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Opinión

▷ #COLUMA Soliloquios de café: ¡Soy venezolano hasta los tuétanos! #14Sep

📅 🕐 14 Sep 2025🔗 Fuente: TenemosNoticias.com🕑 5 min de lectura
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No sólo por nacer en territorio venezolano se es venezolano, se tiene que llevar la Patria en el corazón, en el alma, en el espíritu, en cada latido del corazón, en la respiración, en la piel, es amar a esta “Tierra de Gracia” como si nadie más lo hiciese, es añorar el olor a tierra mojada que se siente cuando caen las primeras lluvias después de un largo e inclemente verano, es saber apreciar una serenata de pajaritos, el canto de una paraulata, de un turpial; es admirar la belleza de un cardenal o de un canario tejero, sin obviar a un azulejo o a un Cristo Fue, al ladrido de un perro Mucuchíes.

Ser venezolano es saber valorar el amanecer. Oír al reloj de los llamados catedral dar las primeras campanadas del día, como llamándonos para que, “EN FAMILIA” acudamos a sentarnos en la mesa del comedor unidos en una tertulia sin término, donde compartimos los principios y valores heredados de nuestros ancestros y así emprender el día degustando un delicioso desayuno criollo; suero e’ tapara, huevos revueltos aderezados con chicharrón molido, un suculento aguacate, arepas calientitas. O una cachapa caliente con queso e’ mano, queso e’ telita o queso e’ tapara fresquecito, del de Carora. ¡Na Guará! Unas caraotas refritas; ¡Ah! La inseparable picantera, una acemita de que la niña Engracia o un pan de la Aguada (Aguada grande) todo acompañado por un pocillo e’ peltre que contenga un suculento, apasionado, amoroso y humeante… ¡CAFÉ!

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¡Ah mundo! Las viejas casas con amplios corredores y patio central, aquellas que hasta tenían una fuentecita y un patio interno con matas de mango, de aguacate, de mamón, naranjas, toronjas, limones, tamarindo y hasta puma rosa…

Ser venezolano significa, salir a trabajar temprano en las mañanas, con los primeros rayos del Sol, con el propósito de conquistar el mundo dando lo mejor de lo mejor de nosotros mismos para superar los éxitos logrados. Venezuela debe contar con líderes eficaces y eficientes, en todos los niveles y para eso antes de dirigir a otros debemos estar en capacidad de dirigirnos a nosotros mismos, debemos empezar desde nuestro propio interior y hacer el compromiso de mejorar y cumpliéndolo todos los días.

Ser de estas “Aguas Turbias” es haber disfrutado un mondongo de chivo en las Veras, allá en el seno de la familia Cuello y haberse extasiado con las sonrisa y bondad de Fina y las atenciones de Victor (mis parientes a través de los Rodriguez, Ángela, la que estuvo casada con Rafael Miguel Lopez, el célebre músico fundador de la Orquesta Mavare), es haberse quedado atrapado en un tunal, siendo un niño, sin que le pasara nada. Es haber comido las arpas del Isorano, de la Casona o de la 25, los pepitos del Centro Social, o de haber bailado con la Billo´s y los Melódicos, en el Club del Comercio, del Ayarí, del Cuatricentenario, del Country Club o del mismísimo Centro Social, cuyas fiestas, los treinta y uno de diciembre terminaban bañándonos, en la piscina, vistiendo smoking.  Es haber volado papagayos en las sabanas colindantes con el aeropuerto, donde hoy se encuentra Pueblo Nuevo, es haber disfrutado de la belleza del Bosque Macuto y haberse bañado en los pozos del Rio Turbio.

Ser venezolano es ser amable, dar los buenos días, las buenas tardes o las buenas noches, es ceder el paso o el asiento a las damas y/o a las personas mayores; es tratar a las personas de señor, señora, don o doña; es estar presto a dar las gracias…

En la Venezuela aldeana no era necesario ser letrado para ejercer los principios y valores que nos han caracterizado, yo aprendí a leer con “EL IMPULSO,” pero hasta el más analfabeta era respetuoso de sí mismo, de la Constitución Nacional, de las leyes, sus reglamentos y de los tratados internacionales suscritos por la nación. Éramos ejemplo de ciudadanía, de civismo. A los Barquisimetanos nos tacharon que éramos un montón de bodegueros enfranela´os, pero muchos de ellos, con su trabajo, amasaron grandes fortunas y se convirtieron en industriales, en tiempos donde un apretón de manos valía más que un documento.  

Los venezolanos estamos acostumbrados a mantenernos de pie ante las tormentosas dificultades, no somos fáciles de derribar por cualquier causa. Somos pacientes y tolerantes al extremo. Con los brazos abiertos siempre estamos prestos a recibir a propios y extraños, a veces, brindándoles cuanto tenemos porque siempre estamos prestos a colaborar con el necesitado.

Estas fueron las enseñanzas invalorables que recibí de mi padre, el Doctor Epifanio Pérez Pérez, a quien trato de no defraudar a sabiendas que no soy la tierrita que botó las sandalias del pescador, y del eternamente recordado profesor de la materia “FORMACIÓN SOCIAL, MORAL Y CÍVICA, el Doctor Pablo Shosione.

Ruego a Dios Todopoderoso que pronto podamos disfrutar de las tertulias familiares, alrededor de las mesas del comedor… ¡SIN QUE HAYA SILLAS VACÍAS!

Maximiliano Pérez Apóstol

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Fuente de TenemosNoticias.com: www.elimpulso.com

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