ACUERDO DE PAZ | El acuerdo de paz en Oriente Medio recoge la mayoría de las exigencias (y pocas concesiones) de Irán | elperiodico.com

Ha sido la historia del sí pero no. Durante más de dos meses, con idas y venidas constantes, EEUU e Irán han estado a punto tanto de firmar la paz como de volver a las bombas y la destrucción total. O muerte, con el presidente estadounidense, Donald Trump, asegurando que el Gobierno iraní está «loco», o acuerdo, con el mismo Trump diciendo que Teherán parece muy «inteligente y dispuesto a negociar».
Ahora, después de unas semanas interminables, parece que sí: tanto Washington como la República Islámica confirman que este viernes tendrá lugar en Suiza la firma formal del acuerdo, ya rubricado y acordado electrónicamente el pasado domingo. En la ceremonia participarán el vicepresidente de EEUU, J.D. Vance, y el presidente del Parlamento iraní y jefe negociador persa, Mohammed Bagher Ghalibaf.
Otra cosa es saber exactamente qué es lo que se firmará. Ambas partes han asegurado que el contenido oficial del texto tan solo se publicará una vez Ghalibaf y Vance hayan puesto negro sobre blanco, pero las filtraciones se han disparado durante las últimas horas. Medios como la CNN, Bloomberg, Reuters e incluso la saudí Al Arabiya aseguran haber recibido el documento de preacuerdo, que consta de 14 puntos.
El documento filtrado supone una capitulación de facto de la Administración Trump y es muy favorable a un Irán que clama victoria en casa. Teherán ha visto cómo EEUU e Israel han asesinado a gran parte de su cúpula militar y política —incluido el que fuera líder supremo iraní, el ayatolá Alí Jameneí—, pero ni Washington ni Tel Aviv han conseguido su gran objetivo: derribar la República Islámica.
El régimen iraní ha sobrevivido, y el preacuerdo así lo certifica. Teherán recibirá una lluvia de millones, en forma de «un fondo de rehabilitación y desarrollo económico«, además del levantamiento de sanciones y el retorno de activos congelados en el extranjero a cambio, básicamente, de volver a abrir el estrecho de Ormuz —abierto ya antes de la guerra— y de comprometerse por escrito a no desarrollar la bomba atómica. Irán ya había hecho tal compromiso en el pasado.
Críticas en casa
El documento filtrado ha sido duramente criticado en EEUU, tanto por demócratas como por republicanos descontentos con Trump, cuya máxima intención es la de hacer bajar los precios del petróleo y gas antes de la llegada de las elecciones de medio mandato del mes de noviembre.
El chaparrón es tal que incluso fuentes anónimas de la Casa Blanca se han apresurado a justificar el texto con Irán. «La gente no debería leer el lenguaje del texto demasiado al pie de la letra. Más que el texto, lo importante es lo que hemos acordado entre nosotros, en crear el ambiente para poder hablar. Los negociadores han usado un lenguaje que le sirva a Irán para que reclamen victoria en su política doméstica«, ha dicho este miércoles una fuente anónima estadounidense a la CNN.
Otra gran crítica es Israel, pero por motivos distintos. El Gobierno del primer ministro Benyamín Netanyahu se ha mostrado desde un primer momento contrario a un acuerdo con Irán, y pretende seguir apretando en su ofensiva en el sur del Líbano. El preacuerdo que se firmará el viernes estipula que también allí se pondrá fin a la guerra, algo que los socios ultraderechistas de Netanyahu rechazan.
«Las negociaciones rápidas han ayudado a Irán. Tenemos que esperar, porque aún no hay un acuerdo definitivo. Pero el preacuerdo es muy malo [para Israel]», ha declarado este miércoles el embajador israelí en la ONU, Danny Danon. Las críticas han llegado incluso a Trump, que ha asegurado este miércoles desde Francia que el «preacuerdo no es definitivo». «Si no me gusta, entonces volveremos a bombardearles y a lanzarles bombas sobre sus cabezas, ¿de acuerdo?».
Victoria en casa
El régimen iraní, por supuesto, clama victoria y espera que la supuesta futura inyección de dinero le sirva para acometer una revolución económica que salve al país de una ruina inflacionaria desmedida tras décadas de aislamiento internacional y de una economía dominada por un Gobierno corrupto, extractivo y brutal contra su propia población.
«La preocupación y el enfado del régimen sionista —Israel— con el proceso de negociaciones es una clara muestra de nuestro éxito y la victoria militar y diplomática de la nación iraní. Continuaremos por este camino divino con decisión», ha declarado el presidente de Irán, Mesud Pezeshkian.
Una vez Washington y Teherán hayan firmado este viernes, los dos países entrarán en un plazo de 60 días —prorrogables si hay un acuerdo entre las dos partes— para llegar a un acuerdo de paz definitivo que incluya también el programa nuclear iraní y el futuro de los 440 kilos de uranio altamente enriquecido en la actualidad bajo posesión de la República Islámica.
Si hay acuerdo final, las promesas de Trump son astronómicas: 300.000 millones de dólares para reconstrucción y desarrollo, levantamiento total y absoluto de sanciones primarias y secundarias y la entrega de todos los activos iraníes congelados en el extranjero durante las últimas décadas.
Suscríbete para seguir leyendo
Fuente de TenemosNoticias.com: www.elperiodico.com
En la sección: El Periódico – internacional
También te puede interesar




