Las elecciones colombianas son un ‘reality’ más que un ejercicio de ciudadanía. Dos titiriteros tiránicos, un payaso, una extraviada, otro fantasma, una chismosa y bajo rating. A una semana de la votación por los finalistas así llegamos en este concurso.
Eliminados por talento
Las encuestas eliminadas por ausencia de pudor y rigor. Nadie les cree, perdieron su legitimidad y construyen un espectáculo decadente ya que quien las contrata gana. Por eso, tenemos encuestas donde todos ganan. A pesar de su decadencia, las encuestas seguirán existiendo y dando espectáculo, porque ante la falta de ideas y proyectos es lo único interesante que nos queda a los periodistas, analistas y ciudadanos para conversar con el cafecito.
La televisión y la radio por exhibicionismo moral de sus egos como periodismo. Esta vez no han disimulado el tono, no quieren parecer rigurosos, ni siquiera quieren rating, solo exhibir su prepotencia moral. En televisión es patético como cada director de noticias asume tonos de cura de pueblo para acusar al que no le gusta, provocar al odiado y alabar a su ídolo. No hay pudor. Y lo peor, ahora los periodistas se sienten con licencia para elevar su moral a verdad.
Los analistas y opinadores por ausencia de criterio. Leemos columnistas, oímos analistas, vemos expertos y todo es un fracaso de la inteligencia, el pensar, el dar sentido. Cada vez parecen más barras bravas de sus verdades y creencias que líderes cognitivos de la ciudadanía.
La candidata perdida en el laberinto de sus pasados. Tenía el casting, tradición, dios, propiedad, el apoyo mediático, la bendición de las elites. Y no encontró las ideas, el tono, la ‘performance’. Una actuación patética.
Eliminados por convivencia
Los fans digitales eufóricos y aberrantes. El espectáculo digital es decadente. Todos gritan estupideces, practican el matoneo, exhiben sus precariedades éticas y triunfa el racismo, el machismo, el clasismo.
Los periodistas que convirtieron el informar en campo de lucha libre de sus superioridades morales. Hay bandos, cada uno se siente el bueno, elimina con adjetivos a los otros, dejaron de hacer reportería y triunfa el vandalismo digital.
La decadente presentadora, periodista, opinadora, youtuber, candidata, bufona. Todo en una. Triste espectáculo ético y ciudadano.
Ganadores por rating
El titiritero de derechas. Estaba perdido en su laberinto, andaba deambulando como una sombra que lleva el diablo, y tas, vio que podía volver a tener show. Y se puso en modo grito y diatriba. Y los medios fueron felices y la campaña cogió fuerza.
El titiritero de sí mismo. Él es el rey, no iba a perder su momentum. Y ahí está dando show porque si, porque no, porque también. Y medios felices. Y todos enervados.
El payaso exhibicionista. Baila, insulta, canta, agrede, matonea. Copia a sus ídolos. Práctica la IA. Encanta a periodistas sin preguntas. Adula el machismo.
El fantasma de la democracia. Va a llegar a finalista, pero poco o nada se sabe de él. Y a su vez, todo se teme de él.