La presión de EEUU vs. la resistencia de Maduro: ¿cuáles son las opciones de Miraflores?

A poco más de dos meses del despliegue militar en el mar Caribe continúan las dudas sobre si el objetivo del gobierno de Donald Trump es acabar con el flujo de drogas hacia Estados Unidos o un cambio de gobierno en Venezuela o, inclusive, los dos.
Lo que sí parece es que luego de intentos no exitosos de dialogar con la Casa Blanca en su propio beneficio, la administración de Nicolás Maduro habría optado por “resistir hasta las últimas consecuencias” las presiones de Washington, para lo cual apuesta a que los estadounidenses no se atreverán a atacar a ningún objetivo sea o no del narcotráfico dentro del territorio venezolano.
Si, luego de consumar el denunciado fraude electoral del 28 de julio de 2024, la opción es solo resistir y EEUU sigue escalando con las acciones militares, tarde o temprano, insisten analistas consultados por Efecto Cocuyo, Maduro y su círculo de poder van a tener que negociar una transición política en Venezuela.
Un punto en contra de este escenario, afirman, es que la estrategia de Trump hacia Venezuela no sea coherente y que, por “impaciencia”, el magnate republicano termine desviando su foco de atención hacia otros asuntos.
“Sea ahora o más adelante, el desenlace de la situación política en Venezuela, con un gobierno autoritario que no cede, un proceso de negociación es inevitable. Va a depender qué tanto la estrategia de Trump está comprometida con insistir. Algunos alertan que Trump es impaciente y pierde el interés si no ve resultados inmediatos y desvía su atención hacia otros asuntos. Ha pasado con Ucrania, Israel; y el ataque a lanchas, no en el mar Caribe sino en el Pacífico, puede ser una señal”, describió la politóloga María Isabel Puerta Riera.
El problema de los incentivos
A juicio de la experta en autoritarismo, crisis de la Democracia y gobernabilidad, Maduro y su entorno saben que no tendrían posibilidad de sobrevivir a esta coyuntura si son desalojados del poder y por ello optan por atrincherarse, de allí que los incentivos para abandonar voluntariamente Miraflores siguen siendo un problema.
“A quienes apuestan a sacar a Maduro a corto plazo les está faltando algo en la ecuación. La transición puede ser dentro del propio madurismo o la Fanb (Fuerza Armada Nacional) que es la que lo sostiene, puede quedarse con el poder a menos que se le garantice inmunidad que en este caso equivale a impunidad, garantía de que no serán juzgados. ¿Pero cuál es esa garantía de salvoconducto? No hay confianza. Ellos saben de la poca disponibilidad de sus adversarios”, advirtió.
Ante este escenario, subraya, Maduro y su entorno prefieren aguantar, sortear la catástrofe humanitaria como lo han venido haciendo, aun con menos recursos para financiarse, a costa del pueblo venezolano.
No en vano, quienes acompañan a Maduro en el gobierno y desde otros poderes públicos, le agradecen constantemente su “valentía” para sortear las dificultades desde su ascenso al poder en 2013, con la prematura muerte de Hugo Chávez. El número dos del chavismo, Diosdado Cabello, también ha advertido en más de una oportunidad -sin aclarar a quién va dirigido su mensaje- que “nadie respeta a los cobardes” y siempre repite como un mantra: Pase lo que pase y en cualquier circunstancia, nosotros venceremos.
“La experiencia indica que en lugar de fracturarse, es cuando más se hacen fuertes. En esta coyuntura el régimen y Maduro se han consolidado en la autocracia. A estas alturas eso debe haber enseñado algo. Es un escenario complicado. No es una salida inmediata, a corto plazo, y eso le permite al gobierno la posibilidad de superar esta nueva crisis”, sostuvo Puerta Riera.
Otros analistas como el miembro del grupo de expertos en asuntos internacionales Atlantic Council, Geoff Ramsey, coinciden en que la administración de Trump requiere de “fuerzas adicionales” para incentivar a la cúpula militar venezolana para que deje de apoyar a Maduro, quien, según 85% de las actas de votación publicadas por la oposición, no ganó las elecciones presidenciales de 2024.
“Lo que se necesita aquí es algún tipo de hoja de ruta, o un plan para una transición, que pueda ser más atractivo para el partido gobernante y aquellos alrededor de Maduro que podrían querer secretamente un cambio, pero necesitan ver un futuro para sí mismos en una Venezuela democrática”, declaró Ramsey a la cadena estadounidense Fox News, el 20 de octubre.
Guerra de desgaste
El diario español El País ha reseñado en las últimas semanas, citando fuentes anónimas, que, según el entorno de Maduro, este no piensa renunciar y que de las fisuras internas que promueve o busca la presión estadounidense tampoco hay señales. Están muy preocupados por las amenazas de Washington, eso sí, a la par de que intensifican el control militar y policial del país.
“Los cuadros clave siguen siendo leales a Maduro y, hoy, como en otros momentos críticos para el régimen, las Fuerzas Armadas, comandadas por el ministro de la Defensa, Vladimir Padrino López, sostienen su poder. En este momento no hay un ruido de fondo sobre el malestar militar”, dice un artículo del diario titulado: “Nicolás Maduro, asediado e inamovible”.
La mayor de la Aviación Venezolana en situación de retiro, Raynell Martínez, no duda que Maduro y la cúpula de poder, incluida la Fanb, eligieron resistir e incluso perder la vida, antes que dejar el poder o ser apresados. A su juicio, asistimos a una “guerra de desgaste” en la que todavía está por verse quién puede más, si la presión estadounidense o el atrincheramiento del chavismo.
“La Fanb no le quita el apoyo a Maduro porque es arte y parte en la estructura que se alimenta de la corrupción. Ceder implicaría que serán juzgados y prefieren confiar en que van a superar esta nueva crisis y que EEUU no se va a atrever a entrar en territorio venezolano, porque de querer sacarlo del poder por la fuerza, ya lo hubieran hecho, según su lógica”, expresó la militar retirada.
Recordó que EEUU no reconoce a la administración de Maduro como un gobierno legítimo, sino como una estructura criminal que dirige el narcotráfico y amenaza a ese país y, a su vez, quienes ocupan Miraflores no siguen la lógica de los políticos demócratas, sino la de un régimen que ha decidido quedarse en el poder por la fuerza, por lo que ve difícil que accedan a una negociación para una transición pacífica.
“Saben que no tienen la capacidad militar para enfrentarse a EEUU, pero no les importa. A sus bases les hacen creer que Trump es un cobarde y que no se atreverá a atacar, el tiempo pasa y ellos se sienten fuertes y eso evita deserciones. Pero también es una realidad que Maduro y su entorno ya no pueden salir de Venezuela y sus aliados están viendo sus negocios afectados, por lo que EEUU no está buscando un quiebre militar o al menos no solo eso, sino de toda la estructura que sostiene a Maduro”, afirma la exintegrante de la Fuerza Aérea.
Mayor escalada
El diario español publicó una semana antes otra nota en tono similar. Según fuentes conocedoras de la situación, Maduro no acepta negociar su salida de Miraflores y espera que EEUU desista de sus intenciones de atacar. Se asegura que el alto mando chavista compuesto por Jorge y Delcy Rodríguez; el ministro de la Defensa, Vladimir Padrino López, y Cabello está muy cohesionado.
“Ya lo decidió, no se va a ir. Ahora le toca mover ficha a Trump”, señalaron las fuentes.
Martínez coincide con Puerta Riera en que no hay salidas inmediatas o a corto plazo en el actual conflicto y estima que EEUU busca “precisión” para escalar en las presiones, a partir del cumplimiento de los pasos legales para declararle la guerra a los carteles de la droga y el anuncio de Trump sobre una actuación de la Central de Inteligencia (CIA) en Venezuela.
“Es por ello que el ministro del Interior no deja de detener gente porque ve a la CIA en todas partes. La CIA no es solo un oficial o un agente es una red de información que le llega a EEUU. Si Maduro fuese un político normal, daría un paso a un lado, negociaría y renunciaría, pero no lo es y prefiere dejar que llegue la opción de fuerza. Cierra las posibilidades de una transición pacífica”, subrayó la mayor (r).
No descarta que con el acercamiento del operativo aeronaval al Pacífico, en los próximos días, EEUU decida entrar cerca de costas venezolanas como un paso más de la escalada.
Este miércoles 22 de octubre, Maduro declaró en un acto oficial que cuentan con «más de 5.000» misiles antiaéreos rusos denominados Igla-S, que describió como «una de las armas más poderosas que hay». Aseguró que tienen el objetivo de garantizar «la tranquilidad» del pueblo venezolano.
«Cualquier fuerza militar del mundo sabe el poder de los Igla-S y Venezuela tiene nada más y nada menos que 5.000 Igla-S en los puestos claves de la defensa antiaérea, para garantizar la paz, la estabilidad y la tranquilidad de nuestro pueblo. Más de 5.000, (…) el que entendió, entendió», dijo en tono desafiante.
Contención
Trump, por su parte, declaró desde la Casa Blanca que las fuerzas estadounidenses están listas para extender a tierra las operaciones contra cárteles y redes de narcotráfico, tras ataques -dos hasta este miércoles 22- de lanchas en el Pacífico, cerca de Colombia.
«También serán golpeados en tierra. Estamos totalmente preparados para eso”, afirmó.
A juicio de Puerta Riera, Trump, quien no lo ha admitido o afirmado, pudiera estar insistiendo en presionar a Maduro para que abandone el poder para no tener que mandar a nadie a Venezuela a provocarlo.
Estima que pese a la influencia del secretario del Departamento de Estado, Marco Rubio, y otros actores, Trump todavía estaría escuchando a asesores que le advierten sobre las repercusiones de una incursión en territorio venezolano.
“No creo que Trump se esté dejando llevar tampoco por la oposición que asegura que Maduro está más débil que nunca y que su caída es inminente. Eso explica la distancia que mantiene con María Corina Machado, a quien dice no conocer, porque no quiere verse comprometido de nuevo con esa causa. La salida del jefe del Comando Sur también es una señal de que la estrategia de Trump es cuestionada y que no hay garantía de resultados exitosos”, sostuvo.
La politóloga opina que el no asumir frontalmente que no desean la permanencia de Maduro en el poder, más la poca transparencia del despliegue militar en el Caribe, ahora también en el Pacífico, hace que la estrategia de Trump sea débil y no le sume apoyo de países que también tienen derecho a tomar sus previsiones ante una eventual escalada de las tensiones.
Fuente de TenemosNoticias.com: efectococuyo.com
En la sección: Política – Efecto Cocuyo
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