La política es el chisme y goool

La libertad de expresión, el rigor periodístico y la calidad de la información son vitales para una democracia de calidad. Y mucho más en tiempo de elecciones.
Los jóvenes dicen que son muy políticos en su vida cotidiana, en pensar las relaciones sociales, en sus causas por un mundo mejor como lo son los feminismos, el medio ambiente, la diversidad sexual, las relaciones con lo no humano; pero, dicen sentir apatía frente a las elecciones, o sea en eso de ir a votar.
Las causas de esta apatía son el tipo de políticos que tenemos que no generan referencia o motivación para ir a votar, ya que sus actuaciones públicas son cínicas, arrogantes, corruptas y lejanas de la sociedad; que sus agendas o intereses poco o nada son tomados en cuenta, ya que no hay una oferta de ideas y políticas públicas que los beneficien; que esa peleadera de los políticos los tiene aburridos, ya que no hay ideas ni respeto sino espectáculo decadente en nombre de la democracia.
Este cansancio y desazón con la política y la democracia tiene como actores protagónicos a los medios y los periodistas. Esto porque los periodistas informan con pasión y sin criterio, les encanta exacerbar el malestar al ser mascotas útiles de los políticos y promover la polarización espectáculo.
La culpa parece ser de los periodistas, no de la realidad política. Esto tal vez no sea verosímil porque es imposible ser peor que nuestros políticos. Pero, si es cierto que los modelos informativos de los medios son decepcionantes ya que sigue los formatos de la farándula: el chisme y el escándalo de la intimidad, y los estilos de periodismo deportivo: análisis de gritería y opinadera sin reportería.
La información política es el chisme, y si es así, pues no hay modo de que genere criterio para tomar decisiones en la vida política; el escándalo es producido por los políticos vía X y el chismoso periodista “emite” sin comprobar su veracidad, sin analizar su sinsentido. La “verdad” es el prestigio del tuitero político: y esto es así con Petro y Uribe, Milei, Bukele y Trump.
No solo el periodista no hace reportería, sino desde su moral ignorante reacciona virulentamente como comentarista de fútbol. Y ahí es donde entra el periodismo deportivo, o esa garrotera entre egos ignorantes.
La información periodística en televisión, radio y redes, entonces, sigue la lógica del chisme y de la narración futbolística: hechos 0, tuits 3, escándalo 10, comentario ignorante 100.
¡Todo esto es tan cierto que hasta el set de noticias y de programas de opinión parecen los de ESPN y E!: mismo look, mismo estilo, mismo tono. Entre el chisme y el insulto deportivo, pierde la democracia.
La conclusión irónica es que sin los medios y los periodistas sería mejor la democracia y se sería optimista de cara a las próximas elecciones, ya que con estos periodistas y medios todo luce mal, perversamente caótico. ¡Periodismo de rigor, por favor!
Fuente de TenemosNoticias.com: www.eltiempo.com
En la sección: EL TIEMPO.COM -Cultura
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