
La Vinotinto lo entregó todo, pero la ilusión mundialista se desvaneció ante Colombia. En el césped quedaron las lágrimas, los abrazos rotos y la mirada de un equipo que soñaba con hacer historia.
Las imágenes rompen el corazón: jugadores derrumbados, un país incrédulo, una esperanza que parecía al alcance de la mano.










