Barras de fútbol se reunieron en Ibagué para fortalecer sus procesos musicales: crónica de un encuentro de murgas

Todo parecía un escenario improbable. En el centro comercial Estación de Ibagué, mientras caía la noche y el calor característico de la ciudad se hacía más intenso, comenzaron a llegar grupos que durante años habían sido identificados por la rivalidad de sus equipos. Uniformes de diferentes colores, banderas, bombos, redoblantes y trompetas ocupaban cada rincón del lugar. La presencia policial recordaba que el encuentro reunía a barras de distintas regiones del país, pero aquella noche ocurriría algo poco habitual: no había señales de confrontación.
Durante los días 12, 13 y 14 de junio, Ibagué fue sede del Primer Encuentro Nacional de Murgas Barristas, una iniciativa que reunió a representantes de diferentes hinchadas del país alrededor de actividades culturales, muestras artísticas e intercambios de experiencias.
Durante estos días, los participantes compartieron conocimientos sobre los procesos musicales que desarrollan en sus territorios y demostraron cómo las expresiones artísticas que tradicionalmente acompañan las tribunas del fútbol colombiano también pueden convertirse en escenarios de convivencia y construcción social.
Gobernadora del Tolima junto a representantes de barras de fútbol. Foto:Cortesía
Cada murga permanecía en su carpa, afinando instrumentos y ultimando detalles para el inicio del Primer Encuentro Nacional de Murgas Barristas, un evento impulsado por Indeportes Tolima y otras entidades departamentales con el propósito de promover la convivencia entre hinchas a través de la música.
La expectativa aumentó cuando comenzaron a llegar las autoridades invitadas. Entre ellas estaban la gerente de la Fábrica de Licores del Tolima, Victoria Castillo González; el secretario de Cultura y Turismo de Tolima, Alexander Castro; y la gobernadora del Tolima, Adriana Magali Matiz.
Durante su intervención, la gobernadora destacó el trabajo previo realizado con los grupos participantes y el esfuerzo de quienes, a través de la música, han transformado la manera de vivir el fútbol.
“Muchos de esos jóvenes comenzaron aprendiendo de forma empírica. Hoy, varios de ellos leen partituras y lideran procesos musicales dentro de sus comunidades”, expresó la gobernadora.
Uno de los representantes de la Banda del Milagroso del Quindío resumió el sentimiento general. “Es bueno que ya no nos estigmaticen. Queremos vivir el fútbol en paz y ayudar a unir a Colombia”.
Los participantes compartieron conocimientos sobre sus procesos musicales. Foto:Cortesía
Recorrido por Ibagué
Las delegaciones fueron trasladadas en chivas rumberas por distintos puntos de la ciudad. Entre música, risas y cantos, recorrieron las calles de Ibagué antes de dirigirse hacia el Cañón del Combeima.
A medida que las chivas avanzaban por las calles de Ibagué, los ciudadanos observaban con asombro cómo integrantes de distintas barras compartían una misma caravana sin que las rivalidades futboleras se hicieran presentes.
La parada más llamativa fue la Casa al Revés, uno de los atractivos turísticos más conocidos de la zona. Allí, los integrantes de las distintas barras dejaron de ser representantes de equipos enfrentados para convertirse simplemente en visitantes que se tomaban fotografías, compartían bebidas y conversaban como viejos conocidos.
Por momentos, los prejuicios que durante años acompañaron al barrismo parecían desaparecer. El momento más esperado llegó al caer la tarde.
La Plaza Murillo Toro estaba preparada para recibir a las ocho murgas participantes. Las luces del escenario iluminaban los instrumentos mientras los músicos ultimaban detalles antes de salir. Cada agrupación tenía su propia identidad.
Trompetas, timbales, trombones, redoblantes, armónicas y bombos construían sonidos diferentes, pero todas compartían un mismo objetivo: demostrar que la música podía ser un puente entre hinchadas históricamente enfrentadas.
La primera en presentarse fue la Murga del Abuelo, representante de Patriotas Boyacá. Luego llegaron la Banda del Honor, del Once Caldas; la Banda del Leopardo, del Atlético Bucaramanga; la agrupación del Deportivo Independiente Medellín; la Banda del Milagroso, del Deportes Quindío; la representación del Deportivo Pereira y Pedro Bombo, del Deportivo Pasto.
Mientras las presentaciones avanzaban, la plaza comenzó a llenarse de público. La atención se centraba especialmente en la llegada de los aficionados del Deportes Tolima, anfitriones del evento. Sin embargo, la convivencia que había marcado las jornadas anteriores se mantuvo intacta.
La presentación final estuvo reservada para Revolución Vinotinto Sur. La murga del Deportes Tolima apareció ante una plaza repleta y desató la mayor ovación de la noche.
Los redoblantes marcaron el ritmo. Los trombones respondieron con potencia. Los bombos hicieron vibrar el suelo mientras las bengalas iluminaban el aire y el humo coloreaba el escenario.
Por momentos, la plaza pareció convertirse en una sola tribuna. No importaban los colores ni los escudos. Solo la música.
‘Carnaval’
Cuando terminó la última presentación, todas las murgas regresaron al escenario para interpretar una pieza conjunta. Habían ensayado previamente y el resultado fue una demostración de coordinación y respeto mutuo.
El mensaje era claro: el encuentro nunca fue una competencia para definir quién tenía la mejor murga. Era una invitación a demostrar que la convivencia también puede construirse desde las graderías.
Al finalizar el evento, varios integrantes de las murgas hablaron con EL TIEMPO sobre lo que significaba esta experiencia. Las respuestas fueron distintas, pero coincidían en un mismo sentimiento.
Daniel Arias, integrante de la agrupación la Banda del Indigente, definió el encuentro con una palabra: «carnaval».
Michael Flores, integrante de una de las agrupaciones participantes, destacó que las barras llevan años apostándole a la convivencia y al barrismo social. Para él, la palabra que mejor describía el evento también era «carnaval».
Trompetas, timbales, trombones y redoblantes, construían sonidos diferentes. Foto:Cortesía
Luis Martínez, de la Murga del Abuelo, resaltó que estos espacios permiten compartir experiencias musicales y culturales entre territorios diferentes.
SAMUEL AMISADAI ROSALES – REDACCIÓN CULTURA
Fuente de TenemosNoticias.com: www.eltiempo.com
En la sección: EL TIEMPO.COM -Cultura
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