las subastas pasan a ser cruciales para medir el apetito de los inversores

Lo que antes eran subastas de deuda ordinarias ya no lo son si el protagonista de esa emisión es Estados Unidos. El país se enfrenta a una semana crucial, con todas las miradas puestas en sus próximas dos colocaciones, de bonos con vencimientos a 10 y 30 años -el martes colocó bonos con vencimiento a 3 años, un plazo menos problemático que los largos-. Y será clave porque estas emisiones se han convertido en una oportunidad única para testar la demanda de los inversores, tanto extranjeros como nacionales, en un año en el que la renta fija de este país está en el punto de mira del mercado.
En concreto, el Tesoro americano colocará 39.000 millones de dólares en bonos a diez años este miércoles, y otros 22.000 millones a 30 años este jueves. A ojos de los inversores, la situación que atraviesa el país no es la más atractiva cuando uno se plantea comprar su deuda. «El Secretario del Tesoro de EE UU, Scott Bessent, tachó recientemente a Moody’s de indicador rezagado [se refiere al recorte de su nota crediticia]. Tiene razón: todo el mundo sabe ya que la trayectoria fiscal de Estados Unidos es insostenible. Con déficits superiores al 6% del PIB y sin solución a la vista, no es de extrañar que los inversores estén nerviosos. Los bonos del Tesoro estadounidense (UST) son el principal riesgo estructural del mercado actual», valora Matt Eagan, gestor de cartera y responsable de Full Discretion, Loomis Sayles (Natixis Investment Managers).
Se estima que el proyecto estrella de Donald Trump, la famosa One Big, Beautiful Bill Act (OBBBA) añadirá 2,4 billones de dólares a la deuda estadounidense para 2034. Mientras los mercados digieren y especulan sobre las implicaciones de sus más de 1.000 páginas, «las consecuencias de la OBBBA seguirán creando titulares al menos hasta que se apruebe en el Senado, con o sin cambios. El riesgo es que la falta de claridad socave aún más la confianza en la previsibilidad de la política estadounidense y disuada la inversión extranjera«, valora Felipe Villarroel, socio, gestión de cartera, TwentyFour AM (boutique de Vontobel).
Pero hay más factores que han puesto en duda ese excepcionalismo americano y que han deteriorado el sentimiento de los inversores hacia la deuda americana desde principios de año. En su contra juega también la propia guerra arancelaria que Trump ha declarado al mundo. El temor es que esos aranceles terminen afectando a los precios de los bienes y se traduzca en una mayor inflación, y en un menor crecimiento económico. Esa mayor inflación podría obligar además a la Fed a subir los tipos de interés. Ahora, para el conjunto de 2025, el mercado descuenta dos recortes de tipos por un total de 50 puntos básicos, si bien la evolución final de la política monetaria dependerá del resultado de las negociaciones comerciales y de dónde se sitúen finalmente los aranceles.
«En total, EEUU emite cerca de 100.000 millones de dólares con bonos a largo plazo a 3, 10 y 30 años cuyas rentabilidades anuales en mercado se encuentran cerca del 4%, 4,5% y 5% respectivamente», observa Juan José del Valle, analista de Activotrade SV. La subasta de deuda a 3 años se produjo ayer, martes, con rendimientos ligeramente al alza, y una demanda algo por debajo de la media, pero sin señales de alerta. Según Guneet Dhingra, director de estrategia de tipos de interés de BNP Paribas, cada subasta se percibe como un evento de riesgo. «Es probable que una buena subasta sea lo habitual, pero una floja generará dudas sobre cómo se van a replantear los inversores la situación fiscal estadounidense», apunta, en declaraciones a Bloomberg.
Esa excepcionalidad de la deuda americana -que viene a ser su capacidad para atraer capital- ha quedado en entredicho varias veces este año. El comportamiento de sus bonos en el mercado secundario (el lugar en el que cotizan una vez que son emitidos) ha sido un fiel reflejo de ello. El interés que exigen los inversores a los bonos a 30 años llegó a alcanzar un máximo de casi dos décadas el mes pasado, en el 5,15%, para volver a relajarse después. En el caso del diez años también se ha acercado en más de una ocasión al 5%. Su rentabilidad llegó a escalar hasta el 4,97% a principios de año, y de momento no ha superado esta cota.
Fuente de TenemosNoticias.com: www.eleconomista.es
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