El corazón torero también envejece

No había hasta entonces sucedido nada relevante cuando Ángel Otero se perfiló en el centro del ruedo para clavar el segundo par de banderillas al tercer toro de la tarde. Se dejó ver, acudió el animal con presteza al encuentro, Otero levantó los brazos, se asomó al astifino balcón de los descarados pitones de Adulador y clavó los arpones en todo lo alto; y mientras la plaza entera estallaba en una explosión de júbilo, el torero se dirigió ufano hasta las tablas. Como es lógico, lo obligaron a saludar, y los tendidos puestos en pie rindieron honores a un torero grande que saludó con ceremonia y solemnidad, como la gesta merecía.
Fuente Ymbro/Perera, Ureña, Adrián
Toros de Fuente Ymbro, -el sexto, devuelto y sustituido por otro del mismo hierro-, bien presentados, mansurrones en los caballos y encastados en el tercio final; destacaron el tercero -extraordinario por su codicia y clase- y los nobles cuarto y quinto. El más deslucido, el sexto.
Miguel Ángel Perera: casi entera caída _aviso_ y un descabello (silencio); dos pinchazos _aviso_ y casi entera tendida (silencio).
Paco Ureña: pinchazo _aviso_ y estocada (ovación); bajonazo _aviso_ (silencio).
Fernando Adrián: _aviso_ pinchazo y caso entera (ovación); casi entera desprendida, seis descabellos _aviso_ y un descabello (silencio).
Plaza de toros de Las Ventas. 17 de mayo. Noveno festejo de la Feria de San Isidro. Lleno de ‘no hay billetes’ (22.964 espectadores, según la empresa).
Fuente de TenemosNoticias.com: elpais.com
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