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Economía y Finanzas

los enjambres retan al titán

📅 🕐 12 Nov 2025🔗 Fuente: eleconomista.es🕑 6 min de lectura
los enjambres retan al titán
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La pugna por el desarrollo de la IA constituye la arteria principal de la carrera tecnológica entre EEUU y China. Ambas potencias están envueltas en una guerra comercial que tiene como áreas más sensibles los ámbitos ligados a la fabricación de chips avanzados y de centros de datos para entrenar inteligencia artificial, incluyendo en este aspecto los minerales críticos y las energías verdes que abaratan los costes de entrenar dicha tecnología. En este contexto, muchas son las voces que hablan de esta rivalidad como de una nueva Guerra Fría, aunque a diferencia del conflicto con Moscú, este enfrentamiento con Pekín puede tener un resultado diferente para Washington.

En enero de 2025, DeepSeek lanzó al mercado un chatbot homónimo que sacudió a Wall Street y que cuestionó la hoja de ruta de los titanes de Silicon Valley en materia de IA. Aquella firma china logró crear una aplicación capaz de rivalizar con ChatGPT, utilizando un volumen de recursos económicos considerablemente inferior a los empleados para desatollar la herramienta de OpenAI. El impacto fue de tal magnitud que numerosos analistas hablaron del surgimiento del bot conversacional DeepSeek como de ‘momento Sputnik‘, evocando al satélite soviético que evidenció el potencial tecnológico de la URSS ignorado hasta ese instante por EEUU, obligando a Washington a redoblar los esfuerzos en la carrera tecnológica.

Desde entonces, EEUU y China han desarrollado diferentes estrategias en materia de IA con el objetivo de alcanzar la hegemonía en este ámbito, en un contexto de guerra comercial. Así, Washington ha apostado por flexibilizar las regulaciones, dejando amplio margen de actuación a la poderosa inversión privada en materia de IA. También ha decidido facilitar la construcción de centros de datos en suelo estadounidense y elevar el escrutinio en la exportación de tecnología avanzada hacia China.

Esta última cuestión ha sido clave en la guerra comercial entre ambas potencias, llevando a Pekín a utilizar su dominio sobre el mercado global de minerales críticos para presionar a la Casa Blanca. Paralelamente, el gigante asiático ha optado por una estrategia diferente de la estadounidense, concentrada en la priorización de aplicaciones de IA eminentemente prácticas, fáciles de colocar en el mercado.

Siguiendo esta lógica, China está consiguiendo trasladar al ámbito físico las ventajas de la IA a través del desarrollo de robots humanoides trabajadores, robotaxis y drones dedicados a la distribución de mercancías. De hecho, el pasado mes de agosto se celebraron, en Pekín, las primeras Olimpiadas de robots humanoides, en las cuales los androides mostraban su destreza en atletismo, fútbol o boxeo. Más allá de aquel evento, el que participaron 16 países y que sirvió para probar la toma de decisiones de los robots, lo cierto es que las empresas chinas de este sector están incrementando su vigor. Así, Horizon Robotics desarrollará chips para Volkswagen, lo cual evidencia el potencial de China a nivel de mercado.

Además, China quiere disminuir la dependencia de EEUU en materia de tecnología avanzada para neutralizar la capacidad de presión estadounidense y reforzar su soberanía tecnológica. Por ello, Pekín promueve el uso de tecnología doméstica, lo cual ha llevado a Huawei a colaborar con miles de firmas locales para desarrollar procesadores avanzados, a veces, incluso, de forma coordinada con el Gobierno. Esta estrategia ha sido nombrada por algunos expertos en la industria como «swarms beat the titan» (los enjambres o las masas vencen al titán, en inglés), según The Wall Street Journal, la cual incluye ayudas para pagar facturas eléctricas de los centros de datos si estos usan procesadores chinos.

El as verde en la manga de China

Así, Pekín parece estar preparándose para solucionar uno de los principales problemas de los ‘data center’ que ya está causando estragos en EEUU. La tensión en la red eléctrica provocada por la demanda energética de los centros de datos puede incrementar la factura de la luz de los hogares que también dependen de dicha red, además de generar disrupciones en el suministro, incrementando el peligro de apagones.

Para mitigar todos estos riesgos, los expertos recomiendan, entre otras cosas, el uso de energía verde, la cual diversifica el suministro energético y abarata los costes. Y precisamente, China es el principal productor de energía verde a nivel global. Este es un gran punto a favor del país asiático, ya que la Administración Trump ha dado la espalda a este tipo de energías, apostando por fuentes tradicionales como el petróleo.

Además, a principios de octubre China comunicó el lanzamiento del primer centro de datos submarino del mundo, alimentado por un parque eólico de la costa de Shanghái. Se trata de una idea ingeniosa para dar respuesta a la necesidad de refrigeración de estas instalaciones, las cuales consumen grandes cantidades de agua para regular la temperatura. Con ella, China quiere elevar el uso de la IA en su economía al 70% en 2027 y al 90% en 2030.

Los riesgos de la Guerra Fría de la IA

Por otro lado, la carrera tecnológica entre EEUU y China puede tener consecuencias negativas a nivel global. Según Paul Triolo, antiguo analista del gobierno estadounidense, los costes de la Guerra Fría de la IA «son altos y seguirán subiendo». Triolo, que define este enfrentamiento de la misma manera que otros economistas como Yanis Varoufakis, señala que este choque constituye una «profecía autocumplida» en la que ningún bando confiará que el otro aplique restricciones en el desarrollo de la IA. Los riesgos de la falta de vigilancia fueron expuestos por Dario Amodei, CEO de Anthropic, en un texto en el que alertaba de cómo un modelo de IA intentó chantajear a los investigadores para evitar su desconexión.

Amodei, que coincide en la necesidad de contener el avance de China en la IA, reivindicó la regulación de esta tecnología para evitar las consecuencias negativas a nivel estructural. En este sentido, buena parte de las rondas de despidos realizadas por los titanes de Silicon Valley, como Amazon, son aplicadas bajo el marco de una política de automatización de las tareas con la IA. En este punto es preciso, también, señalar los efectos nocivos que tienen en la salud mental de los usuarios la utilización de chatbots como, por ejemplo, terapeutas psicológicos.

Resta saber qué potencia se hará con la hegemonía de la IA. EEUU parece apostar por su poderosa inversión privada y su coerción internacional para obtenerla, mientras que China parece optar por garantizar el suministro energético necesario para desarrollar esta tecnología, utilizando productos domésticos y priorizando su uso práctico. El tiempo dirá quién es el vencedor de la Guerra Fría de nuestra época.

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Fuente de TenemosNoticias.com: www.eleconomista.es

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