Scott tenía 24 años y vivía en Quincy, Illinois, a solo tres kilómetros del dique. Esa semana, como cientos de voluntarios, se había unido a las labores para contener la creciente del río Misisipi. Colocaba sacos de arena, trabajaba junto a la Guardia Nacional y otros residentes. No era la primera vez que el río amenazaba con desbordarse, pero nadie esperaba que el desastre se desatara con tanta rapidez.
La Fiscalía de Missouri no tardó en señalar un culpable. El sujeto, con antecedentes por incendios provocados y robos, fue acusado de manipular la estructura. La versión oficial tomó un giro impactante: habría causado la ruptura para impedir que su esposa regresara a casa y así prolongar una noche de fiesta con sus amigos.
Según el fiscal Thomas Redington, el ciudadano «retiró o cortó las láminas plásticas que protegían el dique y cavó un canal para dejar pasar el agua». Algunos testigos aseguraron haberlo escuchado jactarse de lo ocurrido, pero no existieron pruebas directas ni evidencia material concluyente. La acusación se sostuvo en testimonios indirectos y en su historial delictivo.
El caso se formalizó tras su detención en octubre de 1993 por un robo no relacionado. Durante los interrogatorios surgió la sospecha del sabotaje, y desde allí comenzó a construirse la teoría que lo vinculaba con la ruptura del dique que desató una de las peores inundaciones del río Misisipi.
LEA TAMBIÉN
El desbordamiento del Misisipi dejó miles de damnificados y pérdidas millonarias. Foto:en Instagram. @estereosol89.1
El primer juicio se desarrollo en noviembre de 1994 bajo una ley estatal de 1979 que castigaba la “provocación intencional de una catástrofe”. El jurado lo declaró culpable y fue condenado a cadena perpetua, sumada a una pena previa por robo. El caso se convirtió en una rareza jurídica, siendo el único condenado bajo ese estatuto en Missouri.
En 1997, el Tribunal de Apelaciones anuló la sentencia por irregularidades procesales, pero en el nuevo juicio el resultado fue el mismo. El jurado deliberó apenas tres horas antes de volver a declararlo culpable, reinstalando la condena.
El caso generó una fuerte división en la opinión pública. El periodista Adam Pitluk cuestionó la versión oficial en investigaciones posteriores, señalando la ausencia de pruebas materiales. Ingenieros sostuvieron que el dique pudo colapsar por la presión natural del agua, sin intervención humana.
La gran inundación de 1993 no fue un hecho aislado. Más de mil diques cedieron en el Medio Oeste, 54.000 personas fueron evacuadas y las pérdidas superaron los 15.000 millones de dólares. El Misisipi alcanzó niveles históricos y la región quedó paralizada durante semanas.
LEA TAMBIÉN
La fiscalía sostuvo que el dique fue manipulado intencionalmente. Foto:en Instagram. @clanacioncom
La presión social por encontrar un responsable fue determinante. La cobertura mediática y el pasado delictivo de Scott consolidaron una narrativa de culpabilidad en la opinión pública, pese a la falta de evidencia concluyente.
En 2012, a Scott le diagnosticaron linfoma de Hodgkin y pasó seis meses en quimioterapia dentro de prisión. Durante ese tiempo falleció su madre, una pérdida que marcó profundamente su vida. Lo que más extraña, ha confesado, son las llamadas telefónicas con ella.
A pesar del paso del tiempo, asegura no sentir odio ni arrepentimiento. “No creo haber perdido el tiempo aquí”, ha dicho. También reconoce que le hubiera gustado formarse en informática, pensando en su eventual salida, ya que considera que el mundo actual depende por completo de la tecnología.
En prisión ha logrado establecer vínculos con otros reclusos y ha participado en programas de rehabilitación. Uno de los más constantes ha sido el entrenamiento de perros dentro del programa correccional, actividad con la que ha trabajado durante años.
LEA TAMBIÉN
Autoridades señalaron a James Scott como principal sospechoso del sabotaje. Foto:en Instagram. @lanacioncom
Desde 2011 espera una audiencia de libertad condicional, aplazada en varias ocasiones por la burocracia del sistema penitenciario. Ahora está prevista para julio de 2026. Su único plan si recupera la libertad es simple: detenerse en San Luis para ver el Arco por última vez y no volver jamás a Missouri.
El juicio de Scott también marcó un precedente legal en el estado.La ley utilizada define como catástrofe los eventos que causen múltiples muertes o daños graves a infraestructura, pero en este caso se aplicó por los daños materiales, lo que amplió su interpretación.
Uno de los testimonios clave de la defensa fue el del ingeniero David Hammer,quien aseguró que era prácticamente imposible que una sola persona provocara el colapso del dique. Sin embargo, el juez limitó la presentación de pruebas técnicas y dio mayor peso a testimonios indirectos.
Durante el juicio, la fiscalía usó su pasado en su contra, reforzando la idea de un “reincidente” con motivos para causar el sabotaje.
LEA TAMBIÉN
Scott cumple su condena en prisión mientras espera libertad condicional en 2026. Foto:Captura de pantalla. Video en Youtube. @Radio Casilda
La catástrofe dejó a miles de agricultores sin tierras, destruyó negocios y obligó a desplazamientos masivos. La región tardó años en recuperarse, y el recuerdo de la inundación sigue vivo entre sus habitantes. Algunos creen en su culpabilidad; otros lo consideran un chivo expiatorio.
Scott, que ha pasado más tiempo en prisión que en libertad, mantiene su versión. “No puedo probar que no rompí el dique, pero ellos tampoco probaron que lo hice. Porque no lo hice”, afirmó en una entrevista.
Mientras espera la decisión sobre su libertad, continúa su vida tras las rejas, aferrado a una rutina marcada por la espera, la memoria y la esperanza de un futuro fuera de prisión.