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Política

Seis meses sin Nicolás Maduro en el poder ¿Qué ha cambiado en Venezuela?  – Efecto Cocuyo

📅 🕐 hace un momento🔗 Fuente: efectococuyo.com🕑 15 min de lectura
Seis meses sin Nicolás Maduro en el poder: ¿Qué ha cambiado y qué no en Venezuela? 
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Hace seis meses, fuerzas especiales de EEUU detuvieron a Maduro y a Flores en Fuerte Tiuna. Foto: EFE

Se cumplen seis meses de la extracción y detención de Nicolás Maduro y de su esposa Cilia Flores por parte de Estados Unidos. Bajo el tutelaje de la Casa Blanca, Venezuela luce hoy estabilizada, pero con una población sumida en la precariedad económica y de servicios públicos que experimenta nuevos picos de crisis por la demanda energética que implica la cooperación económica con Washington.  

Se ha sumado la emergencia por el doblete sísmico que el pasado 24 de junio devastó zonas de La Guaira como Caraballeda y Playa Grande,; sectores de Caracas como Los Palos Grandes, Altamira y San Bernardino y provocó daños en otras localidades de Miranda, Aragua, Carabobo y Falcón. Cifras oficiales reportan hasta ahora 2.954 muertes, más de 16 mil heridos,  6.462 personas rescatadas y y 15.050 personas damnificadas.

Hay consenso en las percepciones de lo que ha cambiado en el país en este primer semestre: Una nueva reconfiguración del poder interno concentrado en el llamado rodrigato; transformación de las relaciones con EEUU luego de un período de confrontación; apertura económica para permitir participación del sector privado nacional e internacional (lo que se estima aumente con la catástrofe); disminución de la persecución política  y mejores posibilidades para una negociación amplia con resultados concretos. 

Lo que no ha cambiado también parece claro: el aparato represivo no ha sido desmantelado. De acuerdo con la ONG Justicia, Encuentro y Perdón, 554 personas siguen encarceladas por motivos políticos, la líder de la oposición María Corina Machado y otros dirigentes no han podido regresar al país, se mantienen inhabilitaciones administrativas, partidos políticos siguen intervenidos judicialmente y sin tarjeta electoral y el chavismo mantiene el control sobre los Poderes Públicos. 

El salario mínimo cumplió cuatro años anclado en 130 bolívares (0,19 dólares al cambio oficial ya fijado para el de julio). El tutelaje de la administración de Donald Trump aún no se traduce en mejoras económicas ( ingresos suficientes y control de la inflación) ni políticas (democracia y estado de derecho) para los venezolanos. De allí que el deseo de un cambio de gobierno sigue intacto y en aumento, pasó de 77,1% en junio de 2025 a 87,6% en junio de 2026, según una reciente encuesta de Delphos. 

El carril económico corrió más rápido

Para el analista político, Benigno Alarcón, no hay duda de que bajo la supervisión del gobierno de Trump, el carril económico corrió mucho más rápido que el político en este primer semestre sin Maduro en el poder. Esto, pese a que a su juicio, mayores avances en términos democráticos se hubieran traducido en mayores garantías para los inversionistas. 

“Creo que es un error avanzar tan rápidamente en ciertos canales económicos y energéticos y que esto no haya tenido un espejo en los avances y condiciones políticas, por lo que el principal riesgo es que la normalización económica termine  sustituyendo a la transición en Venezuela”, advirtió Alarcón, en declaraciones a Efecto Cocuyo.

De acuerdo con el exdirector del Centro de Estudios Políticos y de Gobierno de la Universidad Catolica Andres Bello (Ucab), el riesgo aumenta con la emergencia. Washington apoya la gestión de la catástrofe por parte del interinato en coordinación con el Gobierno de EEUU que ha informado que tiene más de 2.000 norteamericanos en el país en labores de atención a las víctimas de los sismos, concentrado en La Guaira. Las negociaciones políticas con el rodrigato que se habían anunciado el 18 de junio, con la llegada de la presidenta de la Comisión Delegada Legislativa, Dinorah Figuera, al parecer quedaron en suspenso.

Entre enero y febrero, la Asamblea Nacional (AN) dominada por el chavismo sancionó dos leyes cruciales para la cooperación energética con EEUU, la de Hidrocarburos y la Minas, al tiempo que ha suscrito importantes contratos con empresas petroleras estadounidenses y otras como la española Repsol para impulsar proyectos de exploración de gas y petróleo en el Zulia. Para ello, el Tesoro norteamericano ha relajado sanciones sin parar. 

Una tercera ley, relevante para la inversión del capital privado trasnacional está en la mira: la ley del  Sistema y Servicio Eléctrico, pero antes de su sanción, el interinato ya firmó un acuerdo con la empresa norteamericana General Electric, con miras a la recuperación del servicio a mediano y largo plazo. 

La AN “concedió” la Ley de Amnistía el 19 de febrero pero defensores de derechos humanos han denunciado que su aplicación ha sido excluyente y discriminatoria y que la mayoría han sido excarcelaciones y no libertades plenas.  La ONG Foro Penal cuenta más de 800 hasta principios de junio. También renovó parcialmente el Poder Ciudadano pero con un fiscal general a la medida y una defensora del pueblo que no para de ser cuestionada. 22 cargos de magistrados en el Tribunal Supremo de Justicia (TSJ) están próximos a ser designados, pero no hay mayores esperanzas de que se logre independencia política.

“Yo no lo llamaría avance (excarcelación de presos políticos), porque el gobierno ha soltado a una cantidad de gente pero nada le impide volverlos a apresar. Leyes que permitieron juzgar  a estas personas como la ley contra el odio, siguen vigentes, el aparato represivo sigue en las manos del mismo jefe (Diosdado Cabello). Hoy reprimir resulta más costoso porque puede implicar una pelea con EEUU o que no se quiten las sanciones a la misma velocidad. El gobierno puede estar simulando cumplimiento hasta que ya no necesite hacerlo”, dijo Alarcon. 

Analistas subrayan que aparato represivo no ha sido desmontado

Condiciones democráticas inexistentes

“A seis meses sin Maduro en el poder yo diría que nos encontramos en una fase intermedia. Venezuela ya no está donde estaba el 2 de enero, pero tampoco puede decirse que haya alcanzado una transición democrática. Ha habido cambios importantes: apertura económica parcial, amnistías limitadas, liberación de algunos presos políticos y mayor interlocución internacional. Sin embargo, los elementos centrales de una democracia plena como lo son elecciones con fecha, un árbitro electoral renovado e instituciones independientes, todavía no existen”, sostuvo el consultor político, Luis Toty Medina Gil.

Coincide en que el principal “obstáculo” ha sido el interés del tutelaje que ha privilegiado lo económico sobre lo político. 

“Desde el 3 de enero lo que cambió fue el liderazgo político que controla el aparato del Estado; así como parte de la política económica y también la relación con EEUU. Igual es justo reconocer que hay más espacio para la negociación política y una apertura limitada que antes no existía.  Lo que no ha cambiado es igual de importante: persisten problemas de legitimidad institucional, continúan denuncias sobre persecución política y todavía no existe una ruta electoral definida. La ciudadanía sigue esperando mejoras en su calidad de vida y en sus derechos políticos”, subrayó.

Alarcón recuerda además que si bien no han sido cerrados más medios de comunicación en lo que va de año, las cientos de emisoras de radio cerradas o confiscadas en todo el país no han sido restituidas. Asimismo, pese a la apertura en líneas editoriales de algunos medios, persisten las presiones que generan censura y autocensura y el bloqueo a medios digitales independientes.

“La realidad es que la situación puede revertirse si Trump pierde su capacidad de presionar sobre Venezuela, si decide retirarse, si el Congreso le impone límites, si se complica la situación en el Medio Oriente. Todavía no vemos una apertura democrática en Venezuela sino cumplimiento del interinato de ciertas medidas bajo coerción. Aún no hay garantías de irreversibilidad de un cambio”, insistió. 

La oposición y la vigencia del tema electoral

Los analistas coinciden en que a pesar de las dificultades de la oposición, con su líder política en el exilio desde diciembre de 2025, para la reorganización interna y para incidir en las decisiones de Washington para acelerar la transición, ha mantenido en la palestra la demanda de elecciones libres desde la captura de Maduro, que pasa por la designación de un Poder Electoral independiente.

María Corina Machado ha logrado mantener viva la demanda de elecciones y evitar que la agenda democrática desaparezca frente a la agenda económica. Su principal aporte ha sido impedir que la discusión se reduzca únicamente a estabilidad y petróleo.  La oposición sigue enfrentando el reto de transformar legitimidad moral en capacidad efectiva de incidencia política”, dijo Medina Gil a Efecto Cocuyo

No considera que la oposición mayoritaria aglutinada en la Plataforma Unitaria Democrática (PUD), bajo el liderazgo de la Premio Nobel de la Paz 2025, dependa exclusivamente de lo que diga EEUU, pero admite que gran parte de la velocidad del proceso hoy está condicionada por las decisiones de Washington. La clave para la oposición, subrayó, será construir capacidad propia de presión y organización, independientemente del ritmo que marque EEUU. Con la emergencia, Machado ha manifestado su intención de volver a Venezuela “como sea”, pero la administracion Trump, según medios norteamericanos, no está de acuerdo.

Analistas resaltan capacidad de adaptación del “rodrigato” Foto: Efecto Cocuyo

“La gran pregunta sigue siendo cuándo comenzará realmente la fase electoral que permitirá un proceso de transición real y efectivo”, dijo.

En el mes de mayo, la Plataforma Unitarias Democrática (PUD) sostuvo un encuentro con Machado en Panamá, del cual surgió un “manifiesto” que plantea una negociación directa con el interinato, bajo la coordinación de la líder opositora, por elecciones libres. Al planteamiento siguieron declaraciones del secretario de Estado de EEUU, Marco Rubio, admitiendo la necesidad de un nuevo Poder Electoral, “lo antes posible” y de comicios presidenciales democráticos, aunque sin plazos definidos. Dos meses antes, Rubio había pedido paciencia para concretar los cambios. 

Por el chavismo, fue Cabello el llamado a rechazar el Manifiesto de Panamá y la posibilidad de negociación con Machado, mientras los Rodriguez guardaron silencio.  Luego Figuera aseguró que la prioridad en las negociaciones con Jorge Rodríguez era un nuevo CNE en un plazo máximo de seis meses, que tras los terremotos parece que se alargará.

“La apertura de una mesa formal entre representantes del chavismo y de la oposición democrática se interpretó como el primer puente entre la fase dos (recuperación) y la fase tres (transición). Que Rodríguez y Figuera encabezaran conversaciones tiene un valor simbólico y estratégico considerable: significa que por primera vez se comenzaba a discutir el componente político del proceso y no solamente el económico”, resaltó el consultor político.

Sin embargo, considera prematuro afirmar que Venezuela ya estaba entrando en la fase de transición democrática porque estaba por verse si se cumplía la agenda de negociación. Para el 19 de junio, Figuera estaba fuera del país de nuevo y prometió regresar en un mes.

“Si la conversación se orienta hacia temas como renovación del CNE, garantías electorales, participación de todos los liderazgos políticos, observación internacional y cronograma electoral, entonces sí podríamos hablar de la entrada efectiva a la fase tres. Hay que recordar también que Rodríguez es probablemente el negociador más experimentado del chavismo y difícilmente aceptará una apertura abrupta. Lo más probable es que intenten construir acuerdos progresivos, comenzando por garantías mutuas y mecanismos institucionales antes de entrar al debate electoral de fondo”, estimó. 

Ausencia de Machado ha afectado 

Alarcon señala que en la capacidad para traducir la presión verbalizada en acciones contundentes por parte de la oposición, ha pesado la ausencia de Machado que aún no contaría con garantías para un regreso seguro a Venezuela. A ello se le suma la debilidad interna de los partidos aún afectados por la feroz represión política postelectoral. 

La legitimidad de la oposición no se cuestiona, el problema no es la mayoría es que se puede hacer con ella, por lo que lo operativo sigue siendo la mayor debilidad de la oposición”, sostuvo Alarcon.

De momento, dirigentes políticos recién liberados como Juan Pablo Guanipa, a partir de la Ley de Amnistía, han recorrido el país para promover la reorganización interna y avivar el debate electoral, aunque no se registran movilizaciones en masas. Otros políticos que estaban en el exilio, como Lester Toledo y Carlos Ocariz, también han ido regresando para retomar la actividad política, pese a las críticas sobre que los retornos también han sido “selectivos”.

A juicio de Alarcón, solo se podrá medir el éxito del proceso que apenas se iniciaba con Figuera y Jorge Rodríguez a la cabeza, cuando se retome, con EEUU como “árbitro” y con mayor responsabilidad, si aparecen hitos importantes como nombres para el nuevo CNE, calendario electoral, garantías, más liberaciones de presos políticos, restitución de partidos y reconocimiento de los actores con mandato real. La presión ahora debe ser para que esa mesa se retome lo antes posible.

La mesa es una ventana, no una garantía. Reduce la comodidad del escenario de normalización sin transición, que ha sido el nuevo equilibrio desde hace meses, y eleva la posibilidad de una transición negociada bajo coerción pero sin invertir la tendencia (…) Pero sería un error convertirla en sustituto del mandato democrático expresado por la sociedad venezolana. La transición no se decreta desde una mesa: se verifica en derechos, instituciones, presos libres, partidos restituidos y votos que puedan contarse sin miedo”, recalcó.

La líder opositora no ha podido regresar a Venezuela por falta de garantías

Interinato: un día a la vez

La reconfiguración del poder político en Venezuela implicó en marzo, la salida de Vladimir Padrino López del Ministerio de la Defensa luego de casi 12 años en el cargo, aunque luego la interina lo nombró ministro de Agricultura y Tierras. A juicio de analistas del tema militar, Gustavo González López, el nuevo jefe de la cartera castrense, vino a ejecutar los cambios en la Fuerza Armada (Fanb) que dicta el tutelaje. Durante la emergencia por los terremotos se le ha visto coordinado con el jefe del Comando Sur de EEUU, Francis Donovan.

Hubo un simulacro militar de EEUU en Caracas (mayo) y un operativo (bombardeo) del Comando Sur para eliminar al Niño Guerrero, líder del Tren de Aragua en suelo venezolano (estado Bolívar). La soberanía nacional quedó en segundo plano, señalaron analistas. Ahora EEUU se propone “despejar” el territorio del Arco Minero de grupos ilegales para que puedan llegar los inversionistas. 

Tanto Medina Gil como Alarcón reconocen la capacidad de supervivencia del llamado “rodrigato” que mantiene cohesión interna pese a las diferencias y a la vez lidia con un tutelaje. Ahora enfrenta el reto de gestionar los efectos de la catástrofe ante el alto nivel de rechazo por lo que se consideró una respuesta tardía a la emergencia, principalmente en La Guaira.

“Delcy Rodríguez ha demostrado una notable capacidad de supervivencia política. Ha logrado mantener cohesionados a sectores importantes del chavismo mientras negocia simultáneamente con actores y tutores externos. Su estrategia ha sido combinar reformas económicas, reorganización interna y control político.  Pero su margen de maniobra no es ilimitado, depende de mantener el equilibrio entre las exigencias de Washington, las expectativas de la sociedad venezolana y las tensiones dentro del propio chavismo”, dice Medina Gil.

Alarcón agrega una Fanb “alineada” con el interinato, lo mismo que el TSJ y actores “de peso” como el todavía ministro del Interior y Justicia. Sobre las razones para mantenerse unidos resalta el “temor” a sufrir la misma suerte de Maduro y no parecer más vulnerables con una separación, más la apuesta a quedarse en el poder el mayor tiempo posible. 

“Para Delcy y Jorge Rodríguez, la mesa (de negociaciones con Figuera) tiene doble utilidad. Puede ser una vía para pactar una transición ordenada, preservar gobernabilidad y evitar un colapso que nadie controla, así como para reducir sus costos de salida. Pero también puede servir para ganar tiempo, dividir a la oposición, reducir presión internacional y mostrar diálogo mientras se conservan los resortes fundamentales del poder”, advirtió. 

Medina Gil comparte el mismo temor, que la nueva instancia de negociaciones derive en una “transición capturada”, es decir, que sirva para hacer ajustes políticos y otros económicos, suficientes para estabilizar el sistema, pero insuficientes para democratizar el país. 

Fuente de TenemosNoticias.com: efectococuyo.com

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