La noche parecía transcurrir con normalidad cuando la tripulación detectó humo en la cabina, destellos en el parabrisas y un fuerte olor a azufre. Poco después comenzaron a fallar los motores del Boeing 747 hasta que los cuatro se apagaron, dejando a la aeronave sin empuje a 37.000 pies de altura.
El anuncio que pasó a la historia
Ante la emergencia, Eric Moody se dirigió a los pasajeros con un mensaje que quedó registrado entre los episodios más recordados de la aviación comercial: “Buenas noches, señoras y señores. Les habla el capitán. Tenemos un pequeño problema. Los cuatro motores se detuvieron. Estamos haciendo todo lo posible para ponerlos en marcha otra vez. Confío en que no se angustien demasiado”.
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Mientras el avión descendía sin potencia, la tripulación intentó repetidamente reiniciar los motores. En la cabina de pasajeros crecían la incertidumbre y el temor, mientras las mascarillas de oxígeno caían y el avión perdía altura.
El capitán Eric Moody, piloto al mando del vuelo 9 de British Airways. Foto:Archivo particular.
La nube invisible del volcán Galunggung
La investigación posterior determinó que el avión había atravesado una nube de ceniza expulsada por el volcán Galunggung, en la isla de Java.
Las partículas volcánicas ingresaron a las turbinas y alteraron su funcionamiento hasta provocar el apagado de los motores.
La nube no pudo ser detectada por los radares meteorológicos de la época, ya que estos estaban diseñados para identificar precipitaciones y no ceniza volcánica.
El volcán Galunggung expulsó la nube de ceniza que atravesó el vuelo BA 009 Foto:Archivo particular.
El regreso de los motores
Cuando la aeronave descendió hasta unos 12.000 pies y comenzó a salir de la nube de ceniza, uno de los motores volvió a encenderse. Poco después, los demás respondieron también, permitiendo recuperar el control del vuelo y dirigirse hacia Yakarta.
Sin embargo, la emergencia estaba lejos de terminar. La ceniza había dañado gravemente el parabrisas, reduciendo casi por completo la visibilidad de los pilotos.
Un aterrizaje imposible
La aproximación final se realizó de noche, con el parabrisas deteriorado y sin la ayuda completa de los sistemas de aterrizaje instrumental. Tras varios minutos de tensión, Moody consiguió posar el Boeing 747 sobre la pista de Yakarta sin que se registraran víctimas ni heridos.
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El piloto salvó a la tripulación. Foto:(GPT El Tiempo Visual, 2026). / EL TIEMPO
Años después, el capitán recordó que no existía un procedimiento específico para afrontar una situación semejante.
“No había un manual para nosotros. Hicimos cosas que se salían de lo establecido. Y si hubiera intentado seguir las reglas al pie de la letra, no sé si seguiríamos aquí”, declaró en una entrevista con Flight Safety Australia.
Un caso que cambió la aviación
El incidente del BA 009 impulsó cambios en la forma en que la aviación comercial evalúa y monitorea el riesgo de las nubes de ceniza volcánica. Moody y el resto de la tripulación recibieron reconocimientos por su actuación durante la emergencia.
Eric Moody falleció en marzo de 2024 a los 82 años. Su actuación durante aquella noche de 1982 sigue siendo considerada uno de los ejemplos más destacados de manejo de crisis en la historia de la aviación.
Eric Moody pasó a la historia de la aviación. Foto:Archivo particular.
La Nación (Argentina) / GDA.
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*Este contenido fue reescrito con la asistencia de una inteligencia artificial, basado en información de La Nación (GDA), y contó con la revisión y edición de la periodista.