El cava pacta el 75% de su consejo en unas elecciones decisivas para su futuro

El Consejo Regulador del cava se somete a las urnas el próximo 7 de mayo con el 75% de los asientos ya decididos. La Denominación de Origen (DO) afronta unos comicios decisivos con la vista puesta en los próximos años en una tendencia a la baja en su venta de botellas, que ha caído un 24,5% desde 2023, desde 251,8 millones de unidades a 190 millones de 2025. Los comicios se antojan decisivos y la industria ha logrado una unidad temporal al pactar la mayoría de las candidaturas en un momento de inestabilidad, con cambios accionariales en las grandes bodegas y la marcha de socios a Corpinnat.
Las elecciones deberán decidir la asignación a las 12 sillas que conforman el consejo que, a la vez, votará a la presidencia de la DO. De la docena de puestos, la mitad están reservados para los elaboradores del espumoso, que se reparten en cuatro subgrupos en función del volumen de producción. En este segmento, la única candidatura presentada es la de AECava, que propone a Josep Palau (Freixenet) y Pere Escobar (Cargía Carrión) para ocupar la parte alta de la lista y cuenta con Bruno Colomer (Codorníu), Pere Ventura (Pere Ventura i Família) Joaquim Tosas (Bodegues Sumarroca) y Montserrat Nicolàs (Viña Torreblanca) para completar los seis representantes.
El resto de la elección compete a los productores, que se reparten en dos ramas. En la primera, las cooperativas y elaboradores de vino base ya tienen decididos sus representantes. Las tres sillas de los censos A y C se han pactado entre la Federació de Cooperatives Agràries de Catalunya y la Associació Vinícola Catalana, que ha dado el visto bueno para que sea Adrià Ramadà (de Cevipe) quien ocupe el asiento.
Tres sillas para seis nombres
La incertidumbre está en las últimas tres sillas, con dos candidaturas: la de Viticultors del Cava –una coalición entre representantes de Unió de Pagesos, Jarc y Viticultores del Cava de Requena– y Viticultors del Penedès, como aspirante independiente.
Originalmente hubo una tercera candidatura, una parte de Requena que registró su propuesta pero fue rechazada por la DO debido a que sus estatutos se formalizaron posteriormente a 1977, un requisito indispensable para presentarse. «Por nuestra parte estamos dolidos con la decisión de la junta electoral, dejando fuera a una gran parte de los viticultores de Requena, pues nuestra candidatura representaba a más del 70 % de la producción de Requena», comenta Francisco Martínez presidente de la organización.
Viticultors del Cava contempla entre sus puntos más destacados la necesidad de establecer que el viticultor perciba un precio de la uva superior a los costes de producción -que fuentes del sector sitúan alrededor de los 0,62 euros el kilo-. También destaca su propuesta de endurecer los requisitos para que las elaboradoras utilicen únicamente mosto de la DOP Cava, sin posibilidad de reforzarlo con otras variedades. La entidad espera que esto haga reducir los stocks de uva y que esta se revalorice en cada campaña.
En el caso de los Viticultors del Cava, las exigencias no difieren sustancialmente, la decisión de no sumarse a la coalición se debe al hecho de que su rival incorpora en la candidatura a un gran productor de la zona de Requena, por lo que consideran que eso «no garantiza una defensa clara y exclusiva de los intereses de los viticultores», según explican. Se trata de Fernando Medina Sanz, propietario de la bodega Dominio de la Vega.
La segunda gran incógnita será la de quién se sentará en la silla del presidente, un puesto que actualmente ocupa Javier Pagés. El ex-CEO de Codorníu accedió al puesto en 2018 en sustitución de Pedro Bonet (Freixenet) y repitió mandato en las elecciones de 2022.
Este cambio de manos entre las dos bodegas ha sido una constante desde 2013, serán las 12 personas electas las que certificarán si el sucesor o sucesora de Pagés será de las dos grandes o habrá sorpresa. El momento actual coge eso sí a las dos bodegas en pleno cambio accionarial, con la toma absoluta de Freixenet por parte de Henkell -y su discutida decisión de dejar de vender cava en Alemania- y el proceso de venta abierto por Carlyle en Codorníu para desprenderse de su 68%. A esta situación se suma la decisión de Juvé i Camps, que a principios de año se unió a la alternativa Corpinnat.
El viraje estratégico de Freixenet, con la retirada del cava en el mercado germano, y el descenso de consumo a nivel mundial ha provocado que la facturación de la DO haya descendido cerca de un 7% desde 2023 hasta los 2.045 millones de euros.
Fuente de TenemosNoticias.com: www.eleconomista.es
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