Pablo Maza para La Patilla: Las telecomunicaciones, un tejido fundamental para reconstruir a Venezuela

Lapatilla

Hoy en día hablar de telecomunicaciones ya no significa solo llamadas o acceso a internet. Es hablar de productividad, innovación, competitividad y desarrollo económico. Sin embargo en Venezuela particularmente, el sector atraviesa un momento crítico: redes estancadas, inversiones limitadas, fuga de capital humano, y por todo esto -a pesar de su enorme potencial de crecimiento y rentabilidad- se mantiene un entorno que no resulta aún suficientemente atractivo para el capital privado que puede recuperarlo, ni nacional ni extranjero.
Durante los años del socialismo, Venezuela ha sufrido un fuerte deterioro de su planta de telecom por la desinversión, motivada por la inseguridad jurídica y patrimonial, el intervencionismo estatal, y la inestabilidad económica, desembocando en la obsolescencia de redes y atraso tecnológico en la mayor parte del sector.
A pesar de este panorama, el país no parte de cero. Existe infraestructura de base, talento técnico disponible en la población profesional residente y en una diáspora dispuesta a regresar, y una demanda insatisfecha que bien gestionada, podría convertirse en una oportunidad inmediata. La clave está en tomar decisiones concretas en el corto plazo. Con la expectativa del retorno de la democracia han comenzado a aparecer señales de interés, empresas privadas y operadores internacionales han retomado planes de inversión para adquisiciones o expansión de redes y servicios. Esta nueva etapa abrirá una oportunidad histórica: convertir a las telecomunicaciones en el tejido que reactive el ecosistema económico venezolano. En este punto hay que dejar sentado que el Estado no puede ni debe seguir siendo actor en el mercado, toda infraestructura pública de telecom debe estar en manos del sector privado.
La demanda represada por más de dos décadas y los más recientes avances en oferta de servicios tecnológicos al consumidor individual o corporativo, permiten visionar proyectos altamente rentables en expansión de fibra óptica y acceso satelital masivo, 5G, universalización del acceso y fortalecimiento del ecosistema digital. Pero justo ahora, el verdadero reto no es precisamente técnico: La recuperación del sector requiere más que nada de seguridad jurídica y reglas regulatorias claras en un entorno político que las haga cumplir, para atraer capital privado capaz de desarrollar rápidamente las plataformas y sistemas que emparejen a nuestro país, primero con el benchmarking de la región,, y progresivamente con el mayor nivel posible en el mundo.
Aquí conviene destacar que nuestro sistema de telecomunicaciones -antes del socialismo- fue reconocido como líder en Latinoamérica y de excelente posicionamiento global, no hay razones para que no podamos hacerlo de nuevo y en la era de la IA, mucho más rápidamente y con mejores prestaciones para los usuarios. Naturalmente, será necesario establecer esquemas de incentivos fiscales, garantizar la seguridad de la infraestructura de operaciones crítica y la estabilidad eléctrica, como pasos fundamentales para reconstruir al sector y prepararlo para el relanzamiento de un país entero.
La experiencia internacional demuestra que cuando un país mejora su conectividad, rápidamente atrae inversiones en centros de datos, fintech, inteligencia artificial, servicios cloud, outsourcing, educación digital y comercio electrónico. Con esto a la vista, examinemos los seis factores a atender con prioridad para atraer las inversiones:
1. Infraestructura primero: el cuello de botella que frena las inversiones. Es de primera prioridad la modernización de todas las plataformas de telecom y conectividad del país. Sin infraestructura moderna, no hay retorno atractivo para los inversionistas; la obsolescencia de redes de cobre telefónico, radioenlaces saturados, bajo porcentaje de fibra instalada para acceso de clientes y transporte de larga distancia, entre otros, son simultáneamente un freno y un estímulo para atraer capital. Los proveedores de aplicaciones y servicios no pueden operar cómodamente en plataformas obsoletas y los clientes no obtienen buenos niveles de calidad de servicio, pero la inversión en modernización tecnológica permitirá explotar intensivamente las nuevas redes con garantía de rentabilidad.
2. Regulación inteligente: el cambio urgente para reactivar el sector telecom. Los enormes cambios que la tecnología introduce aceleradamente en la sociedad moderna, exigen que el Estado aborde la regulación como mecanismo de estímulo a la inversión y no como barrera para la misma. Los esquemas proteccionistas no han dado beneficios en ningún lado, por el contrario han terminado dañando a los propios consumidores y al mercado en general. El retorno de la democracia anuncia una reestructuración orientada a lo técnico y no a lo político, que promoverá desarrollo y disponibilidad amplia de servicios, en lugar de exceso de trámites y falta de claridad en normas que desalientan proyectos de inversión. Es necesario establecer procesos más ágiles para otorgamiento de licencias, uso del espectro y despliegue de infraestructura, disolver las barreras regulatorias y la burocracia, tal como lo han hecho exitosamente Chile, Brasil, Uruguay, Colombia o México por citar sólo los casos cercanos. Hay que tener presente que la inversión productiva no huye del riesgo, huye de la incertidumbre, y no se trata de eliminar regulación, sino de ajustarla a condiciones sostenibles.
3. Conectividad como motor económico: por qué invertir en telecomunicaciones impulsa a todo el país. Las telecomunicaciones modernas generan un efecto multiplicador sobre toda la economía. Cuando mejora la conectividad:
- las empresas reducen costos operativos
- aumenta el comercio electrónico
- se fortalece el sistema financiero digital
- mejora la productividad industrial
- crece el teletrabajo
- se desarrollan startups tecnológicas
- se facilitan la educación y la capacitación remota.
Ningún inversionista internacional considera atractivo un país sin conectividad confiable. Hoy, la infraestructura digital es tan importante como las carreteras, puertos o sistemas eléctricos, y fundamental para sostener la operación de sistemas financieros, de salud, educativos, seguridad, instituciones, etc y es que invertir en telecomunicaciones es invertir en todos los sectores a la vez.
Además, Venezuela posee ventajas estratégicas relevantes como son:
Una población altamente digitalizada y abierta a la innovación
Elevado consumo de internet móvil
Ubicación geográfica privilegiada para conexiones regionales
Costos muy competitivos para la expansión tecnológica
Toda esta convergencia luce demasiado atractiva a los inversionistas para pasarla por alto, un país con un potencial productivo como el nuestro sólo puede desarrollarse sobre una capa de conectividad digital moderna.
4. Privatización de CANTV-Movilnet y de todos los activos estatales de telecomunicaciones. Este punto no requiere mayor análisis, basta comparar el rendimiento de esta corporación durante su etapa privada vs la etapa de control estatal; agréguele a eso el abismal deterioro de su imagen y la pérdida masiva de clientes por desconfianza y pésima calidad de servicios, atraso tecnológico, cero rentabilidad para sus accionistas, baja oferta de productos comerciales innovadores, etc. Dada la deplorable condición en que se encuentra la corporación CANTV-Movilnet (artificiosamente separada con malos fines) su re-privatización será compleja, por la opacidad de sus estados financieros, la obsolescencia de planta, hay que descargar inútiles pasivos adquiridos, ambiente laboral que debe mejorar para atraer talento, pero con activos que bajo una administración eficiente serán mucho más valiosos: la amplia plataforma de transporte de datos, las VGTs o vías generales de telecomunicaciones que cubren todo el territorio urbano y buena parte del extraurbano, pero más que nada la concesión que permite explotar espectros, radiofrecuencias, y una cartera de clientes que se pueden recuperar con buen servicio y nuevos productos. Todo esto conjugado será suficiente para convocar postulantes calificados a un proceso de subasta como corresponde a un activo estatal. Esta señal será quizá la más importante que proyecte nítidamente la posición del nuevo gobierno venezolano para dar un vuelco al sector y promover su relanzamiento.
5. Talento técnico venezolano: un recurso clave para relanzar el sector. En la distante época en que el estado no interfería en el sector de las telecomunicaciones, se formó una base técnica y profesional extraordinaria, que dejó profunda huella en la transformación digital de Venezuela; con la obligada migración mucha de esta base se actualizó y evolucionó para aportar en destinos de todo el planeta, una de las fugas de talento tecnológico más grandes que se recuerde en la historia. Quienes pudieron permanecer en nuestro país se han mantenido en un espacio cada vez más reducido de crecimiento profesional, con salarios que no admiten comparación con la región y mucho menos con el 1er mundo, mínimo acceso a actualización técnica, cumpliendo varios roles con un solo sueldo, es una rueda de hamster infinita, injustificable por el alto nivel técnico y de compromiso de los ingenieros y técnicos venezolanos. Es indispensable revertir este proceso con programas de capacitación acelerada, promover ampliamente las certificaciones internacionales y dar un salto en la compensación económica para que haya retención del talento.
Todo esto suena como una lista de deseos pero es inmediatamente viable atrayendo inversionistas con capital fresco para reactivar el sector y todo lo que se debe hacer es garantizar un ambiente de creación de conocimiento para la productividad y no para el control político. Con trabajo remoto podremos captar talento donde quiera que se encuentre, dar incentivos a las empresas que formen talento local y que el estado lidere un plan nacional de formación técnica y profesional en áreas STEM, se requiere formación con estándares internacionales en IA, data centers y ciberseguridad, con acceso online -donde corresponda- también para estudiantes y docentes. Tanto en el área académica como en el área técnica el país aún tiene capital humano calificado que puede ser clave para atraer inversión.
6. Apertura a modelos de inversión compartida
El despliegue de infraestructura neutral (torres, tendidos de fibra, centros de datos) mediante alianzas entre empresas puede reducir costos y aumentar eficiencia. Facilitar estos esquemas permitiría optimizar recursos, con menos duplicación y mayor cobertura.
Conclusión: el sector telecomunicaciones en Venezuela tiene el potencial de convertirse en uno de los motores más rápidos de recuperación económica; la demanda existe, el talento también. Lo que falta es un entorno que permita que esa ecuación funcione. No se requieren transformaciones estructurales de largo plazo para empezar a ver resultados, se requieren decisiones claras, coherentes y sostenidas en el corto plazo. Si se ejecutan correctamente, estas medidas no sólo atraerán inversión, sino que sentarán las bases para un ecosistema digital competitivo que proyecte al futuro a todos los sectores de la vida nacional, y que de nuevo sea capaz de ponerse a la altura de los mejores de la región.
Fuente de TenemosNoticias.com: lapatilla.com
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