Se necesitan tratamientos para enfermedades crónicas

La emergencia inicial entra en una nueva fase en el Hospital Naval de Catia la Mar. Tras los intensos esfuerzos de atención primaria y cirugías, la realidad médica de los sobrevivientes da un vuelco crítico. Así lo advierte la doctora Andrea Cobeña, médico internista de dicho centro asistencial, quien tras cumplir su jornada de guardia en el marco del sistema de relevos institucionales, conversó vía WhatsApp para detallar las necesidades urgentes que hoy enfrentan los pacientes que sobrevivieron a la catástrofe.
La especialista, quien ya se encuentra en su hogar en Maracay tras ser relevada, confirmó que el hospital cuenta con suficiente material quirúrgico y que la afluencia de emergencias traumáticas ha mermado gracias a la estabilización de los afectados. Muchos de ellos ya superan el postoperatorio. Sin embargo, el verdadero desafío actual no se resuelve en los quirófanos, sino en las farmacias.
«Es importante que se sepa que no es nada más gasas, guantes, hielo, pico y pala; es necesario tratamiento para enfermedades crónicas», enfatizó con preocupación la internista.
La doctora Cobeña explicó que se ha visto en la necesidad de dar altas médicas a pacientes recuperados de infartos, crisis hipertensivas o descompensaciones diabéticas que se enfrentan a un panorama desolador: se quedaron sin casas y sin medicamentos. La dotación actual es insuficiente para tratar patologías de larga data como la diabetes, afecciones de la tiroides, cardiopatías, insuficiencia renal crónica y condiciones pulmonares.
A este cuadro se suman las secuelas directas de la tragedia. Cobeña alertó sobre un incremento de pacientes con disfonía (ronquera), severas dificultades respiratorias y dolor de garganta. «Debido a las circunstancias, tragaron mucha tierra y eso obviamente causa todos los procesos inflamatorios e infecciosos que han estado apareciendo», detalló la especialista, haciendo hincapié en que la inhalación de polvo y lodo está detonando casos de EPOC, bronquitis, faringitis y laringitis que requieren antibióticos y terapias respiratorias específicas.
El drama médico se cruza con el humano. Mientras el personal que sigue en el hospital monitorea las listas de pacientes atendidos, referidos y fallecidos, la realidad social golpea con fuerza: muchos de los enfermos que reciben el alta lo perdieron todo, incluyendo a sus familias enteras, quedando desamparados para continuar sus tratamientos esenciales de por vida. El llamado es claro: la ayuda humanitaria debe evolucionar con urgencia hacia la dotación de tratamientos crónicos.
Luis Miguel Flores
Noticia al día.
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