Una gran variedad de alimentos dirigidos al público infantil, aunque presentados como opciones saludables, pueden ser engañosos para los padres. Así lo advierte Ana Carolina Ardite Alves Donan, nutricionista y gerente de relaciones médicas de Papapá, quien señala que varios productos ampliamente consumidos por los niños entran en la categoría de ultraprocesados.
Estos alimentos se caracterizan por haber pasado por múltiples etapas industriales, y suelen contener altos niveles de sal, azúcar, grasas, además de aditivos, colorantes, saborizantes y conservantes que no se emplean en la cocina casera. Aunque se perciben como prácticos o incluso saludables, la realidad detrás de su etiqueta puede ser muy distinta.
Los alimentos ultraprocesados pueden empeorar la salud. Foto:iStock
Alimentos que parecen saludables pero son ultraprocesados
De acuerdo con la nutricionista, estos son cinco productos que suelen considerarse adecuados para los niños, pero que no lo son:
Yogures infantiles con sabores y colorantes: tienen una alta concentración de azúcar.
Jugos en caja, incluso aquellos etiquetados como “100% fruta”: carecen de fibra y pueden contener aditivos o azúcares ocultos.
Galletas infantiles: a menudo elaboradas con harinas refinadas, azúcares y emulsionantes. Algunas aparentan ser integrales, pero son bajas en fibra.
Cereales para el desayuno: frecuentemente contienen grandes cantidades de azúcar y colorantes, a pesar de su presentación como “enriquecidos con vitaminas”.
Cupcakes envasados: incluyen estabilizantes, conservantes y altos niveles de azúcar, además de otros ingredientes poco comunes en preparaciones caseras.
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Cómo identificar alimentos realmente saludables
Ana Carolina recomienda revisar cuidadosamente la lista de ingredientes como primer paso para reconocer alimentos más saludables. “A menudo, un producto se comercializa como natural o integral, pero su composición es amplia, con sustancias que no se encuentran en una dieta casera”, advierte.
Esto dice la experta. Foto:iStock
Pautas para una mejor elección:
Verificar que los ingredientes sean sencillos y conocidos, como frutas, cereales y aceites vegetales.
Evitar azúcares ocultos, que pueden figurar con nombres como maltodextrina, jarabe de glucosa, dextrosa o sacarosa.
Elegir productos sin colorantes, saborizantes ni estabilizadores artificiales, cuya presencia suele delatarse por nombres complejos como inosinato disódico o nitrito de sodio.
Preferir listas de ingredientes cortas.
Observar que el primer ingrediente listado sea el más abundante en el producto (por ejemplo, en el pan integral debería ser “harina integral”).
Además, la nutricionista señala que frases promocionales como “rico en fibra” o “con vitaminas” no garantizan que el producto no sea ultraprocesado.
Opte por alimentos saludables. Foto:iStock
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Alternativas más saludables para la alimentación infantil
Según Ana Carolina, mejorar la calidad nutricional de la dieta infantil no requiere soluciones complejas, sino elecciones cotidianas más conscientes. “No todos los alimentos procesados son iguales. Por eso, es importante saber qué hay detrás de cada etiqueta”.
Algunas opciones recomendadas como sustitutos incluyen:
Yogures sin azúcar añadido, elaborados con ingredientes naturales y simples.
Galletas hechas en casa o con ingredientes reconocibles, especialmente para niños menores de 2 años. Una opción sugerida es preparar muffins sencillos de plátano y avena.
Sustituir cereales azucarados por avena o mezclas de cereales sin azúcar añadido.
“El objetivo es ofrecer alimentos que respeten el desarrollo del paladar infantil y no acostumbren al niño al exceso de azúcar, sal y aditivos desde pequeños”, afirma la profesional.
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El rol de los padres en la formación de hábitos alimentarios
La especialista destaca que los padres y tutores son fundamentales en la creación de hábitos saludables. Aunque las rutinas familiares pueden ser exigentes, las decisiones tomadas en la infancia tienen efectos duraderos en la salud y el comportamiento alimentario.
“Más que intentar ofrecer una dieta ‘perfecta’, lo importante es establecer una rutina con buenos hábitos, dar ejemplo en el día a día y ofrecer comida real, con variedad de frutas, verduras y legumbres”, explica la nutricionista.
El rol de los padres en la formación de hábitos alimentarios. Foto:iStock.
“Los niños aprenden observando, y esto aplica tanto a la comida en el plato como a la forma en que los adultos la relacionamos”, expresó. “La comida no tiene por qué ser complicada; puede ser sencilla, deliciosa y nutritiva. Y, sobre todo, debe ser un momento de cariño, descubrimiento y cuidado”, dijo.
O Globo (Brasil) / GDA.
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*Este contenido fue reescrito con la asistencia de una inteligencia artificial, basado en información de O Globo (GDA), y contó con la revisión de la periodista y un editor.