Repsol realizó recientemente la descarga de dos cargamentos de crudo pesado procedentes de México y Venezuela en el puerto de A Coruña. Este petróleo será posteriormente procesado en las refinerías que la compañía opera en España, donde se transformará en distintos productos energéticos como combustibles para el transporte y la industria.
La operación se produce en un contexto internacional marcado por una elevada tensión en el sector energético, derivada de al conflicto en Oriente Medio y de las complicaciones en rutas estratégicas del comercio marítimo, especialmente el estrecho de Ormuz, uno de los principales corredores globales para el transporte de crudo.







