La gran paradoja de Apple: por qué elige a un líder ‘analógico’ para su batalla más importante

John Ternus será el nuevo CEO de Apple a partir del próximo 1 de septiembre, fecha en la cual terminará el reinado de Tim Cook como líder de Apple, la segunda empresa del mundo con mayor capitalización bursátil -4,5 billones de dólares – y tal solo por detrás de Nvidia. La compañía presentó a Ternus como una de las piezas clave para que la firma pudiese introducir productos como el iPad, los AirPods. También ha estado inmerso en el desarrollo de varias generaciones de iPhone, Mac y Apple Watch, aunque su gran reto será el de producir una IA lo suficientemente competitiva.
Precisamente, ese sea el objetivo número uno de Apple para los próximos años y por el cual se le mirará con lupa a Ternus. Hasta el momento, los resultados no son los esperados y se mantienen a años luz respecto a los de su competencia. Muchos llegaron a pedir incluso la dimisión de Cook cuando llegó Apple Intelligence, la propuesta de la compañía para la IA que fue lanzada hace un par de años y que no tuvo buenas críticas debido, en parte, a que algunas de las novedosas funciones nunca llegaron a los usuarios.
De hecho, la promoción del lanzamiento de Apple Intelligence fue tan engañosa que la empresa está llegando a un acuerdo de 250 millones de dólares en una demanda colectiva y deberá indemnizar a los propietarios de iPhone por la falta de disponibilidad de las funciones en el momento de la compra. Apple sigue sin presentar algo realmente bueno y ha retrasado varias veces el lanzamiento de una versión mejorada de Siri, llegando a aliarse con Google para potenciarla.
El propio Ternus defendió recientemente el trabajo de Apple en IA, aunque reconoció que algunos piensan que la compañía está rezagada, sobre todo en materia de software, cuyas ideas más interesantes llegan de aplicaciones desarrolladas de OpenAI, Anthropic, Google y otras compañías. Precisamente, el vicepresidente de ingeniería de software de Apple, Craig Federighi, defendió el modelo de la firma de la manzana frente al rumbo que ha tomado la industria en los últimos años.
«Algunos parecen avanzar a toda prisa, persiguiendo la IA por el simple hecho de hacerlo, sin tener realmente en cuenta a las personas, todos nosotros, a quienes, en última instancia, está destinada a servir», aseguró Federighi hace justo un mes cuando Apple presentó una nueva versión de Apple Intelligence, una profunda reestructuración de su sistema de IA desarrollada en colaboración con Google.
«John no tiene publicaciones recientes»
El nombramiento de John Ternus supone una excepción entre la mayoría de los grandes líderes empresariales. Con 51 años y casi toda una vida trabajando para Apple, el próximo CEO luchará por liderar la carrera de la IA con la característica de no tener redes sociales: un jefe ‘analógico’ que lo convierte en, posiblemente, el CEO atípico más importante del mundo. Todo esto en un momento en el que más de dos tercios de los directores ejecutivos de las empresas Fortune 100 tienen al menos un perfil en redes sociales, y de ellos, publican al menos mensualmente, según un informe de 2025 de H/Advisors Abernathy.
En este mundo interconectado no es normal que el próximo CEO de la segunda compañía tecnológica más importante del mundo no tenga, por ejemplo, perfil en LinkedIn. Bueno, tenerlo lo tiene, pero como si no lo tuviera, ya que su perfil está prácticamente vacío: no tiene publicaciones, ni comentarios, historias, reflexiones… Apenas una línea destacable: «John no tiene publicaciones recientes». En X ni lo tiene. Cook tampoco cuenta con presencia propia en LinkedIn, pero sí que tiene X, lugar donde comparte actualizaciones periódicas y anuncios de productos con sus más de 15 millones de seguidores.
Para el editor jefe de LinkedIn, Daniel Roth, los futuros directores ejecutivos tendrán que estar presentes en las redes sociales, les guste o no. «Es la principal forma en que sus empleados comprenden hacia dónde se dirigen sus empresas», sostiene. «En muchas reuniones con ejecutivos, me han explicado lo siguiente: «Mi equipo envía correos electrónicos. Tenemos una intranet. Yo escribo informes técnicos para el equipo. Nadie los lee. Nadie los ve hasta que los publico en LinkedIn»», argumenta para Fortune.
¿Y el resto de jefes?
Ejemplos como los de Zuckerberg o Musk son los más claros. El fundador y CEO de Meta es, posiblemente, el director ejecutivo con mayor presencia en las redes: comparte desde detalles de su vida personal hasta la realización de anuncios importantes para la compañía. Para el primer billonario del mundo, X (de la que es su dueño) es su megáfono, donde publica tal torrente de comentarios que la gente literalmente hace apuestas sobre cuántas veces publicará en una semana determinada.
El reciente CEO de Walmart, John Furner, también es otro de los líderes con mayor presencia en las redes. Tras los últimos resultados de febrero, el director ejecutivo de la compañía estadounidense compartió un breve vídeo en LinkedIn dirigido a sus «empleados», agradeciéndoles por atender a los clientes «con rapidez y excelencia en todo el mundo». Y como estos líderes hay muchos: Airbnb, Microsoft, General Motors, etc.
«Puedes sentarte frente a un ordenador y arruinarte la vida para siempre diciéndole a alguien que se vaya al infierno en 30 segundos»
Sin embargo, algunos jefazos nunca han necesitado de las redes para su trabajo. Es el caso de Warren Buffett, quien solo ha publicado siete comentarios en X desde 2013 a pesar de contar con 1,7 millones de seguidores. El Oráculo de Omaha ya advirtió sobre los peligros de las redes sociales en una junta de accionistas de 2013. «Puedes sentarte frente a un ordenador y arruinarte la vida para siempre diciéndole a alguien que se vaya al infierno en 30 segundos». Evidentemente, a sus 95 años no se le puede pedir una vuelta atrás, pero nos lleva a pensar que pasaría si Buffett hubiera adoptado un perfil participativo en las redes. Su sucesor, Greg Abel, tampoco tiene perfil en redes y rara vez ofrece entrevistas.
Jamie Dimon, director de JPMorgan Chase, tiene una cuenta abierta con más de 1,7 millones de seguidores en LinkedIn a pesar de no creer en esta herramienta. De hecho, según sus propias palabras, no usa redes sociales. «Creo que muchos de ustedes pierden muchísimo tiempo metiéndose esa basura en la cabeza», llegó a decir Dimon al público de Davos. «No los hace mejores. Definitivamente no los hace más inteligentes, probablemente los hace un poco más tontos».
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