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Nacionales

Un ataque a la Moderación

📅 🕐 01 Ene 2026🔗 Fuente: puntodecorte.net🕑 5 min de lectura
Nicmer Evans detenido
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En este fin de año, mientras el mundo celebra la llegada de 2026, en Venezuela muchos pasamos la Nochevieja con el corazón apretado por la injusticia. Como trabajador de Punto de Corte, nuestro medio de comunicación independiente, no puedo quedarme callado ante el arresto arbitrario de nuestro director, Nicmer Evans. Este artículo es mi opinión personal, un riesgo que asumo para romper el silencio que el régimen de Nicolás Maduro impone con represión y miedo. Nicmer, un politólogo y figura pública que ha dedicado su vida a analizar y defender ideas progresistas, representa la transformación de miles de venezolanos que un día creyeron en el sueño del socialismo del siglo XXI, pero que hoy lo ven convertido en una pesadilla autocrática.

De la revolución a la Evolución

Nicmer Evans fundó y dirige Punto de Corte desde su nacimiento, un espacio que busca informar con equilibrio en un país donde la verdad es un lujo peligroso. Desde su juventud, Nicmer apoyó la causa de Hugo Chávez, atraído por promesas de justicia social y equidad. Sin embargo, con el tiempo, se distanció de esa corriente al cuestionar prácticas que consideraba erradas: la creación de un partido único que ahoga la diversidad política, el mesianismo que eleva a líderes por encima de la crítica, la represión indiscriminada contra la oposición, el silencio cómplice ante la corrupción rampante y muchas otras decisiones que han hundido a Venezuela en el caos.

Familia exige libertad para Nicmer Evans tras doce días de arresto
Familia exige libertad para Nicmer Evans

Él es un ejemplo vivo de cómo la mayoría de la sociedad venezolana, que inicialmente abrazó esa utopía, ahora la rechaza por haber degenerado en un régimen que criminaliza las críticas y carece de autocrítica. Esto ha llevado a políticas económicas absurdas, como controles fallidos y expropiaciones sin sentido, que han generado una pobreza extrema y una hiperinflación que devora los sueños de millones.

Otros casos

Pero Nicmer no está solo en esta persecución. Nuestro colaborador Ángel Godoy, activista y redactor, lleva meses detenido en condiciones inhumanas, trasladado arbitrariamente de El Helicoide a Yare II sin un debido proceso claro. Su “crimen” parece ser organizar reuniones con otros activistas, algo que en cualquier democracia sería un derecho básico.

Otro caso doloroso es el de Saverio Vivas, quien tuvo que abandonar el país y exiliarse en Colombia para evitar ser víctima de la represión, todo por publicar un tuit criticando el activismo político del PSUV en medio de la hambruna que afecta especialmente a las personas de la tercera edad.

Estos no son casos aislados; son parte de un patrón sistemático donde el gobierno silencia a periodistas, activistas y opositores moderados.

Moderados presos

Nicmer siempre ha abogado por la moderación y el diálogo. Ha promovido un encuentro entre la llamada derecha e izquierda venezolana, creyendo que solo a través de la conversación podemos salvar a Venezuela de más divisiones. Sin embargo, por segunda vez en su vida, ha sido encarcelado simplemente por expresar opiniones incómodas para los censores del gobierno de Maduro. Su detención actual, que ya suma más de 17 días en El Helicoide sin que se conozcan los cargos exactos ni se respete su derecho a una defensa privada, es un acto de infamia que expone la naturaleza dictatorial del régimen.

Si moderados como Nicmer, sus colaboradores, o figuras como Javier Tarazona y el candidato presidencial Enrique Márquez son tratados como criminales, ¿cómo pretende el gobierno de Nicolás Maduro y el PSUV lograr una convivencia política con la oposición? Este arresto no solo divide más, sino que deja en evidencia que el ultraizquierdismo de Maduro ve como enemigos tanto a los opositores de línea dura que claman por intervenciones extranjeras como a los moderados que buscan soluciones negociadas.

Practicamos autocensura

En Punto de Corte, aunque nos duele admitirlo, practicamos autocensura para no provocar un disgusto extremo en el aparato represor del PSUV. Todos los trabajadores sentimos miedo constante: persecución, intimidación, acoso y la amenaza de cárcel acechan a diario. Pero no podemos hacer silencio mientras nuestro director, amigo y mentor, junto con Ángel Godoy y tantos otros venezolanos, reciben el Año Nuevo tras las rejas. El peor daño que causan regímenes malvados como este es el silencio de los buenos. Y aunque la autocensura sea una norma en uno de los pocos medios que aún operan libremente en Venezuela —pese al acoso constante a nuestro personal y fuentes de financiamiento—, en este fin de año, yo no me voy a callar.

La cárcel impuesta a Nicmer explica por qué tantos venezolanos consideran al gobierno de Maduro una dictadura en toda regla: un sistema que prioriza el control sobre la justicia, la represión sobre el diálogo, y el poder personal sobre el bienestar colectivo. Sinceramente, espero que los representantes del alto gobierno comprendan que ningún imperio del mal es eterno. Doy fe de que, cuando el tiempo de este gobierno malvado haya terminado, nosotros no seremos vengativos. Cuidaremos que los derechos humanos de todos —incluso de los perseguidores actuales— sean protegidos, porque a diferencia de ellos, somos la gente buena del pueblo venezolano, comprometida con la verdadera democracia.

Para Nicmer Evans, para Ángel Godoy, para Javier Tarazona, para Carlos Julio Rojas y para todos los que hoy están presos solo por sus ideas, les deseo un Año Nuevo lleno de libertad en un país libre de gobernantes malvados. Que 2026 traiga justicia y esperanza.

Por razones de autocensura, considérese este artículo la opinión personal del autor.

Fuente de TenemosNoticias.com: puntodecorte.net

En la sección: Nacional Archivos – Punto de Corte

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