La temperatura interna del refrigerador es uno de los factores más importantes para prolongar la vida útil de productos frescos como carnes, pescados, lácteos, frutas y verduras. Sin embargo, no todas las neveras funcionan de la misma manera y, en muchos hogares, la configuración adecuada suele pasarse por alto.
De acuerdo con las recomendaciones compartidas por la revista especializada en diseño de interiores y estilo de vida Architectural Digest, la temperatura ideal para la nevera debe mantenerse alrededor de los 4 °C, aunque puede oscilar entre 3 °C y 5 °C sin afectar la conservación de los alimentos. En el caso del congelador, la referencia recomendada se encuentra entre -17 °C y -18 °C.
Mantener la nevera entre 3 °C y 5 °C favorece una mejor conservación de los productos. Foto:iStock
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Mantener el refrigerador por encima de esos niveles puede provocar que algunos alimentos pierdan frescura con mayor rapidez o que se desarrollen microorganismos que afecten su seguridad para el consumo. Por el contrario, ajustar la temperatura demasiado baja tampoco resulta conveniente, ya que incrementa el gasto energético y puede alterar la textura de ciertos alimentos.
Uno de los errores más frecuentes ocurre en los modelos antiguos que no muestran la temperatura y solo cuentan con controles numéricos. En estos casos, se sugiere utilizar un termómetro interno para verificar que el frío realmente se encuentre dentro de los rangos recomendados.
La ubicación del electrodoméstico también influye en su rendimiento. Instalar la nevera cerca de fuentes de calor, como estufas, hornos o radiadores, obliga al sistema a trabajar más para mantener el frío constante, aumentando el consumo eléctrico y reduciendo la eficiencia del equipo.
Mantener la nevera entre 3 °C y 5 °C favorece una mejor conservación de los productos. Foto:iStock
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Otro hábito que suele afectar el funcionamiento es abrir la puerta repetidamente o mantenerla abierta durante largos periodos mientras se decide qué sacar. Cada vez que esto ocurre, la temperatura interna aumenta y el motor debe realizar un esfuerzo adicional para recuperar las condiciones óptimas de conservación.
La distribución de los alimentos dentro del refrigerador también juega un papel importante. Las carnes y los pescados frescos deben ubicarse en las zonas más frías, generalmente cerca del congelador o en compartimentos especiales para este tipo de productos. Las frutas y verduras, por su parte, requieren espacios específicos donde se controle mejor la humedad.
La limpieza sigue siendo una de las mejores formas de garantizar el correcto funcionamiento de la nevera. Las recomendaciones indican realizar una limpieza profunda al menos una vez al mes y revisar regularmente la presencia de residuos, líquidos derramados o productos vencidos.
Mantener la nevera entre 3 °C y 5 °C favorece una mejor conservación de los productos. Foto:iStock
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Para el aseo del electrodoméstico se sugiere principalmente el uso de vinagre con agua para retirar la suciedad, y bicarbonato de sodio y limón en una mezcla líquida para eliminar los olores.
Mantener la temperatura correcta no solo ayuda a conservar mejor los alimentos y proteger la salud de quienes los consumen. También puede representar un ahorro económico al reducir el desperdicio de comida y evitar que el electrodoméstico trabaje más de lo necesario para compensar condiciones desfavorables.