Santa Marta estalla en protestas contra la crisis de agua y alcantarillado; culpan a la Essmar
📅 🕐 05 Sep 2025🔗 Fuente: eltiempo.com🕑 6 min de lectura
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Santa Marta, la ciudad más antigua de Colombia, huele a aguas residuales. Literalmente. Las alcantarillas rebosadas convirtieron varias calles en focos de infección, mientras en decenas de barrios la escasez de agua potable alcanzó niveles críticos.
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El mercado público, corazón del comercio local, es hoy un retrato del caos: compradores y vendedores conviven entre charcos pestilentes y olores insoportables.
Ese es el escenario que recibió Edwin Antonio Parada Cabrera, designado por la Superintendencia de Servicios Públicos como nuevo interventor de la Empresa de Servicios Públicos de Santa Marta (Essmar) que ha tenido casi diez desde la intervención sin mayores resultados que mostrar. Su arribo, en lugar de traer calma, coincidió con el primer plantón ciudadano frente a la sede de la entidad, donde líderes de distintos sectores exigieron lo mismo que vienen pidiendo hace años: agua en sus casas, alcantarillas tapadas y soluciones reales.
Ciudadanos bloquean calles y realizaron un plantón frente a la Essmar para exigir soluciones. Foto:Roger Urieles
Protestas, indignación y desconfianza
La manifestación fue pacífica, pero cargada de indignación. Los asistentes denunciaron que Essmar se ha convertido en un “carrusel de interventores” que llegan con anuncios y planes, pero se marchan sin dejar resultados tangibles.
“Ya estamos cansados de promesas, de palitos de agua tibia. Queremos que nos resuelvan ya”, gritaban los líderes comunitarios, muchos de ellos con pancartas que resumían el sentimiento general: desconfianza total hacia la institucionalidad.
La tensión aumentó cuando funcionarios de la Essmar cerraron las puertas a los medios de comunicación en la reunión entre líderes, el secretario de Gobierno Distrital, Camilo George, y el propio interventor. Solo 16 representantes comunitarios lograron entrar al encuentro, mientras el resto, junto con la prensa, quedó afuera. “Parece que quieren ocultarle algo al pueblo”, protestaron los ciudadanos, cuestionando la falta de transparencia en un momento crítico.
Los primeros anuncios
Tras tres horas de reunión, Parada Cabrera presentó un paquete de compromisos inmediatos. Entre ellos: la instalación de 40 tapas de alcantarillas de manera urgente y la llegada de otras 100 en los próximos días; mantenimiento de cuatro pozos estratégicos –Concepción, Daabon, Pozo 8 y U4–; y la incorporación de más carros Vactor para limpieza de alcantarillado.
En numerosos hogares samarios las llaves permanecen secas por la falta de agua potable. Foto:Roger Urieles
También se estableció la creación de mesas de trabajo en barrios críticos como San Fernando y Santana, donde los problemas de aguas negras han llegado al límite. “Lo que queremos es que se vean resultados en el tiempo acordado. Santa Marta ya no aguanta más estos malos olores”, advirtió uno de los líderes presentes.
La propia Essmar difundió en sus canales oficiales un plan de acción más amplio, que incluye la adquisición de bombas y variadores para estaciones de bombeo como Fénix, Iguanas, Salguero y Timayuí; compra de bombas para el cárcamo de la Universidad del Magdalena; limpieza de redes de alcantarillado; optimización de acueducto; reposición de tapas de manholes; disposición de un cabrestante especializado para retiro de lodo y arena; y la reposición del cruce de la línea del río Manzanares en la calle 30 y 31, con el fin de mejorar la prestación del servicio en barrios como Manzanares y San Pablo.
Un problema que viene de años
Pese a los anuncios, el ambiente en la ciudad sigue siendo de escepticismo. Para la mayoría de ciudadanos, la crisis del agua y alcantarillado no es nueva, sino la continuidad de un problema histórico que ha empeorado con el paso de los años.
El Concejo Distrital incluso ha sugerido que la empresa no debería volver a manos del Distrito y que la única salida viable sería su liquidación. La desconfianza hacia la gestión pública es tan grande como los charcos que se acumulan en las calles.
El alcalde Carlos Pinedo reconoció la gravedad de la crisis, pero responsabilizó a sus antecesores. “Estos problemas son históricos, los encontramos así. Pero de la mano del presidente Gustavo Petro trabajamos en soluciones estructurales. Este será el gobierno que le dé a Santa Marta un cambio real”, aseguró.
El mandatario lamentó el estado en el que se encuentra Essmar, pero expresó confianza en que logrará entregarle una mejor ciudad a los samarios: “Aquí solo nos dejaron improvisación y anuncios a medias, pero nuestra meta es que la gente viva con dignidad y no en medio de la pestilencia”.
Una ciudad que perdió la paciencia
La crisis de servicios públicos en Santa Marta ya no es solo un problema técnico, sino social. Las protestas y bloqueos que se han registrado en distintos sectores reflejan a una ciudadanía que perdió la paciencia frente a la improvisación de las autoridades.
Líderes comunitarios se reunieron con el nuevo interventor en busca de enfrentar la emergencia. Foto:Essmar
Mientras el nuevo interventor pidió un mes para mostrar resultados, los samarios viven un día a día que se resume en un contraste doloroso: calles inundadas de aguas negras y barrios enteros secos por la falta de agua potable.
El turismo, uno de los motores económicos de la ciudad, empieza también a resentirse. Santa Marta se vende como destino de playas y naturaleza, pero lo que perciben muchos visitantes es el hedor de las aguas residuales que recorren sus calles.
“Queremos vivir dignamente, no en medio de charcos de mierda”, gritó un joven manifestante en el plantón. Esa frase, dura y directa, resume el clamor de una ciudad que se cansó de esperar.
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Hoy, Santa Marta no pide promesas ni discursos: exige soluciones reales y rápidas para una crisis sanitaria que amenaza con desbordarse aún más.
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