eso que estaba pasando porque no era un secreto para nadie que esto se estaba esperando de un momento a otro», afirmó.

Aunque aseguró no ser chavista ni haber votado por Hugo Chávez o Nicolás Maduro, Hernández cuestionó la operación. La calificó de «extraña» debido a la ausencia de resistencia militar. «Pareciera que la Fuerza Armada no existiera. ¿En qué manos quedamos nosotros como ciudadanos? ¿Quién nos defiende?», se preguntó.
También rechazó el ingreso de fuerzas militares estadounidenses al país, al considerar que se violó la soberanía y el derecho internacional, e instó a Donald Trump a «presentar pruebas de que Maduro es narcotraficante».
La principal inquietud entre los caraqueños consultados por este medio no fue lo ocurrido, sino lo que vendrá después. «Yo creo que no solamente vienen por Maduro, vienen por otros personajes del gobierno», opinó Hernández, sin mencionar nombres.
Luego de las explosiones que despertaron a gran parte de la ciudad, Trump informó que Nicolás Maduro y Cilia Flores fueron sacados del país vía aérea y aseguró que su administración permanecerá en Venezuela hasta que se concrete una transición pacífica.
*Lea también: Donald Trump: Estaremos en Venezuela hasta que se concrete una transición pacífica
*El periodismo en Venezuela se ejerce en un entorno hostil para la prensa con decenas de instrumentos jurídicos dispuestos para el castigo de la palabra, especialmente las leyes «contra el odio», «contra el fascismo» y «contra el bloqueo». Este contenido fue escrito tomando en consideración las amenazas y límites que, en consecuencia, se han impuesto a la divulgación de informaciones desde dentro del país.
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Fuente de TenemosNoticias.com: talcualdigital.com
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