«Bueno mi amor, si llegó el final, estamos juntos»: La historia detrás del conmovedor abrazo de los abuelitos Judith y Félix durante el doble terremoto

En medio de la angustia y la incertidumbre que dejaron los devastadores terremotos registrados en Venezuela el pasado 24 de junio, una imagen que refleja amor puro se ha convertido en el símbolo de la esperanza para miles de personas. Se trata del video viral de Judith y Félix, un matrimonio de 58 años cuyo tierno y desesperado abrazo durante los fuertes movimientos telúricos conmovió las redes sociales.
La escena, que parece sacada de una película de romance y drama, fue captada por una cámara de seguridad que su hijo había instalado en la vivienda precisamente para monitorearlos y estar al pendiente de ellos. Nadie imaginó que ese dispositivo registraría un testimonio tan poderoso de amor incondicional.
Segundos de terror y fe
En una entrevista concedida a la cadena Univisión, la pareja relató los segundos de terror que vivieron mientras la tierra se movía bajo sus pies. Judith, visiblemente afectada al recordar el momento, confesó el miedo paralizante que sintió.
«Yo estaba muy asustada y gritaba y gritaba. Él (Félix) estaba calladito, no me decía nada, solamente me decía: «Mi amor, quédate tranquila, ya esto va a pasar»… y ese «esto va a pasar» era que los dos nos bamboleábamos de allá pa’ acá. De verdad que fue muy fuerte. Yo dije: «Dios mío, si esta es la hora que tú nos das, bueno, bienvenida sea», pero qué susto tan grande», rememoró Judith.
Por su parte, Félix explicó cómo intentó mantener la calma para ser el pilar de su esposa en ese instante crítico. Recordó que, aunque Judith le advirtió del temblor con voz suave, él ya había percibido la magnitud del evento: «Yo la capté porque yo también sentí algo, lo que pasa es que no quería decirle nada para no asustarla».
Un amor a prueba de todo
Según relató Félix, el momento más crítico ocurrió durante lo que presume fue la segunda réplica o sacudida fuerte. «Fue fuerte, muy fuerte. Entonces yo la vi como que se iba a caer o se iba a parar, y yo la agarré y ella me agarró, y ahí estuvimos un ratito», relató con la serenidad de quien sabe que protegió lo que más ama.
Para Judith, ese abrazo lo fue todo en un momento donde la vida pendía de un hilo. «Me sentí muy protegida por mi esposo. Y aunque yo le decía: «No te vayas, no te vayas Félix, quédate, quédate», no era que él quería irse, él quería moverse y no podía… Ahí nos abrazamos los dos y yo le dije: «Bueno mi amor, si llegó el final, estamos juntos»».
La historia de Judith y Félix se ha vuelto un bálsamo en medio de la tragedia. Su testimonio demuestra que, aún frente a la inminencia de la muerte y la fuerza de la naturaleza, el amor eterno y la fe compartida pueden ser el refugio más seguro. Una promesa de vida que permaneció intacta, esperando la voluntad de Dios.
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Noticia al Día/Con información de N+Univision
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