lo que debes saber de las croquetas y sus versiones internacionales

¿Cuántas veces te has quemado la boca con una croqueta por impaciente y no esperar a que se enfríen? Pocas cosas duran menos a la mesa que una ración de croquetas, y es que sean del sabor que sean, esta receta tan versátil es capaz de conquistar a mayores y pequeños.
De jamón, de cocido, de boletus, de tinta de calamar, de espinacas… no hay carta que se precie sin unas buenas raciones de croquetas, y es que se trata de una de esas elaboraciones por las que sacamos pecho dentro y fuera de las fronteras de nuestro país.
De origen francés y evolución española
Aunque nos cueste reconocerlo, este plato emblemático de nuestra gastronomía es de origen francés, ya que la primera referencia documentada que existe de las croquettes está en el libro de cocina Le cuisinier royal et bourgeois del chef François Massialot, cocinero de la corte de Luis XIV, aunque aquellas croquetas eran bolas de carne o pescado ligadas con huevo, empanadas y fritas.
Las croquetas tal y como las conocemos, con su bechamel y su cremosidad, surgen en el siglo XVIII, y no es hasta el siglo XIX que llegan a España para democratizarse y dejar de ser una comida propia de la aristocracia y convertirse en un plato de aprovechamiento barato y popular.
Fue durante la posguerra que la croqueta española se desarrolla tal y como la conocemos, y por pura necesidad se elaboran con lo que había disponible: harina, leche, un poco de carne, caldo… es así como la croqueta española se convierte en esa pieza crujiente por fuera y cremosa por dentro tal y como la conocemos.
Vale que no podemos colgarnos la medalla de haber creado la croqueta matriz, pero sí de haberla popularizado y haberle dado el lugar que se merece en nuestra gastronomía, convirtiéndola en un plato imprescindible tanto en tabernas como en restaurantes de alta gastronomía.
Alrededor del mundo existen otras versiones de croquetas -o similares-, que si bien es preciso tener en el radar si eres un auténtico amante de esta receta no superan el nivel gastronómico de nuestras croquetas españolas. Pero vamos a comprobarlo.
Korokke japonés
Aunque también proviene directamente de la croquette francesa, el korokke es la versión japonesa que llegó al país nipón en el siglo XIX durante la era Meiji y que, en lugar de elaborar un relleno con bechamel se elabora con patata y se fríe en panko.
En cuanto a las diferencias con la croqueta española, el korokke tiene un interior más firme y menos cremoso que la patata, ya que se elabora con patata triturada donde se añade la carne o el pescado, el rebozado de elabora con panko, no con pan rallado, y se come como guarnición o como snack callejero.
El bitterballen neerlandés
Si has pasado por Países Bajos es posible que hayas probado estas pequeñas bolitas que nos recuerdan mucho a las croquetas españolas, aunque tienen su propia personalidad.
Se trata de unas pequeñas pelotas que se elaboran con ragú de carne, casi siempre de ternera, que se liga con harina y caldo, pero no con bechamel como las españolas.
Son de tamaño más pequeño que la croqueta estándar y se suelen pedir para compartir. Tienen un interior más gelatinoso y menos fluido que las croquetas y se suelen servir muy calientes y acompañadas de mostaza.
Arancini en Italia
Si has viajado por Italia seguramente te hayas comido alguna de estas bolitas rellenas de arroz que, al igual que las croquetas españolas, son recetas de aprovechamiento elaboradas con sobras.
En el caso de los arancini, son de mayor tamaño que las croquetas, siempre redondos y más compactos, ya que en lugar de con bechamel se elaboran con arroz o restos de risotto, aunque también se empanan y se fríen como las croquetas.
Coxinha brasileña
Al otro lado del charco también encontramos algunas versiones de las croquetas, como es el caso de la coxinha brasileña. Se traduce como ‘muslito’ y se elabora con pollo deshilachado que se moldea y se empana con forma de lágrima.
También es una receta de aprovechamiento aunque se suele elaborar siempre del mismo sabor y no llevan bechamel, por lo que es de textura más compacta de nuestras croquetas.
Perkedel indonesio
En el continente asiático también tienen su propia versión de las croquetas, como es el caso del perkedel en Indonesia, que también bebe de la tradición europea de la croquette francesa.
Se trata de unas tortitas de patata fritas, que se elaboran con puré de patata mezclado con otros ingredientes como carne picada y que se liga con huevo antes de freírlas.
Como todas las opciones anteriores, se trata de una receta de aprovechamiento que se fríe y se sirve caliente, aunque es de textura más compacta que nuestras croquetas.
Fuente de TenemosNoticias.com: www.20minutos.es
En la sección: 20MINUTOS.ES – Gastronomía
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