La democracia retrocede en el mundo y más de la mitad de los países son ya autocracias | elperiodico.com

La democracia pierde peso en el escenario internacional y los regímenes autocráticos ya son mayoría. De los sistemas políticos que analiza el Bertelsmann Transformation Index 2026 (BTI), presentado este miércoles, más de la mitad de los países tienen gobiernos autocráticos. Los gobiernos de estos regímenes, además, son cada vez más represivos con la oposición, los medios de comunicación y la sociedad civil.
El 56% de los 137 países analizados en el índice están gobernados por sistemas autocráticos. De ellos, 52 se encuentran en la categoría de autocracias de línea dura, que se caracterizan por violaciones sistemáticas de los derechos fundamentales. La fundación alerta de que esta es la cifra más alta registrada desde que se publicó el BTI por primera vez en 2006 y que la tendencia autocrática gana terreno también entre las democracias.
«Muchos gobiernos electos han vaciado de contenido las instituciones democráticas fundamentales con el fin de afianzar su control del poder. Este abuso de poder allana el camino hacia la autocracia», afirma Sabine Donner, experta en democracia y coordinadora del informe. El BTI evalúa el deterioro de la democracia y responsabiliza a la presión de múltiples crisis, unida a la influencia cada vez más fuerte de actores autocráticos.
Erosión de las libertades democráticas
La erosión de los valores y las instituciones democráticas se traduce, sobre todo, en retrocesos en la libertad de prensa, de expresión y de reunión. Los gobiernos analizados en el BTI recurren cada vez más a herramientas sutiles contra medios de comunicación y ONGs. Más allá de las campañas de difamación y la violencia, las autoridades emplean sanciones contra las ONGs o politizan procesos de concesión de licencias a los medios de comunicación. La vigilancia digital y los cortes de Internet se han convertido igualmente en herramientas habituales para reprimir las críticas y la oposición, alertan desde la fundación.
Asimismo, la integridad electoral también se está deteriorando. En el 54% de los países evaluados, las elecciones ya no cumplen los estándares democráticos mínimos. En algunos casos, como los golpes militares en Gabón y Níger, los procesos electorales han quedado directamente suspendidos. En otros, como Bielorrusia, Rusia o Ruanda, las elecciones son procesos simbólicos con un resultado predeterminado. En Georgia y Serbia, las manipulaciones electorales han llevado a que ambos países pasen a ser clasificados como autocracias en el índice BTI.
Resistencia democrática
Pese al escenario global, la Fundación Bertelsmann destaca la existencia de protestas sociales incluso en estados gobernados de forma autocrática y las atribuye principalmente a agravios sociales, la precariedad de los servicios públicos y la desigualdad.
El informe pone Hungría y Turquía como ejemplos de transición hacia los valores democráticos. Las últimas votaciones y las movilizaciones contra el encarcelamiento de dirigentes opositores en estos países evidencian el desgaste de la popularidad de líderes como Viktor Orbán y Recep Tayyip Erdogan. En otros casos, como Bangladesh, Nepal o Sri Lanka, las protestas han abierto espacios para una posible renovación democrática, mientras que en Brasil y Polonia han contribuido a frenar retrocesos democráticos, si bien con resultados aún inciertos a largo plazo.
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