Más de 1.000 personas desplazadas deja el fuego cruzado entre grupos
📅 🕐 06 Sep 2025🔗 Fuente: eltiempo.com🕑 5 min de lectura
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El municipio de Arenal del Sur, en el corazón del sur del departamento de Bolívar, vive una de las peores crisis humanitarias de los últimos años.
Más de mil personas han sido desplazadas de manera forzada desde los corregimientos de San Agustín y Santo Domingo, así como de las veredas La Jungla, Sabaleta y La Cañada, debido a las amenazas del Ejército de Liberación Nacional (ELN), en medio de una escalada violenta por el control territorial.
El coliseo municipal ha sido improvisado como albergue temporal, pero la capacidad institucional ha sido desbordada.
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Desplazamiento masivo y colapso institucional
Desplazados, imagen publicada para ilustrar noticia. Foto:Alcaldía
Ramón Sayas, alcalde de Arenal del Sur, confirmó que la administración local no cuenta con los recursos suficientes para atender la emergencia.
“Improvisamos en el coliseo, donde les estamos brindando las primeras ayudas con alimentos, asistencia psicosocial y personal médico. Pero esto nos supera”, declaró.
El mandatario también alertó sobre posibles nuevos desplazamientos en otras veredas, donde los grupos armados han advertido a la población que estén listas para evacuar.
La situación ha generado un llamado urgente al Gobierno Nacional.
El presidente Gustavo Petro, a través de su cuenta de X, ordenó al Ejército Nacional “copar” las veredas afectadas, afirmando que “no puede haber terreno vedado ni para el Ejército ni para el pueblo”.
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En el ojo de la guerra: oro, coca y control armado
La crisis en Arenal no es un hecho aislado. Forma parte de un conflicto estructural que azota al sur de Bolívar desde hace décadas.
Esta región, rica en recursos naturales como el oro y zonas de cultivo de hoja de coca, se ha convertido en un escenario de disputa entre tres actores armados ilegales: el ELN, las disidencias de las FARC y el Clan del Golfo.
La Serranía de San Lucas, que atraviesa esta zona, alberga yacimientos de oro, plata y cobalto. Estos recursos han sido históricamente explotados de forma ilegal por grupos armados, que financian sus operaciones mediante la minería criminal y el narcotráfico. La lucha por el control de estas rentas ha generado un patrón de violencia que incluye desplazamientos masivos, confinamientos, homicidios selectivos y la instalación de minas antipersonal.
En los últimos meses, el ELN ha intensificado su presencia en la zona, sembrando artefactos explosivos y obligando a comunidades enteras a abandonar sus hogares. Las disidencias de las FARC, por su parte, han intentado consolidar alianzas para frenar el avance del Clan del Golfo, lo que ha derivado en enfrentamientos armados que ponen en riesgo a la población civil.
Ellos y todo el sur de Bolívar lo que necesitan es vivir en paz en sus territorios con seguridad
Iván Sanes, secretario de víctimas de la Gobernación de Bolívar.
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Combates recientes y respuesta militar
La situación se agravó en días recientes con enfrentamientos entre el Ejército Nacional y el ELN en el corregimiento de La Marizosa, en Santa Rosa del Sur. Allí, las tropas de la Fuerza de Despliegue Rápido N.° 9 reportaron la muerte de un integrante del ELN y la incautación de armamento, en medio de ataques con drones adaptados con explosivos.
El ministro de Defensa, Pedro Sánchez, calificó los ataques del ELN como “crímenes de lesa humanidad” y aseguró que se desplegaron pelotones con equipos antiexplosivos para proteger a la población civil.
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Ayuda humanitaria y llamado a la paz
Iván Sanes, secretario de víctimas de la Gobernación de Bolívar, anunció el envío de cerca de 4 toneladas de alimentos para apoyar a las familias desplazadas.
“Ellos y todo el sur de Bolívar lo que necesitan es vivir en paz en sus territorios con seguridad”, expresó.
Sin embargo, líderes locales y organizaciones defensoras de derechos humanos insisten en que la solución no puede limitarse a una respuesta militar o humanitaria. Es necesario un enfoque integral que incluya el fortalecimiento institucional, la inversión social, la sustitución de economías ilegales y el diálogo con las comunidades.
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Una región atrapada entre la riqueza y la guerra
El sur de Bolívar representa una paradoja dolorosa: una tierra fértil y rica en recursos, pero sumida en el miedo y la violencia.
Las comunidades campesinas, mineras e indígenas viven bajo el acecho de grupos armados que imponen su ley, mientras el Estado lucha por recuperar el control territorial.
Detrás de cada cifra de desplazados hay historias de dolor, resistencia y esperanza. En Arenal, y todo el sur de Bolívar, la guerra es en los hogares de la población civil.
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