La culpa del final de Destiny 2 no es nuestra, ni de Cayde-6, ni del Testigo: recae en los mismos de siempre

Denominar «cadáver» a Destiny 2 es demasiado prematuro. Si bien Bungie anunció el final de su desarrollo como servicio, los servidores siguen activos y acaba de recibir su versión definitiva junto a una gran cantidad de contenido. Sin embargo, muchos guardianes comenzamos a escuchar un leve «tic, tac» en el momento que el estudio compartió el anuncio oficial. ¿Cuánto durarán los servidores en pie?, ¿cuánto aguantarán Bungie y Sony? Destiny parece que está de más desde que llegó Marathon.
Así que todos volvimos a Destiny 2. Mi regreso fue una mezcla de emoción, nostalgia, frustración y enfado. También un poquito de culpabilidad, la verdad sea dicha. Casi una década de aventuras suele tener el efecto caprichoso de calar en nuestras vidas. Según SteamDB, que únicamente cubre los jugadores de Steam, el juego tuvo un pico de jugadores simultáneos de 167.867 usuarios. Desde entonces, la tendencia es a la baja y actualmente ronda los 40.000-80.000 usuarios, que es infinitamente más de los 10.000 usuarios diarios.
Justo en plena «celebración» llegó un nuevo anuncio que intensificó el ruido de la cuenta atrás: una oleada de despidos en Bungie y la confirmación de que el proyecto es un fracaso para sus creadores. Esto dejó cristalinas dos cosas: que no habrá un Destiny 3 a corto-medio plazo y que la prioridad ahora es Marathon.
Como líderes de Bungie, tanto actuales como anteriores, reconocemos que Destiny 2 no cumplió con las expectativas en los últimos años. Tras la última actualización de contenido de Destiny 2, y con nuestros proyectos futuros aún en fase inicial, lamentablemente no podíamos seguir operando con nuestro tamaño anterior.
¿Quién dejó que Destiny 2 se desangrara hasta el abandono?
No hay futuro para Destiny, al menos por el momento. ¿Cómo hemos llegado a esto? ¿Cómo es posible que uno de los looter shooter más exitosos y famosos de la historia de los videojuegos, junto a Warframe, termine de esta manera? ¿Es realmente una venganza de Sony contra Bungie? ¿O más bien es porque su calidad ha caído en picado desde La Forma Final?
Es hora de buscar responsables y Paul Tassi ha compartido un informe en Forbes que señala directamente y sin lugar a dudas a los principales responsables de que Destiny 2 cargue (injustamente) con la etiqueta de «fracaso». Según el colaborador sénior, «se puede resumir en dos frases de una de mis fuentes, una persona con conocimiento de la situación que habló bajo condición de anonimato».

Los culpables son la tendencia insana de los juegos como servicio y una gestión nefasta que dilapidó el futuro de Destiny 2 mucho antes de que pudiésemos tan siquiera atisbar este final. Estas son las palabras exactas de Tassi (traducidas al castellano) que explican el problema y señalan a los culpables:
Debido a la enorme cantidad de contenido que debía producirse sin parar, para evitar que los fans se rebelaran contra su escasez, Destiny rara vez fue rentable durante toda su existencia.
Cuando Destiny era rentable, esos fondos adicionales a menudo eran mal utilizados de inmediato por la dirección de la época, canalizándolos hacia demasiados proyectos de incubación simultáneos o ideas como gastar decenas de millones en una nueva sede innecesaria de 208.000 pies cuadrados.
Destiny tenía un formato muy claro en sus orígenes: la campaña base, expansiones para ampliar la historia y el contenido, y eventos puntuales. Sin embargo, Bungie no dudó en adoptar el modelo de temporadas y los crossovers típicos de los juegos como servicio (más tarde pasaría a ser free-to-play) para adaptarse al contenido constante al que nos acostumbramos los jugadores con Fortnite, Warzone y la larga lista de juegos similares.
Esto afectó negativamente al desarrollo de las expansiones. Si antes ya costaba que fuesen rentables, ahora más: Lightfall y La Forma Final no alcanzaron las expectativas de ventas debido a que muchos jugadores abandonaron el juego por el descenso de calidad y el contenido repetitivo de las temporadas. «Esas expectativas se establecieron precisamente debido al enorme costo de dichos proyectos», señala Paul Tassi. Así que quizás los jugadores debemos aceptar cierto grado de responsabilidad (que no culpa) en este fracaso.


Ahora bien, si quieres señalar a los artífices directos y principales del fracaso de Destiny 2, tienes que mirar más allá de la comunidad y los desarrolladores. El informe deja muy claro que la gestión en Bungie, antes y después de la compra de Sony, era cuestionable… por usar un calificativo suave. Dicho en palabras simples, Bungie invirtió los beneficios de Destiny 2 en todo, menos en Destiny 2. Se destinaron millones a comprar una nueva «sede innecesaria» de 19.323 metros cuadrados y a otros proyectos, como Marathon. La mayoría jamás vio la luz.
Las ganancias se utilizaron para proyectos extraños como una sede central enorme en plena pandemia, o se destinaron a demasiados proyectos en desarrollo. Esto provocó que casi todo se cancelara o ni siquiera recibiera luz verde. Si bien gran parte de ese dinero se destinó a Marathon, ya que fue el único juego que llegó a publicarse, el problema radicaba en la falta de enfoque del estudio. Había demasiados proyectos en marcha, y Destiny a menudo sufría porque sus éxitos eran inmediatamente aprovechados y reinvertidos en otros proyectos.
Si tomamos como ciertas las palabras de la fuente anónima de Paul Tassi, entonces todo encaja: Bungie y Sony han exprimido Destiny 2 durante años (muchos) hasta convertirlo en un pozo de dinero insostenible. Sospecho que la decisión de ponerlo en criosueño en lugar de cerrar los servidores responde a que de este modo volverá a dar beneficios (sin importar que sean pocos), que podrán invertir en la nueva prioridad: Marathon. Y el día que deje de ser rentable, cerrará los servidores. No sería la primera obra que Sony retira de nuestras bibliotecas.


En conclusión, los culpables del fracaso de Destiny 2 son aquellos que se suponía que sabían gestionar y reinvertir los beneficios. Así que podemos asumir que el cambio al sistema de temporadas, fruto de la tendencia insostenible de los juegos como servicio como Fortnite y Call of Duty, y el descenso de la calidad del contenido son consecuencia de los mismos. Hoy podemos asegurar con muchísimas menos dudas que ayer que Destiny 2 fue explotado y abandonado para que Marathon pudiese existir. Todos los fans que compramos las expansiones invertimos sin saberlo en este fracaso, en ambos.
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