Para el invierno y tras los excesos de las fiestas, sopa de chalotas

La cebolla es un básico en la cocina. Es una de las verduras más presentes en la gastronomía de medio mundo. En España, forma una triada imprescindible de cualquier despensa junto al ajo y las patatas. La cebolla es ingrediente principal de cualquier ensalada y de nuestra tortilla de patatas (al menos para la mayoría).
Se cultivan muchas clases de cebollas. Blancas, moradas, dulces, chalotas… y todas ellas son fuente de antioxidantes. Su consumo es muy bueno para la salud intestinal. La cebolla contiene grandes cantidades de polifenol y quercetina. Este último es un flavonoide que de efectos antioxidantes y antiinflamatorios.
Las cebollas que mas consumimos suelen ser la blanca, la amarilla, la Vidalia y la roja. Pero hoy echaremos mano de las pequeñas y estilizadas chalotas.
De Ascalón al mundo
- Su nombre científico es ‘Allium ascalonicum’, pero les decimos chalotas. Su nombre tiene su origen en la antigüedad, en la ciudad de Ascalón, un puerto fenicio (ubicado en lo que hoy es Israel) desde donde se exportaba. El comercio de chalotas a través de este puerto permitió que la especie se diseminara por todo el mundo mediterráneo y más allá.
Muy francesa
Más pequeña y alargada, su carne es blanca con tonos púrpura y su sabor más delicado que el de la cebolla común. A diferencia de éstas, donde normalmente cada planta constituye un único bulbo, las chalotas forman grupos de bulbos de forma similar a los ajos.
La chalota está muy presente en la gastronomía francesa. Allí cultivan una veintena de variedades de chalote. Básicamente, tienen las grises, las más populares por ser más aromáticos, las rosas y las de color marrón rojizo.
A lo largo de la historia, la chalota se ha utilizado no solo como alimento, sino también en la medicina tradicional debido a sus propiedades antioxidantes y antibacterianas. Pero esta vez buscamos chalotas para hacer sopa.
Y, por supuesto, si no tenemos chalotas, valdrá usar cebollas.
Receta de sopa de chalotas
Ingredientes
- Chalotas (un kilo)
- Apio (un trozo)
- Tomate (uno grande)
- Pan tostado
- Queso rallado
- Pimienta
- Aceite de oliva
- Sal
Elaboración
- Cortamos las chalotas en juliana y pochamos en la sartén.
- Picamos el apio y trituramos el tomate.
- Cuando la cebolla esté transparente, agregamos el apio picado y el tomate.
- Echamos todo a una cazuela y cubrimos con agua.
- Dejamos cocinar unos 20 minutos.
- Pasado ese tiempo, añadimos el queso rallado y un toque de pimienta molida.
- Finalmente, al emplatar, colocamos unos trocitos de pan tostados en aceite de oliva.
Fuente de TenemosNoticias.com: www.20minutos.es
En la sección: 20MINUTOS.ES – Gastronomía
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